El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha anunciado este viernes que el Gobierno español está estudiando la posibilidad de interrumpir la circulación de trenes de alta velocidad entre Madrid y Barcelona durante un periodo que podría llegar a ser de dos años para poder ejecutar una renovación integral de la infraestructura ferroviaria. La propuesta, que todavía se encuentra en fase de valoración y sobre la cual no se ha tomado ninguna decisión definitiva, supondría una alteración sin precedentes recientes en las comunicaciones entre las dos ciudades, conectadas por una de las líneas ferroviarias con más tráfico del Estado.
Puente ha puesto esta posibilidad sobre la mesa durante la rueda de prensa que ha ofrecido este viernes, para dar explicaciones sobre el accidente ferroviario de Urda (Toledo), que ha provocado al menos 69 víctimas mortales. El ministro ha señalado que se está valorando la conveniencia de suspender temporalmente el tráfico ferroviario para afrontar una remodelación profunda de la línea Madrid-Barcelona. En caso de que finalmente se adoptara esta decisión, la interrupción podría prolongarse durante "menos de 24 meses", según ha indicado.
De momento, no se ha concretado si la suspensión afectaría a todo el recorrido simultáneamente o si se haría de manera escalonada, por tramos, ni tampoco en qué momento podrían empezar las obras. Tampoco se han detallado las alternativas de transporte que se habilitarían para mantener las conexiones entre Catalunya y Madrid durante este periodo.
La renovación del corredor Madrid-Barcelona ya estaba decidida y dispone de contratos adjudicados; el que ahora se está estudiando es si hay que interrumpir la circulación durante un periodo prolongado para poder ejecutarla. Una posibilidad con consecuencias importantes para la movilidad, la actividad económica y las conexiones ferroviarias de Catalunya, pero que todavía está pendiente de una decisión definitiva.
Replantear el modelo español
Puente ha justificado esta posibilidad de interrumpir el tráfico ferroviario por la necesidad de replantear el modelo con que se ejecutan las grandes obras ferroviarias en España. Tradicionalmente, se ha optado por mantener los trenes en circulación mientras se renuevan las infraestructuras, una fórmula que, según ha reconocido, puede provocar problemas de "fiabilidad o puntualidad". En cambio, ha puesto como ejemplo Alemania, donde se pueden suspender temporalmente los servicios para ejecutar las obras en menos tiempo. "No sé si en estas circunstancias es la fórmula más prudente", ha reflexionado sobre el modelo español, antes de plantear que una renovación que, con la circulación en funcionamiento, podría alargarse cinco años, se podría completar en menos de 24 meses, o incluso en 12 meses en condiciones normales, si se decidiera interrumpir el servicio.
La decisión, además, no se podrá aplazar indefinidamente. El ministro ha advertido que el Gobierno está "a punto de iniciar la renovación" del tramo Madrid-Calatayud, que se encuentra en unas condiciones "francamente mejorables". Se trata, precisamente, del sector más deteriorado del corredor Madrid-Barcelona, donde las vibraciones denunciadas por los maquinistas y las restricciones de velocidad ya habían obligado a Adif a avanzar las obras inicialmente previstas para el 2027. Puente ha vinculado la necesidad de tomar decisiones a los dos accidentes ferroviarios registrados en nueve meses a la línea Madrid-Sevilla, a pesar de que no ha anunciado todavía ningún calendario ni ha concretado si un eventual cierre afectaría toda la línea Madrid-Barcelona o solo determinados tramos.
Una renovación que ya estaba prevista y que se tuvo que avanzar
La posibilidad de parar la circulación se enmarca en un proyecto de modernización de la línea que el Ministerio de Transportes ya había anunciado en noviembre del 2025. Uno de sus objetivos es recuperar la velocidad de diseño original del corredor, de 350 km/h, ante los 300 km/h que constituyen la velocidad máxima habitual actual. Esta mejora permitiría reducir considerablemente los tiempos de viaje entre Madrid y Barcelona, con el objetivo de situarlos por debajo de las dos horas.
Aun así, los problemas de mantenimiento de la infraestructura obligaron a Adif a adelantar las actuaciones inicialmente previstas para el 2027. El tramo entre Madrid y Calatayud, en Zaragoza, es el que presenta un estado más delicado. Las quejas de los maquinistas por las vibraciones que experimentaban los convoyes habían provocado la introducción de limitaciones temporales de velocidad que acabaron repercutiendo en los horarios comerciales.
Más de 112 millones de euros solo para renovar las traviesas
La modernización de la línea ya ha empezado a materializarse en contratos. El 3 de junio, Adif Alta Velocidad adjudicó por 112,76 millones de euros el suministro de 680.400 traviesas aerodinámicas destinadas al tramo entre Mejorada del Campo, en las afueras de Madrid, y Calatayud. Estas piezas, conocidas como aerotraviesas, incorporan una tecnología desarrollada en España que permite reducir los efectos aerodinámicos que los trenes provocan sobre el balasto, las piedras que sostienen las vías. El objetivo es mejorar la fiabilidad y la durabilidad de la infraestructura y facilitar el aumento de la velocidad máxima hasta los 350 km/h.
Las actuaciones previstas también incluyen la renovación de elementos de fijación de los carriles y trabajos de refuerzo en varios viaductos. Se trata, por lo tanto, de una intervención que va más allá de las reparaciones habituales de mantenimiento y que pretende alargar la vida útil de la línea.
El dilema de renovar una línea sin interrumpir el servicio
La gran dificultad de estas obras es compatibilizarlas con el elevado número de trenes que circulan diariamente por el corredor. Habitualmente, los trabajos de mantenimiento de las líneas de alta velocidad se concentran durante la noche, cuando no hay circulaciones comerciales. Esta ventana de tiempo, sin embargo, puede resultar insuficiente para ejecutar intervenciones de gran envergadura. El debate sobre la conveniencia de cerrar temporalmente determinados tramos ferroviarios no es nuevo. El marzo pasado, varios expertos en ingeniería ya habían advertido de la necesidad de plantear interrupciones de la circulación para afrontar reparaciones profundas que no se pueden completar durante las pocas horas nocturnas disponibles.
Un cierre programado permitiría disponer de jornadas de trabajo continuadas, utilizar maquinaria pesada y ejecutar simultáneamente varias actuaciones sin las restricciones que impone el paso constante de los trenes. En contrapartida, obligaría a reorganizar completamente los servicios ferroviarios y a encontrar alternativas para los miles de pasajeros que utilizan esta conexión.