La trifulca sobre el aplazamiento de las elecciones catalanas a causa de la pandemia abre la mayoría de portadas de hoy. Casi todos los estamentos científicos, expertos y técnicos, etcétera, son partidarios de posponerlas, como ya pasó con las de Euskadi y Galicia. El gobierno español, sin embargo, ha levantado la voz por boca del ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, que ha soltado una declaración mezcla de amenaza, sospecha y juicio de intenciones contra la posibilidad del aplazamiento —el Govern lo decidirá hoy viernes. Así que estas elecciones las veremos a menudo en portada, aunque seguramente no será para recordar que se derivan de las intervenciones del aparato administrativo español y de su justicia para descabalgar al president Quim Torra, quien, por cierto, fue president a causa de intervenciones parecidas para descabalgar, etcétera. Está todo fatal desde hace rato.

En este caso, además, que Moncloa se haya animado a intervenir hace muy mal efecto, como se lee en El Mundo, que viene a decir, con de sus títulos tan rígidos, una cosa tan simple como que el ministro Salvador Illa decide cuándo le va mejor al candidato Salvador Illa que se celebren elecciones, como ha dice con mucha gracia un conocido tuitero. "Más allá de eso todo es sedición", añade (el tuitero, no El Mundo). A ver, no sólo porque Illa es parte del gobierno español, sino porque su colega Campo, que debe gestionar los eventuales indultos a los presos políticos, parece que los utilice para favorecer a su candidato. Queda feo.

Los diarios, como el gobierno español, son muy selectivos a la hora de escandalizarse, claro. En el País Vasco dejaron sin votar a centenares de ciudadanos porque sí, porque estaban enfermos, y ninguno protestó ni lo denunció, ni exigieron al Gobierno Vasco el ingenio y el sentido del deber necesarios para conseguir que esa gente emitiera su voto. Tampoco se indignaron mucho cuando se impidió al Parlament el debate de investidura de los candidatos que la gente había votado y la mayoría propuesto. Una vez pasa todo eso ¿cuál es el problema para aplazar unas elecciones por motivos sanitarios? Vaya, que la sensibilidad de los diarios a las agresiones y maltratos a la democracia tiene altibajos muy destacables.

Cabe decir que el Govern, en el decreto de convocatoria electoral, ya había añadido una provisión que le permite aplazar los comicios, provisión que, ya ves, encaja con el mal momento sanitario actual. Es decir, aunque lo sospechaban, no han preparado una alternativa y se han quedado a esperar que la pandemia se les echara encima porque, como todo el mundo sabe, el trabajo del Govern es avisar de que no se pueden celebrar elecciones y no organizar las cosas para que puedan celebrarse. Eso tampoco lo leerás en ninguna portada.

Hay tres asuntos que tienen menos espacio del que merecen. Uno es una gran noticia: la campaña de vacunación va bien comparada con otros países. Otra es la nueva petición de las juntas de las prisiones para que los presos políticos pasen al tercer grado. La última: 96 piezas de arte de Sijena que la justicia española arrebató al Museu de Lleida no volverán a él. Lo ha confirmado el Tribunal Supremo. Las piezas se quedan en Sijena, un monasterio semiabandonado en un paraje semiabandonado en el que ni las mismas monjas quieren quedarse. Fiat iustitia et pereat mundum. Es lo mejor que podía pasar a esas obras de arte ¿no?

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