El candidato del PSOE a la presidencia de Castilla y León, Carlos Martínez, ha valorado positivamente los resultados obtenidos por su partido después de las elecciones autonómicas, en que los socialistas han quedado en segunda posición con 30 escaños, dos más que en la cita anterior y mejorando las previsiones que apuntaban algunos sondeos. “Hemos obtenido buenos resultados, gracias a la gente por el esfuerzo”, ha afirmado. Martínez también ha advertido que el futuro gobierno autonómico dependerá de las negociaciones entre el PP y Vox, las dos únicas fuerzas con posibilidades de sumar mayoría, y ha instado a la formación de extrema derecha a dejar de ser “la muleta del PP”. En este sentido, ha pedido estar “atentos a las negociaciones venideras” y ha dejado entrever que el ciclo político no está cerrado: “Nos veremos de aquí a poco tiempo”. “Esto es una prórroga más”, ha añadido.

Martínez también ha remarcado la proximidad del resultado con el PP, que ha ganado los comicios por solo tres escaños. "Nos hemos quedado a nada", ha afirmado, reivindicando la remontada de los socialistas durante la campaña. "Estoy contento, hemos ganado dos escaños cuando nos daban por amortizados. No lo estábamos", ha asegurado. El candidato ha defendido que el resultado es fruto de un proyecto político que, a su juicio, conecta con las preocupaciones reales del territorio. "Tenemos un proyecto para esta comunidad y hemos entendido los problemas de la ciudadanía", ha dicho. Al mismo tiempo, ha cargado contra el PP, al que ha acusado de representar "el inmovilismo" en Castilla y León.

El "No a la guerra" sostiene a los socialistas

Martínez también ha reivindicado durante su intervención los principios que, según ha dicho, siguen definiendo el proyecto socialista, entre los que ha destacado el lema "No a la guerra". Esta consigna ha sido una de las ideas centrales de la campaña del PSOE, impulsada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha intentado movilizar al electorado recuperando el mensaje antibelicista que ya marcó las manifestaciones contra la guerra de Irak en 2003. El rechazo a la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán ha situado a Sánchez como uno de los principales críticos europeos con Donald Trump, y los socialistas han intentado trasladar este posicionamiento internacional a la campaña autonómica para activar el voto de izquierdas. Sin embargo, esta estrategia no ha sido suficiente para articular una alternativa progresista con opciones reales de gobierno en Castilla y León.