Como si de una victoria se tratase, los diarios del Estado se rinden hoy ante el anuncio del presidente español, Mariano Rajoy, de destituir al Govern en pleno, disolver el Parlament y convocar elecciones, a parte de cesar a decenas de cargos públicos.
En un mar de elogios y ovaciones no solo al PP, sino también a PSOE y Cs, la prensa española dedica sus portadas a la intervención de la Generalitat y a la proclamación de la República catalana anulada horas después por el ejecutivo estatal. Lo peor, sin embargo, no es esto, si no que tildan la declaración de independencia de un acto que desestabiliza más que "el golpe de estado de 1981 o el terrorismo".
Pero aún hay más. Algunos hasta emplazan al Gobierno a hacer uso de la fuerza porque "los decretos que ayer aprobó el Consejo de Ministros, y los que apruebe en el futuro, pueden no ser efectivos sólo por ser publicados en el Boletín Oficial del Estado".
Peor que el terrorismo
El País no solo dedica sus dos editoriales a esta cuestión, si no que toda su portada se convierte en una suma de elogios al gobierno del PP por "acudir a sofocar la insurrección" después de que el Parlament consumara "el golpe a la democracia".
Obviando algunas cosas, como por ejemplo las agresiones durante la manifestación unionista o el asalto españolista a Catalunya Ràdio, este rotativo pone de relieve que "grupos de separatistas anuncian protestas para impedir la aplicación de la ley".
El primer editorial del diario citado, titulado "La democracia prevalecerá", pone de relieve que las elecciones convocadas por Rajoy "devolverán a Catalunya la voz que niega Puigdemont" como si el referéndum del 1-O no hubiera dado voz y voto a todo el mundo y sin excepciones, y justifica cualquier insulto hacia la actuación del president Carles Puigdemont y su Govern bajo el criterio de que "la capacidad desestabilizadora de la actual situación supera a la que supuso el golpe de estado de 1981 o el terrorismo".

Además, alabando la aplicación del artículo 155 de la Constitución, El País asegura —igual que lo hace Rajoy y todo su gobierno— que "las medidas previstas en el artículo 155 no representan una agresión, ni al autogobierno ni a los derechos y libertades de los catalanes" y, por tanto, según su punto de vista son la solución perfecta para acabar con el conflicto.
La voz de los ciudadanos de Catalunya queda, pues, relegada a un segundo o tercer plano. Por encima de todo esto existe la certeza de que la declaración de independencia "supone una agresión de tan enorme calibre a la democracia que con tanto esfuerzo se ha logrado construir en este país".
Salvar la democracia
A este editorial, le sigue otra firmada por el presidente del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, que, bajo el título "El régimen del 78", considera que "nos encontramos ante la más seria amenaza contra la democracia desde que se aprobó la Constitución" y, por eso, sostiene que "la democracia necesita ser salvada".
Un artículo en el que Cebrián define a Puigdemont como un "traidor" por haber faltado al Estatut y a la Constitución, un Estatut de Autonomía que, recordemos, fue votado por los catalanes y luego tumbado por el Tribunal Constitucional y, por tanto, nada tiene que ver con lo que quería la ciudadanía de Catalunya.
Ahora bien. El presidente de Prisa acaba lamentando que esta situación puede conllevar a "un creciente fortalecimiento de la España profunda, un resurgir de la derecha española más reaccionaria, que trata de adueñarse de la bandera y su significado, ante la ingenua y culpable anuencia de los sectores progresistas".
Ganar la prueba
ABC, por su parte, dedica sus dos portadas a la cuestión catalana. La primera une a un Rajoy serio acompañado del líder del PSOE y el de Cs con la rojigualda difuminada, pero bien grande, detrás, que sostiene el título "España descabeza el golpe".
En su editorial "La hora del Estado", animan al presidente español a "armarse de confianza en sí mismo y en la justicia de la causa que abandera en estos momentos" y aseguran que el Parlament, "como entidad representativa democrática y legítima, dejó de existir el 7 de septiembre, cuando la mayoría separatista consumó el golpe contra la Constitución de 1978 y el Estatuto de 2006".
Elogiando, también, la aplicación del 155, este diario admite, al menos, que "los separatistas anunciaron las leyes de desconexión y las aprobaron. Convocaron un referéndum y lo celebraron. Comprometieron la declaración de independencia y ayer la proclamaron".

