La tramitación de los presupuestos del Estado se está convirtiendo en una prueba de estrés para el PDeCAT. El debate en torno al proyecto de Pedro Sánchez ha puesto de nuevo en evidencia la distancia entre una militancia muy cohesionada en torno al liderazgo de Carles Puigdemont y la cúpula del partido, donde convive ―con dificultades― la dirección que había encabezado Marta Pascal con los dirigentes afines al president en el exilio.

Las diferencias se arrastran desde el pasado congreso del mes de julio cuando el enfrentamiento entre Puigdemont y Pascal provocó el relevo de esta como máxima responsable de la formación postconvergente. No obstante, aunque los militantes demócratas avalaron de manera muy mayoritaria las tesis de Puigdemont y la propuesta de buscar un encaje con la Crida que impulsa, se optó por evitar una ruptura interna de la dirección con una salida de consenso auspiciada desde Lledoners.

El resultado es una ejecutiva de donde desapareció Pascal pero presidida por su número dos, un David Bonvehí de ubicación oscilante, y donde conviven todos los miembros de la anterior dirección, con un nuevo sector ―que no cuenta con la mayoría― por Míriam Nogueras como vicepresidenta y persona de máxima confianza de Puigdemont a la dirección del partido.

Es decir, que Puigdemont ganaba el congreso pero aceptaba quedar en minoría en la dirección. Y las tensiones internas que dominaron el cónclave no han desaparecido, al contrario, han sido constantes. Las dificultades para conseguir el encaje con la Crida o el debate sobre el voto a los presupuestos del Estado han sido dos de los temas estrella estos meses, pero las grietas han recorrido los diferentes ámbitos del partido.

Bloques definidos

Los bloques se han ido definiendo. Los cálculos más optimistas de los puigdemontistes sitúan entre 9 y 10 miembros los apoyos con que cuentan en una ejecutiva de 28 personas. Eso no quiere decir que el resto sean críticos con sus tesis. De hecho, la mayoría de la dirección, empezando por Bonvehí, evita alinearse abiertamente con unos u otros, mientras que un núcleo de dirigentes, encabezados por Ferran Bel y seis miembros más, mucho de ellos próximos a la dirección de Pascal como Montserrat Candini, David Font o Xavier Fonollosa, no esconden una posición muy crítica con Nogueras.

Las trincheras se han ido construyendo a lo largo de los últimos meses. En medio de un malestar interno que no ha pasado desapercibida para la militancia se celebró el 20 de diciembre el último consejo nacional del partido. A la misma hora en que el president, Quim Torra, se reunía con Pedro Sánchez en el palau de Pedralbes, el consejo nacional del PDeCAT tuvo que debatir, a propuesta de un conseller de Les Corts, Ivan Condes, una resolución con la cual el partido se comprometía a votar en contra de los presupuestos del Estado mientras haya presos y exiliados y se esgrimía el artículo 57 de los estatutos de la formación para advertir que, cuando los diputados en Madrid tengan que votar a iniciativas del ejecutivo español se tendrá que proceder a una consulta electrónica a los asociados.

La resolución, que apuesta por la negociación entre los gobierno catalán y el español, deja claro igualmente que no se renuncia en "medidas de carácter unilateral para alcanzar un estado independiente".

En contra de esta iniciativa se pronunció la misma presidenta del consejo nacional, Mercè Conesa, lo cual provocó malestar entre los presentes que consideraron que hacía uso de la potestad de la presidencia. Finalmente, sin embargo, el texto prosperó con una abrumadora mayoría, 130 votos a favor y ocho abstenciones, entre las cuales las de Conesa y Pascal.

Muchos de los presentes pensaron que con aquel pronunciamiento se cerraría finalmente la división que se arrastraba desde el congreso. Pero lo cierto es que las heridas continúan abiertas y el debate sobre si los grupos independentistas tienen que permitir o no la tramitación del proyecto de presupuestos de Pedro Sánchez no ha hecho más que volver a reavivar los enfrentamientos.

Enmiendas a la totalidad de la oposición

La disyuntiva ha quedado situada ahora mismo en permitir o no que prosperen las enmiendas a la totalidad de la oposición. Si se aprueban, las cuentas del gobierno decaen. Si no, sigue la tramitación, lo cual otorgará unos meses más para negociar al gobierno de Pedro Sánchez mientras el proyecto hace el recorrido parlamentario. Esta posibilidad divide a los diputados del PDeCAT por la mitad. Por una parte, Nogueras, Lourdes Ciuró y Toni Postius esgrimen el último acuerdo del consejo nacional y recuerdan que el gobierno español ni siquiera les ha hecho llegar el proyecto; de la otra, Carles Campuzano, Jordi Xuclà, Ferran Bel y Sergi Miquel, consideran que aceptar la tramitación del texto no contradice aquel acuerdo pero concede más tiempo a Sánchez para mover pieza.

La discusión en este caso ha sido pública con un descarnado cruce de tuits entre Míriam Nogueras y el responsable de organización del partido, Ferran Bel, los últimos días del año.

El cruce de reproches, y la oleada de reacciones que levantó en las redes, se arrastró hasta este lunes donde el debate estalló ruidosamente durante la reunión de la ejecutiva del partido.

De nuevo, en la sede del PDeCAT, todavía en la calle Provença de Barcelona, se hizo evidente la profunda grieta que divide a la ejecutiva demócrata y de nuevo se escuchó el cruce de reproches, incluidas referencias al congreso del mes de julio. Nogueras y Bel se convirtieron en los protagonistas del enfrentamiento pero fueron todos los miembros de la dirección los que se pronunciaron, en algunos casos con mucha contundencia y algunos gritos.

Entre los unos y los otros, el presidente del partido, David Bonvehí, en otros momentos hombre de confianza de Pascal, optó de nuevo por sobrevolar las posiciones. En la rueda de prensa posterior, Bonvehí apuntó la posibilidad de que los demócratas presenten una enmienda a la totalidad de los presupuestos, pero también dejó abierta la posibilidad de permitir la tramitación del proyecto. Todo seguía abierto.

Posición de Torra y Artadi

Aquella misma mañana, Bonvehí no sólo había escuchado la opinión del miembros de su ejecutiva, también había abordado el tema con el presidente Torra en una reunión habitual con el Govern donde se puso sobre la mesa la posibilidad de presentar una enmienda a la totalidad. Tanto Torra como la consellera de Presidencia, Elsa Artadi, han insistido repetidamente que no se apoyará los presupuestos del Estado ni su tramitación si no hay algún movimiento del gobierno de Pedro Sánchez en relación a las reivindicaciones sobre autodeterminación. No obstante, la posibilidad de permitir la tramitación del proyecto, sin embargo, también va sumando voces en el debate a la Plaza Sant Jaume.

En este contexto, donde este mismo miércoles Torra ha vuelto a advertir que si PDeCAT o ERC rompen su compromiso de consenso sobre el voto de los presupuestos de Sánchez desencadenarán una crisis de gobierno, el PDeCAT viajará el lunes a Waterloo para celebrar la reunión de su ejecutiva con presencia de Puigdemont. Previamente, el presidente en el exilio ha escuchado a Elsa Artadi, que fue el miércoles, y hablará con Torra, que viajará este viernes. La siguiente semana será también el grupo parlamentario de JxCat quien se trasladará a Bélgica.

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