Finalmente, en el País Vasco, sí que ha sido posible. Este viernes por la tarde, las direcciones estatales del PP y Ciudadanos han rubricado el acuerdo mediante el cual concurrirán juntos, en coalición, a las elecciones vascas del 5 de abril. No se han complicado para el nombre, que no será Mejor Unidos, sino "PP+Cs". En la papeleta estarán los dos logotipos. El acuerdo ha llegado sin contar ni siquiera con el aval del candidato popular a lehendakari, Alfonso Alonso, del sector crítico con Casado y que no ha querido dar su visto bueno al pacto que le han impuesto en Madrid. Por el camino, la formación de Inés Arrimadas se traga el concierto económico vasco contra el que tanto habían combatido. Hoy por hoy, no tienen representación en el Parlamento vasco; ahora tienen garantizados dos puestos de salida.

Según un comunicado conjunto, "la coalición tiene como objetivo capital la unión del espacio constitucionalista del País Vasco". Las dos formaciones se unen "para enfrentar de manera eficaz la amenaza del nacionalista y del independentismo contra la orden constitucional". Eso sí, en el acuerdo se establece que se hace "desde el compromiso de respetar los regímenes forales de los territorios de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, tal como vienen definidos a la Constitución española". Por si quedaban dudas, el pacto señala de manera expresa "la aceptación del concierto económico vasco como instrumento vigente para asegurar la libertad, estabilidad, cohesión y desarrollo de los ciudadanos del País Vasco".

El acuerdo ha sido firmado por el secretario general del PP estatal, Teodoro García Egea, y por el vicesecretario general de Ciutadans, Carlos Cuadrado. El líder de los populares vascos, Alfonso Alonso, no avala este acuerdo y ha plantado la reunión de hoy en Génova. De esta manera, su candidatura a lehendakari queda en el aire.

Inés Arrimadas había planteado un pack de tres: un acuerdo de coalición en el País Vasco, Galicia y Catalunya. En Galicia se ha encontrado la puerta cerrada del PP de Alberto Núñez Feijóo. En Catalunya, aunque sin fecha electoral, las negociaciones se esperan largas.

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