Las portadas de este miércoles tenían que ser una ruina para la atribulada justicia española, que el martes recibió más golpes que una estera. De entrada, el Tribunal Constitucional, al reconocer que los exiliados president Carles Puigdemont y conseller Toni Comín son eurodiputados a todos los efectos, envía a parir panteras la fabricación de la Junta Electoral Central que les exigía acatar la Constitución en el Congreso, contra la doctrina establecida de la justicia europea. Acto seguido, el Tribunal Supremo ha anulado la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya contra los miembros independentistas de la mesa del Parlament presidida por Carme Forcadell. Y no por poco: el Supremo dice que "se ha vulnerado el derecho a un tribunal imparcial" y desautoriza a dos magistrados del TSJC —Jesús María Barrientos, su presidente, es uno—. Entre paréntesis: este Barrientos será el presidente y ponente del tribunal que juzgará a la expresidenta del Parlamento, Laura Borràs. La última vergüenza es la decisión de varios tribunales de rebajar las penas a cinco agresores sexuales —tres de los cuales abusaron de menores— que se acogieron a la nueva ley del "sólo sí es sí". Cabe decir que de esta última confusión no sólo los jueces son responsables. También lo es la misma legislación impulsada por el gobierno español el pasado mes de mayo.

🔴 Guerra Ucrania - Rusia, DIRECTO | Última Hora de Polonia
 

Todo este destacable ridículo de la justicia española daba para una buena portada, al menos en la prensa impresa de Barcelona —porque la de Madrid ignora sistemáticamente toda derrota española en la guerra al independentismo. Pero hacia las ocho y media de la noche del martes, saltaba la noticia que abre todas las portadas. Dos misiles han matado a dos personas en un pueblo de Polonia cerca de la frontera con Ucrania. La agencia estadounidense Associated Press —la mayor del mundo— citaba "un alto mando de la inteligencia de los EE.UU." y daba por hecho que eran bombas rusas. El gobierno de Kíiv pronto se apuntó a señalar a Putin, mientras Polonia convocaba el consejo de seguridad y alertaba a los aliados de la OTAN, los representantes de los cuales se reunían en el cuartel general para averigúar qué había pasado. La confusión era grande. ¿Era una nueva provocación del Kremlin o un accidente de la defensa antiaérea ucraniana al rehusar el cerca de un centenar de misiles que Rusia lanzó este martes sobre doce regiones de Ucrania? "Tercera Guerra Mundial" se declaró trending topic en Twitter y los expertos reales y sobrevenidos sobre la OTAN pontificaban sobre la activación o no de los artículos 4 y 5 del tratado de la organización. Excepciones: El Punt Avui, que abre con uno de los disparates judiciales, y La Razón, que titula con una especulación (otra) sin probar ni comprobar.

Da gusto ver el esfuerzo de todos diarios por circunscribirse a lo que se sabe del incidente a Polonia y no dejarse llevarse por prejuicios y especulaciones. No podían decir que eran misiles rusos —la decisión facilona, porque el Kremlin miente más que habla, o porque las bombas han caído cerca de la conexión eléctrica de Ucrania con Europa, etcétera— y tampoco podían decir si era un ataque o una desgracia. Los mejores títulos son los que incluyen las palabras Polonia, OTAN, dos muertos, dos misiles y la referencia a la guerra sin acusar a Rusia. No es fácil meter todo eso en diez o doce palabras. En el arte de la portadologia todo es muy opinable, claro, pero El País publica el título más flojón (Polonia, explosión, Ucrania... falta la OTAN, que da la impresión de Tercera Guerra Mundial) y el de El Periódico el más plano porque ese "elevan la tensión bèlica" que usa no es más que pirotecnia retórica: ya hay una guerra en marcha. También falta la referencia a la OTAN. La Vanguardia es el más arriesgado —quién lo diría— al mencionar directamente "la guerra de Ucrania", muertos y Polonia además de "la OTAN en alerta, que da más canguelo del que estás dispuesto a reconocer. Los títulos de El Mundo y Ara quedarían en medio. El tabloide ultra madrileño menciona a la OTAN pero habla de "explosiones" (podrían ser de butano) y el diario catalán no menciona a la OTAN pero sí misiles, Rusia y muertos, cosa que lo hace todo más inquietante. En fin, que sería bueno ver más a menudo comportarse así de los diarios.

En Un escándalo en Bohemia, el primer relato corto de Sherlock Holmes, aparece este diálogo entre el detective y su inseparable Watson:

Watson: "Eso es realmente un misterio. ¿Qué significado imagina que tiene?"
Holmes: "Aun no tengo datos. Es un error capital teorizar antes de tener datos. Insensiblemente, se empiezan a torcer los hechos para que se adapten a las teorías en lugar de adaptar las teorías a los hechos".

La actitud que reivindica Sherlock Holmes es la de los diarios con el incidente en la frontera de Polonia con Ucrania. Enhorabuena. Este miércoles sabremos más —por suerte para la justicia española.

La Vanguardia
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El Periódico
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El Punto Hoy
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El País
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El Mundo
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La Razón
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