El presidente interino del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Rafael Mozo, se ha despedido de sus compañeros en una carta en la cual anuncia que se jubila y transmite su punto de vista sobre la situación de bloqueo institucional que vive el órgano de gobierno de los jueces desde hace cinco años. En la misiva, Mozo afirma que la imposibilidad de renovar el CGPJ es "uno de los episodios más tristes de nuestra historia democrática" y asegura que el bloqueo se trata de "una anomalía institucional". Tal y como explican fuentes jurídicas, el vocal conservador Vicente Guilarte, el de más edad, será el sustituto por suplencia a partir de este jueves. Será el tercer presidente desde 2013.

Mozo, vocal considerado del bloque progresista, accedió a la presidencia del CGPJ de forma interina en octubre del 2022, después de la dimisión de Carlos Lesmes, que abandonó el cargo para intentar forzar el pacto político. A pesar de que no exento de polémica, el organismo que rige a los jueces escogió a Mozo de forma interina, a la espera de que el PP y el PSOE desbloquearan la situación enquistada. Ahora Mozo se jubila y se va de la carrera judicial denunciando "la anomalía constitucional" que supone que la cúpula del CGPJ lleve bloqueada desde 2018, por la falta de interés del Partido Popular.

En la carta que ha difundido el mismo CGPJ, Mozo deja el cargo "embargado por un sentimiento agridulce" que, a su entender, le produce "la anomalía constitucional que supone la falta de renovación del CGPJ". "La prolongación en el tiempo de la situación, la ausencia de perspectivas de acuerdo entre las fuerzas políticas y la renuncia del presidente Carlos Lesmes han generado uno de los episodios más tristes de nuestra democracia", escribe el presidente interino.

 

Mozo también evidencia su hoja de ruta para poner solución al enquistamiento. Contradiciendo la tesis del PP, el vocal jubilado cree que se tienen que seguir las pautas de las instituciones comunitarias, a partir de las cuales en primer lugar se tienen que escoger a los nuevos vocales del CPGJ y, a posteriori, impulsar una reforma para cambiar el modelo de elección. "La recomendación de la Comisión Europea no deja lugar a dudas: que se proceda a la renovación con carácter prioritario y que se inicie, inmediatamente después, un proceso con vistas a adaptar el nombramiento de sus miembros de procedencia judicial", afirma Mozo.

5 años de bloqueo

"La anomalía constitucional" que denuncia Mozo tiene el origen en 2018, cuando el PP bloqueó las conversaciones para renovar el CGPJ. Primero fue Pablo Casado y después Alberto Núñez Feijóo prolongó la situación tan pronto como accedió a la presidencia del partido conservador. A pesar de las súplicas de la Comisión Europea, el PP ha mantenido la actitud de parálisis durante cinco años, en los cuales el organismo está funcionando con el mandato en funciones. El CGPJ, aunque tiene algunas facultades anuladas, tiene la misma mayoría conservadora que salió del 2013, cuando Mariano Rajoy ostentaba una mayoría absoluta.