La consellera de Salut, Olga Pané, ha sufrido un accidente doméstico y, como consecuencia, se ha fracturado el peroné, según ha informado su departamento. Este contratiempo de salud la mantendrá forzosamente apartada de su cargo durante un tiempo. El conseller de la Presidència, Albert Dalmau, asumirá las funciones de Pané en el departamento de Salut, mientras dure la recuperación de la titular. La consellera Pané es la tercera miembro del Govern de Salvador Illa que ha tenido que coger una baja por problemas de salud, después de las convalecencias del mismo presidente de la Generalitat y de la consellera de Educació, Esther Niubó. En todos los casos, Dalmau ha asumido las funciones durante sus recuperaciones.
El anuncio de la baja de Pané coincide, precisamente, con la decisión del Departament de Salut de retirar, la próxima semana, los incentivos a los CAP para reducir las bajas laborales. Según ha avanzado El País, y ha confirmado la ACN, la consejería de Olga Pané ha decidido finalmente que los indicadores sobre la duración de las bajas no computarán para la atribución de fondos a los CAP ni para la parte variable del salario de los médicos. Salut había justificado esta medida que preveía incentivos para los centros de atención primaria (CAP) que consiguieran acortar la duración de las bajas, porque podían resolver más rápidamente el diagnóstico de los pacientes. La medida, sin embargo, había sido criticada por sindicatos y grupos parlamentarios, que consideraban que podía condicionar el criterio médico. Pané, en cambio, la defendía asegurando que el objetivo era evitar situaciones como tener que esperar hasta cinco meses de baja para obtener un diagnóstico en casos no graves. Los Comuns incluso habían amenazado con condicionar los presupuestos a su retirada. La presidenta del grupo parlamentario, Jéssica Albiach, celebra ahora la rectificación: "Por fin reconocen que estaban negando la realidad. Las bajas laborales solo deben responder a criterios médicos".
Salvador Illa estuvo de baja casi un mes, del 17 de enero al 16 de febrero, a causa de una osteomielitis púbica, una infección bacteriana en la zona púbica, que le causó un fuerte dolor en las piernas, pérdida de fuerza y déficit motor. A causa de esta enfermedad poco frecuente, el presidente llegó a estar ingresado en la UCI, de la que salió el 20 de enero, y tuvo que seguir un tratamiento antibiótico y una intensiva recuperación. El 30 de enero abandonó la Vall d'Hebron para seguir una hospitalización domiciliaria. Incluso cuando se reincorporó a su despacho, dieciséis días después, Illa tuvo que hacerlo de manera progresiva y siguió aún unos días el tratamiento antibiótico.
Se da la circunstancia de que el pasado 1 de febrero también tuvo que coger la baja la consellera de Educació, Esther Niubó, para someterse a una intervención de urgencia de la cual no se compartieron detalles en aquel momento, y el encargo de despacho también quedó en manos del conseller de la Presidència, Albert Dalmau. Niubó estuvo de baja dos meses y se reincorporó al trabajo el pasado martes, ya con el alta y en plenas condiciones, en un regreso muy emotivo y celebrado por sus compañeros de Govern. Fue la misma consellera quien reveló que fue operada de un cáncer de timo, una glándula situada entre los pulmones y el corazón, del que tuvo conocimiento a finales de año. Niubó no hizo pública la patología para proteger a su familia de la angustia ante la perspectiva de una operación "compleja".