Las advertencias de Pablo Iglesias y, sobre todo, de Aitor Esteban a la triple derecha para que dejen de manipular al Rey han entrado por esta oreja y salido por aquella otra en las portadas de la derecha mediática madrileña, que hoy se toman muy a pecho que Felipe VI dijera a Pedro Sánchez que "el dolor vendrá después" en el acto de toma de posesión del nuevo presidente del Gobierno. Esos diarios lo interpretan como la Biblia un predicador de película del Far West y deducen todo tipo de presagios oscuros y profecías de mal augurio para el nuevo gobierno español.

Naturalmente, La Vanguardia y El País se apresuran en auxilio de la real persona y califican el diálogo de real broma, aunque a cualquiera se le ocurrirían un millar de comentarios alternativos a la real gracia que no dejaran espacio a las malas interpretaciones de la caverna. Cuando menos, da la impresión que esa broma en concreto podía esperar un momento menos público, más oportuno. Y ya veremos hoy los matinales de teles y radios: se les hará la boca agua con la real anécdota para dar alas a su afán de socavar solemnemente —lo harán con las mismas palabras de Felipe VI— al neonato ejecutivo de coalición.

Hablando de monarquía, se echa de menos en las portadas una mejor presencia de la decisión de Harry Windsor y Meghan Markle, duques de Sussex, que anunciaron ayer en su cuenta de Instagram (¿no habla Trump por su Twitter? Pues eso) que darán un paso atrás como "miembros sénior" de la familia real británica. Su proyecto es ser "financieramente independientes", es decir, dejar de vivir de los fondos de la llamada Subvención Soberana (Sovereign Grant), el fondo a través del cual el Parlamento sufraga los gastos oficiales de la Reina y de algunos miembros de la Casa de Windsor. Equivale a un porcentaje de los beneficios anuales de las propiedades de la Corona. Además, Harry y Meghan adelantan que vivirán entre Norteamérica y el Reino Unido. Es decir, que quieren ser una familia normal. Harry es el segundo miembro más popular de la familia real, justo después de la reina y por encima de su hermano mayor, el príncipe William.

Sin duda, sobre este asunto también se harán bromas, aunque, lógicamente, no recibirán el mismo tratamiento que la de Felipe VI a Sánchez. Dios nos proteja de dar ideas. Las carga el diablo. Ya se sabe: empieza uno por abandonar la Unión Europea y acaba marchándose de la Casa Real.

Bien. Entre tantas novedades coronadas, se conoce que la prensa impresa no ha encontrado espacio para anunciar que hoy, jueves, el Supremo debe resolver sobre el futuro de Oriol Junqueras, después de que el TJUE le haya reconocido la inmunidad como eurodiputado, y también sobre la decisión de la Junta Electoral Central de inhabilitar como diputado al president Quim Torra. Parece que los diarios —salvo El Punt Avui— han puesto esta cuestión en un vaso de agua, como hacen los mayores con la dentadura postiza, pues saben que sea cual sea la decisión del Supremo, dejará a la justicia española entre nada y no mucho. Así que han preferido no decir nada en portada porque, mira, ojos que no ven, corazón que no siente.

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