La pelota ha pasado en pocas horas de estar en el tejado del Tribunal Constitucional a estar en el del Senado y acabar a el del Consejo General del Poder Judicial. A estas alturas se produce un pleno extraordinario en la sede del CGPJ que tiene el poder de desbloquear la crisis institucional que vive el estado español: está a manos de los vocales de la cúpula de los jueces españoles ponerse de acuerdo y proponer a sus magistrados para el Tribunal Constitucional y renovar, de esta manera, el tribunal de garantías.

No se sabe, en ningún caso, qué puede pasar en las próximas horas. Se trata de un pleno extraordinario que pidieron los vocales conservadores del CGPJ. ¿Por qué? Para evitar que el bloque progresista —que es minoría— pudiera imponer a su candidato una vez se aprobara la reforma judicial que proponían PSOE y Unidas Podemos. Se trataba de un cambio de la normativa con la cual ya no se necesitaba que un candidato tuviera el apoyo de once de los dieciocho vocales que hay actualmente en el CGPJ para ser candidato al Tribunal Constitucional, sino que se enviaría al TC a aquellos dos que tuvieran más votos. Es decir, por mayoría simple.

Hoy por hoy, y sobre todo después de que este lunes el Tribunal Constitucional aceptara las medidas cautelarísimas solicitadas por el PP hace falta que haya tránsfugas para que se llegue a un acuerdo. El pleno lo conforman 10 vocales conservadores y 8 de progresistas. Eso significa que los conservadores solo necesitan convencer a un progresista con el fin de desencallar la situación y enviar magistrados en dirección al TC.

Está el acuerdo no escrito que el CGPJ se tiene que poner de acuerdo para enviar a un magistrado progresista y uno conservador. El favorito de los progresistas es José Manuel Bandrés, y la intención de los conservadores será convencer al otro bando de enviar a Pablo Lucas al tribunal de garantías. ¿El motivo? Bandrés es también el favorito del Gobierno. Si el encuentro acaba con un acuerdo, el Tribunal Constitucional se renovará. En otras palabras: El TC deliberó este lunes sobre un recurso del PP con mayoría conservadora cuándo es posible que en los próximos días haya una mayoría progresista.

Si este lunes el TC no hubiera aceptado las cautelarísimas solicitadas por el PP, este jueves se hubieran aprobado en el Senado las enmiendas presentadas por PSOE y Unidas Podemos para desbloquear el poder judicial. Una que cambia la mayoría de tres quintos que tiene que sumar el CGPJ en la elección de los dos magistrados en el Constitucional que le corresponden por un nuevo sistema por el cual se nombraría a los dos magistrados que saquen más votos. Y otra que permitiría al Gobierno y al Consejo General del Poder Judicial hacer su propio nombramiento aunque la otra parte no lo haga en los plazos fijados.