Un grupo de observadores italianos ha asistido al juicio al procés durante varias semanas. "Los problemas políticos no se solucionan en los tribunales", han expuesto. "Si eso pasa, hay una peligrosa erosión de derechos y garantías".
Según han explicado en un artículo en su web, Antigone tenía como objetivo controlar el cumplimiento de derechos y garantías en un procedimiento "penal especialmente delicado". Y dejan claro que su finalidad no era abordar "la cuestión de independencia, sobre la cual no tenemos competencia."
De esta manera, el grupo de observadores manifiesta "una gran preocupación por la falta de derecho a una apelación, aunque está previsto en los juicios por delitos de menor alcance". "Las acusaciones de rebelión y sedición parecen insostenibles, crímenes por los cuales las penas son de entre 20 y 30 años", han detallado.
"Un requisito imprescindible, es de hecho, la presencia de violencia, que en ningún elemento parece demostrarse con credibilidad," han subrayado.