La Comisión Europea ha fijado finalmente un tope del gas que ha irritado al presidente español, Pedro Sánchez, que había puesto todas sus esperanzas en esta vía para contener la crisis energética, combinada con la excepción ibérica. La Comisión Europea ha propuesto fijar un máximo de 275 euros el megavatio para el mercado de gas TTF holandés, que es el que se utiliza de referencia a Europa para marcar los precios del gas. El tope, sin embargo, solo se activaría bajo una serie de supuestos y se desactivaría de forma automática si la situación en el mercado se vuelve a normalizar. El objetivo de todo ello, según informó el martes desde Estrasburgo la comisaria de Energia, Kadri Simson, es prevenir episodios con picos importantes en los precios energéticos y, al mismo tiempo, evitar disrupciones en el mercado, así como asegurar el suministro energético al conjunto de la Unión Europea. El criterio de la Comisión ha seguido el posicionamiento de Alemania y Países Bajos, que temen que con una gran intervención se desestabilice el mercado y se ponga en peligro el suministro del hidrocarburo, porque los vendedores preferirían otros mercados.
Sánchez, que es el claro perdedor de la fórmula que se ha adoptado, ha cargado este miércoles sin ambages contra las medidas propuestas. "No vamos por el buen camino si esta es la opción", ha indicado, y ha asegurado que sería prácticamente inaplicable. Según el presidente español, la propuesta "es claramente insuficiente" y considera que "puede tener efectos perversos, no de reducción sino de incremento del precio." Fuentes españolas ha apuntado que el límite al precio del gas en 275 euros supone establecerlo en máximos históricos porque esta cifra no se alcanza desde el agosto pasado y ahora está muy por debajo (116 euros), lo que coincidiría con la voluntad alemana y holandesa de que el tope en la práctica intervenga poco y no desestabilice el mercado.
"Exigimos a la Comisión Europea un compromiso europeo hacia los ciudadanos, las empresas y una ambición que en esta propuesta no se está viendo", ha aseverado Sánchez en una rueda de prensa en Castelló después de la cumbre hispano-rumana en la que se ha mostrado confiado que finalmente los veintisiete lleguen a un entendimiento de cara al Consejo Europeo que se celebra los próximos 15 y 16 de diciembre. "El Gobierno español será contundente y rotundo en la defensa de algo que es de sentido común. Tenemos instrumentos de sobra para proteger nuestras empresas, industrias y ciudadanos", ha insistido.
"Empezamos a hablar del tope del gas en septiembre del 2021. Estamos en noviembre de 2022. Necesitamos actuar ahora mismo. Vamos con retraso, con un enorme retraso", ha seguido el líder socialista, que ha reclamado en Bruselas una "propuesta que responda al desafío" que tiene la UE ante la crisis energética que se deriva de la guerra en Ucrania. Pero ha aparecido la tradicional diferencia de criterio entre la Europa central y del Norte, y la del Sur.