Llevaban 30 minutos reunidos con el presidente de la CEOE, la patronal española, Juan Rosell, cuando los equipos negociadores de PSOE y Ciudadanos (C 's) bajaron a rendir cuentas del encuentro ante la prensa. No habían hablado ni del nuevo líder de UGT, Josep Maria Álvarez, ni tampoco "habían entrado en detalle" sobre los puntos del pacto. Pero el ex ministro, Jordi Sevilla, tardó poco en aventurar el motivo del encuentro. "Hemos venido a trasladarle el acuerdo al presidente y al vicepresidente de la CEOE", explicaba, y "hemos obtenido tranquilidad y apoyo por el lado de un pacto entre C 's y PSOE". Es decir, que su objetivo era obtener el visto bueno del máximo representante de los empresarios, a pesar que del texto no estuviera suscrito, de entrada, por el PP.

"Están de acuerdo con propuestas de reforma del impuesto de sociedades, con una oficina que trabaje para las PYME, con la digitalización de la sociedad española, o del contrato público innovador", decía el socialista. Ahora bien, en cuestiones sobre la reforma del mercado laboral, "hay más discrepancias", aseguraba el de Ferraz. Como comentaba, habría dos elementos "fundamentales" para Rosell: "potenciar la negociación colectiva", y "facilitar el arbitraje entre las partes", trabajadores y empresarios, "para reducir la conflictividad y que no sea trasladada a los tribunales ". Aun así, estos puntos estarían comprendidos en el acuerdo, como ya había explicado Sevilla, y también aseguraba el economista de los naranjas, Luis Garicano. "Nuestro acuerdo pone mucho énfasis en que el dinero para la formación sea controlado por los trabajadores", decía Garicano, indicando que era una preocupación asimismo, para el empresariado español.

"Derogar", el concepto buscado

Desde la sede de la CEOE emergió la vieja duda de por qué el acuerdo entre PSOE y C 's no habla explícitamente de "derogar" la reforma del PP, como le reclamaban al PSOE desde Izquierda Unida (IU) y Podemos, semanas antes. "Se plantea un nuevo modelo de relaciones laborales, y como es nuevo, deja de estar en vigor el otro, y por tanto, el primero se deroga" decía Sevilla. A estos efectos, fuentes socialistas habían dado hace semanas una explicación metafórica similar: "Esto es como si digo: en un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme ... Todos sabemos que hablamos del Quijote, ¿verdad? Con la derogación de la reforma laboral pasa lo mismo "decía uno de los dirigentes del PSOE. Es decir, que no sería necesario, según Ferraz, citarla como tal para identificarla.

Cooptar al PP sin Rajoy

La misma referencia quijotesca había sido utilizada también, por el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, muchos días antes. Pero desde C 's reiteran que "en absoluto se trata de una derogación", según Garicano. Con tanta expectación en torno al término, una de las explicaciones de su no inclusión podría venir del intento de preservar "la tranquilidad" del empresariado de Rosell, al par que la voluntad de los naranjas de cooptar al PP: si no se habla de deshacer el legado laboral de Génova, posibilidades para aproximarse a ellos.

Así, a escasas horas de la posible encuentro entre el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y Sánchez, Albert Rivera, invitaba lunes por la mañana, nuevamente, a Mariano Rajoy a concretar qué reforma no les gustaba del pacto. Además, lamentaba que éste hubiera rechazado su oferta de diálogo y "no dejara a los equipos negociar". Eran las mismas palabras del economista Garicano en la sede de la CEOE, cuando explicaba que el PP no quería sentarse a tres. Sin embargo, Marta Martin, diputada de Ciudadanos, ya había dejado claro que Rajoy no era la persona que veían más indicada para liderar la nueva etapa. Tampoco era la que resultaba más idónea para Jordi Sevilla, quien repitió el mantra de semanas anteriores: apoyo del PP a su pacto, pero sin el PP en el Gobierno y sin Rajoy.

Así, parece que la necesidad de marcha del presidente de los populares es algo consolidado entre PSOE y C 's. "Sólo quiere hablar de sillas" decía Rivera en alusión a Rajoy, "incluso nos ofreció unas vicepresidencias". El jefe de los naranjas ignoraba en su crítica, que no había sido el cabeza de lista, sino el vicesecretario Javier Maroto, la fuente de tal propuesta, como se apresuraron a rectificar los de Génova. En consecuencia, parece que la reunión con la patronal, así como el encuentro con los autónomos la semana anterior, o la visita a la Unión Fotovoltaica, podrían ser un llamamiento a las filas de la derecha española. Así, se escenificaba junto a Rosell una afinidad ideológica que, sin embargo, no podrá capaz de materializarse en forma de pacto con los populares i sin su líder, después de que el domingo pasado Mariano Rajoy asegurara que "en ningún caso" dimitiría.

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