Junts se fundó hace dos años en un congreso telemático y el pasado mes de junio celebró su primer congreso presencial, en Argelers, donde escogió la nueva dirección del partido. El de este fin de semana, en el que la formación tendrá que aprobar las diferentes ponencias congresuals, es la segunda parte de aquel congreso y se ha convocado a La Farga de l'Hospitalet, pero también bajo la presidencia desde el exilio del conseller Lluís Puig. Para superar las dificultades que esta circunstancia comporta Junts ha optado por situar en el espacio de la mesa del congreso que corresponde a la presidencia una pantalla, lo cual ha provocado una sorprendente imagen.

"Espero que no me veais como un cabezudo", ha ironizado el conseller, aunque la diferencia de proporción entre su imagen y la del resto de miembros de la mesa hacía que fuera esta precisamente la mejor descripción de la escena que ofrecía.

En pleno debate sobre el derecho al voto del conseller exiliado, Puig ha subrayado que el hecho de que él presida desde el exilio el congreso demuestra que esto es posible y que lo que no es normal es que se vete su participación. Después de la polémica sobre la delegación de vota del conseller exiliado, el jueves pasado el PSC impidió su intervención a la comisión de cultura.

Precisamente esta semana, Lluís Puig ha sido protagonista de un nuevo movimiento dentro del TJUE en relación al exilio después de que el abogado general del tribunal de Luxemburgo ha apoyado a los argumentos del juez instructor Pablo Llarena en las cuestiones prejudiciales que presentó a raíz de la negativa de Bruselas a entregar al conseller a la justicia española.