El líder del Partido Popular, Pablo Casado, en plena escalada de tensión contra el Gobierno y, por descontado, contra el Govern, ha subido un peldaño más en el camino que ha arrancado esta semana y que puede tener su clímax en la manifestación convocada el domingo en Madrid explícitamente en contra del diálogo político.

Después de acusar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de haber cometido alta traición —un delito que puede llegar a ser penado con una condena de veinte años de prisión— y de asegurar que la agenda catalana es "la agenda de ETA", este viernes, en un artículo de opinión publicado en el diario El Mundo se ha situado casi a sólo un paso de encabezar un pronunciamiento de los que menudeaban en España durante el siglo XIX y todavía durante el XX.

El artículo, titulado "A llenar las plazas para llenar las urnas", es una retahíla de insultos y descalificaciones a los gobiernos catalán y español. Del Govern de Quim Torra afirma que es "golpista, xenófobo y supremacista", además de acusarlo de "bloquear las instituciones legítimas y el pluralismo". Nada nuevo en el discurso de Casado, de hecho. Con respecto a Pedro Sánchez, sin embargo, hay una brizna de novedad cuando asegura que ha puesto "de rodillas la nación española" y "ha arrancado a la justicia su espada cuando más la necesita y la clava a la espalda de la nación", rescatando, por cierto, el conocido concepto de la puñalada por la espalda como explicación de los males de un país.

Aunque aparentemente el motivo del texto es llamar a la manifestación convocada para el domingo, en la que además de PP y Cs participarán también sus aliados ultras de Vox, y también una serie de grupúsculos neonazis, Casado hace toda una argumentación para cargar contra el actual Gobierno desde el tono épico y encendido del discurso españolista multisecular con expresiones como "vamos a decir alto y claro que España va a permanecer en pie a pesar de su gobierno" y "el gobierno es de la nación y la nación ha dicho basta", para advertir a Sánchez que "no se puede faltar a la promesa de guardar y hacer guardar la Constitución expresada solemnemente ante el jefe del Estado".

"Nuestra Constitución es sagrada", asegura Casado, pero supera esta afirmación con todo un aviso a Sánchez: "La nación española es un hecho moral que la inmoralidad nacionalista no puede soportar". Por todo ello asegura que "ni aceptamos la amenaza socialista ni aceptamos la rendición socialista". Y por eso llama a llenar las calles "de patria".

Borra al PSOE del constitucionalismo

Además, Casado borra al PSOE del bloque constitucionalista, asegurando que este partido "ha mutado en algo distinto, en el partido de Sánchez", una formación política que "no ha estado en los balcones, no quiere estar en las plazas y tampoco en las urnas", y además, "prefiere ser gobierno en el sistema que imponen los nacionalistas a ser oposición dentro de la Constitución". "Y cuando se está más cómodo con quien lo ataca que con quién lo acata, es que se ha dejado de ser constitucionalista".

"No puede presidir el Gobierno de España quien se avergüenza de España" continúa Casado, asegurando que está preparado para concluir con una arenga: "El domingo, la nación a la calle".

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