La polémica en el Congreso de los Diputados de este jueves no ha dejado indiferente a nadie. El intento de la derecha de boicotear la votación en la cámara baja sobre la reforma del Código Penal, que incluye cambios en la elección de los magistrados del Tribunal Constitucional, ha generado recelos entre los dos lados. Inés Arrimadas ofreció el discurso más contundente contra el Gobierno, acusándolo de "repetir lo que hizo el separatismo en 2017". "Aquello que decían entonces Puigdemont y Junqueras lo dicen ahora los ministros de España", dijo a la líder de Cs. Su comparación entre las leyes de desconexión aprobadas por el Parlament de Catalunya durante las jornadas conocidas como el seis y siete de septiembre con la tramitación de la reforma del Código Penal en el Congreso recibieron un vivo aplauso de grandes sectores de la bancada derechista, más allá de sus nueve escaños.

Unas acusaciones rechazadas de arriba abajo desde la izquierda y el Gobierno. También por parte del PSC, que ha querido decir la suya sobre esta cuestión. Este viernes, la portavoz socialista, Alícia Romero, ha dicho que el "complot" que intentó orquestar la derecha con la ayuda del poder judicial fue uno de los peores episodios vividos en democracia, pero que no tiene ningún punto de comparación con los hechos del 2017. "Es incomparable", ha defendido. Según ha dicho, la iniciativa parlamentaria del Código Penal suponía retocar dos leyes orgánicas para renovar dos órganos importantes. "Una modificación legítima, legal y permitida en el proceso parlamentario". Lejos de lo que fue el seis y siete de septiembre, asegura el PSC.

Y es que, donde los independentistas ven el ejercicio de la soberanía popular y la defensa de la democracia, los socialistas ven todo lo contrario. "Aquí, en 2017, se querían aprobar unas leyes de desconexión ilegales, que rompían las costuras del marco constitucional," ha lanzado a Romero, quien ha recordado que posteriormente la justicia sentenció que la iniciativa era anticonstitucional. La portavoz ha ido más allá, señalando a la derecha: "Y lo saben aquellos que dicen lo contrario". Según ella, PP, Vox y Cs han querido forzar esta comparativa de forma interesada para "hacer confundir a la gente" y utilizar el poder judicial para conseguir "aquello que no han conseguido las urnas".

En una línea similar, Alícia Romero también ha querido plantar cara al independentismo reiterando la advertencia que el PSC ha hecho durante estos últimos días después de conocerse más detalles sobre la propuesta del acuerdo de claridad que defensa Pere Aragonès. "Sería bueno que diga la verdad a los votantes y que no engañen más a los catalanes", ha dicho, antes de dar un golpe sobre la mesa: "Ya hemos dicho de manera muy clara que no habrá referéndum de autodeterminación". El martes pasado, en una entrevista, Salvador Illa ya abrió la puerta a una "consulta sobre el autogobierno" como alternativa a un referéndum de independencia. Ahora bien, desde entonces, y a consecuencia del alboroto que se ha levantado por aquellas palabras, los socialistas han optado por el silencio, limitándose a defender que los partidos se tienen que sentar y hablar" en ningún sitio de apostar por la división. Ni siquiera una reforma de la Constitución para permitir un referéndum ha visto factible Romero, recordando que hoy no existe ninguna mayoría al Congreso.

La mesa de partidos no será un escollo para los presupuestos

También se ha pronunciado la portavoz sobre los presupuestos, después de que los comuns ya hayan llegado a un acuerdo con el Govern. Los socialistas dieron por acabadas las reuniones técnicas este jueves, y hoy ya ha programado una nueva para entrar en materia y abrir la negociación sobre propuestas concretas. "El Govern ya tiene todas nuestras demandas", ha explicado Romero. El proceso a partir de ahora, sin embargo, no será más rápido, ya que los socialistas priorizan un buen acuerdo sin fijar un calendario y esperan que se acepten sus peticiones, entre las cuales hay proyectos "fundamentales" como el Hard Rock, la ampliación del aeropuerto y la Ronda Norte. Si no se reserva una partida presupuestaria para estas cuestiones, el acuerdo será complicado. Tampoco las cuatro propuestas en materia de impuestos pactadas por el ejecutivo y los comuns acaba de satisfacer al PSC, si bien ha señalado que esperarán a tener más detalles. Lo que a buen seguro no será un escollo es la mesa de partidos. A pesar de que Salvador Illa ha exigido reiteradamente a Pere Aragonès que la ponga en marcha, la portavoz ha sido clara: "No hemos puesto ni pondremos la mesa de partidos como condición para los presupuestos".