Plataforma per la Llengua ha movido ficha ante las reticencias de Italia a la oficialidad del catalán en la Unión Europea. La entidad ha enviado una carta al cónsul general italiano en Barcelona, Gabriele Luca Fava, en la que le reclama que traslade al gobierno de Giorgia Meloni la petición de reconsiderar su posición. La iniciativa llega después de que el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, situara a su homólogo italiano, Antonio Tajani, entre los principales obstáculos que todavía impiden alcanzar la unanimidad necesaria y a las puertas del Consejo de Asuntos Generales del 22 de septiembre en Bruselas.
La misiva, firmada por el presidente de Plataforma per la Llengua, Òscar Escuder, pide al cónsul que haga llegar la reclamación tanto a la presidenta del Consejo de Ministros italiano como al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación Internacional. La organización quiere que Roma modifique su posición ante una reivindicación que sigue pendiente después de años de negociaciones en el Consejo de la UE.
Italia, bajo el foco después de las palabras de Albares
La carta llega tres días después de que Albares señalara públicamente a Tajani como uno de los "máximos frenos" para que el catalán, el gallego y el euskera sean lenguas oficiales de la Unión Europea. El ministro español hizo estas declaraciones el miércoles en el Congreso de los Diputados, en una respuesta parlamentaria en la que responsabilizó también al PP de presionar a gobiernos vinculados al Partido Popular Europeo para que no apoyen la propuesta.
Dos días antes, Albares ya había asegurado que existe "una gran mayoría" favorable a la iniciativa y había atribuido las reticencias que todavía persisten a razones políticas. El gobierno español mantiene que la incorporación del catalán, el gallego y el euskera al régimen lingüístico europeo no crearía un precedente automático para otras lenguas y se ha comprometido a asumir el coste que comportaría la medida.
Este último elemento es también uno de los argumentos que Plataforma per la Llengua pone sobre la mesa ante las autoridades italianas. La entidad sostiene que durante las negociaciones se han ido aclarando las cuestiones técnicas y jurídicas y recuerda el compromiso de España de asumir los gastos adicionales de traducción e interpretación.
Por ello, Escuder afirma en la carta que "la persistencia de las reticencias italianas resulta difícil de entender" y considera que, una vez abordados los aspectos planteados durante las negociaciones, esta posición "parece responder más a consideraciones de carácter político que a argumentos técnicos o presupuestarios".
Una decisión que necesita la unanimidad de los Veintisiete
La oficialidad del catalán pasa por modificar el Reglamento número 1, aprobado en 1958 y encargado de fijar el régimen lingüístico de las instituciones europeas. Un cambio de este tipo necesita el acuerdo unánime del Consejo, de manera que las reservas de un solo estado pueden impedir que la propuesta prospere.
La petición española para que el catalán, el gallego y el euskera se incorporen a este régimen se debate a escala europea desde el verano de 2023. En la reunión del Consejo de Asuntos Generales del 18 de julio de 2025, los ministros ya abordaron formalmente la cuestión y acordaron seguir trabajando en la solicitud, sin que entonces se llegara a una decisión definitiva.
Ahora, el gobierno español ha pedido recuperar el asunto coincidiendo con el Consejo de Asuntos Generales del próximo martes, 22 de septiembre. La reunión está convocada en Bruselas y tendrá entre sus principales asuntos el presupuesto plurianual de la UE, la preparación del Consejo Europeo de octubre, la programación legislativa y el estado de derecho. La oficialidad del catalán no figura entre los puntos destacados de la agenda pública del Consejo actualizada el 18 de septiembre, aunque España ha solicitado que la cuestión vuelva a ser tratada durante el encuentro.
L'Alguer entra en el argumentario dirigido a Roma
Plataforma per la Llengua pone un énfasis especial en un elemento que afecta directamente a Italia: el catalán también se habla en territorio italiano, concretamente en L'Alguer, en Cerdeña. La organización utiliza este vínculo lingüístico para reclamar al gobierno italiano que reconsidere sus reticencias y defiende que un posicionamiento favorable de Roma reforzaría los lazos entre las comunidades catalana e italiana.
La entidad también traslada al cónsul su "preocupación" por la posición italiana y califica la ausencia del catalán del régimen lingüístico comunitario de "una anomalía difícil de explicar cuando lenguas demográficamente menores sí gozan de este estatus".