El uso de la fuerza
Su segunda portada también está dedicada íntegramente al, como le llaman ellos, "desafío soberanista", un desafío que "no debe tolerar" cosas como "arriar la bandera española en algunos edificios oficiales catalanes" porque eso, según sostienen, "es la imagen de una agresión".
Pero esto no es lo peor. ABC insta a los de Rajoy a "hacer uso de la fuerza en muchos casos" porque puede ser que la publicación en el BOE no sirva de nada y los dirigentes catalanes continúan a la suya. "El Estado no puede fallar a tantos como están confiando en él", subraya, al mismo tiempo que señala que el 155 está "para ser impuesto con toda la firmeza que sea precisa, eso sí, acompañada de inteligencia política y sentido de la oportunidad".

La farsa se consuma
El Mundo, en una clara alusión a las palabras que pronunció el president Puigdemont después de que el Parlament proclamara la República —"Ciudadanos de Catalunya, vienen horas en que a todos nos corresponderá mantener el pulso del país"—, titula su editorial "Ciudadanos de España, ahora es la hora" y lamenta que la jornada de ayer "pasará a la historia de España como la consumación de la farsa que remeda la tragedia de octubre de 1934".
A su juicio, la cámara catalana quedó ayer "secuestrada por los golpistas" y reprocha a los miembros del Govern y de la Mesa que votaron, así como a los diputados que lo hicieron, que "no tuvieron grandeza para dar la cara en el momento del voto fraudulento, que emitieron en secreto".
En su portada presumen de que el 155 planeará por Catalunya durante 55 días, hasta la celebración de unas supuestas elecciones autonómicas, y lo acompañan de una foto que les ayuda a justificar "un hemiciclo semivacío, con la mitad opositora ausente, humillada por enésima vez".

Sin ver más allá de lo que quieren ver, sustentan que "la Catalunya expoliada clama por el restablecimiento de sus derechos y el retorno de la riqueza perdida y toda España hierve de indignada ante el espectáculo de una agresión sin precedentes a la democracia, la ley y la razón".
Como el resto, comparan la proclamación de ayer con el golpe de estado del 23-F de 1981, pero consideran que esto fue peor porque Tejero "no aspiraba a la fractura de la Nación". Además, se lamentan de que el 155 no solo debía de servir para convocar elecciones, sino también para "el restablecimiento íntegro del respeto a la Constitución" y eso "es imposible de acometer" en un mes y medio que queda para la fecha fijada por el gobierno de Rajoy para celebrar los comicios.
De hecho, El Mundo pone en duda que las elecciones vayan a solucionar algo y eso demuestra que "Rajoy ha preferido una intervención relámpago que devuelva enseguida la responsabilidad a los catalanes". Y, lo que es más, como ABC, también instan al ejecutivo del PP a hacer uso de la fuerza "dadas las dimensiones de la rebelión" porque esa fuerza, a su parecer, "es legítima".
La hora del derecho
La Razón, en una línea similar a El Mundo, bautiza su editorial con el título "La hora del estado de derecho" y, como el resto, llena su portada de la situación por la que pasa Catalunya y el estado español. Felicitando la actuación de los de Rajoy, ponen encima de la mesa que "el Gobierno de España respondió con claridad y ateniéndose al marco legal que le permite la activación del artículo 155".
A su juicio, el de rebelión "es el peor delito que puede cometer un político", aunque parece ser que no tienen en cuenta las palabras del redactor delito de rebelión del Código Penal, que recordó ayer que cuando lo escribió quiso dar garantías al considerar legítima la defensa de la autodeterminación y, precisamente por eso, incorporó la enmienda citada, que contempla que el delito de rebelión tiene que ir acompañado de violencia para que lo sea.
Y continúan criticando a Puigdemont bajo el criterio que "lo sucedido ayer es la demostración de la inmensa mentira en la que hasta el último momento han estado instalados los dirigentes de la Generalitat, con su presidente a la cabeza, falseando supuestas negociaciones abiertas hasta el último momento".

Los de Francisco Marhuenda acaban elogiando a PSOE y Cs y concluyen que "en estos momentos, hay que cerrar filas con el Gobierno de la nación, como así han hecho PSOE y Cs, apoyar las medidas que se van a aplicar y como han hecho ya numerosas instituciones internacionales y gobiernos europeos, defender la legitimidad con la que nos asiste nuestra democracia para impedir su destrucción".