Los lectores más veteranos, especialmente los boomers y los que ya empiezan a tener una cierta edad, seguramente recordarán un mítico grupo británico de música electrónica de los años ochenta que se llamaba Orchestral Manoeuvres In the Dark, conocido popularmente por las siglas OMD. Hicieron bailar a toda una generación con éxitos como Enola Gay o Maid of Orleans, y su nombre, traducido al catalán como "Maniobras orquestales en la oscuridad", parece hecho expresamente para describir lo que nos ofrecen las portadas de este sábado. Porque el quiosco se ha convertido en una gran orquesta de maniobras políticas, diplomáticas y económicas, con directores que mueven la batuta desde Madrid, Rabat o Washington, músicos que interpretan partituras diferentes y un público que no siempre sabe quién ha escrito la música ni qué pretende conseguir. Hay movimientos a plena luz del día y otros que se preparan entre bastidores, pero casi todos tienen algo en común: responden a intereses muy concretos y están condicionados por el calendario. El 29 de noviembre, día de las elecciones generales españolas, aparece como una fecha determinante, igual que las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos del 3 de noviembre. Y, mientras tanto, la visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla del 13 y 14 de octubre, la semana entrante, también marca los tiempos de una partitura diplomática que amenaza con desafinar.
El particular concierto de este sábado en el quiosco tiene una orquesta con muchos directores y sin una partitura compartida, donde cada uno intenta imponer su ritmo. Sánchez busca aliados para cambiar las mayorías del Senado; Mohamed VI marca posiciones antes de recibir, desde el otro lado del estrecho, la visita de los reyes españoles a Ceuta y Melilla; Trump negocia con Putin mientras combate la justicia internacional; y los grandes propietarios de viviendas calculan qué les conviene hacer antes del 29N. Maniobras orquestales en la oscuridad, como aquellos OMD que hacían bailar a los jóvenes de los ochenta. Con una diferencia importante: esta vez, la música no es precisamente para bailar. Y quienes acaban pagando la entrada a este concierto no siempre son quienes han escogido la canción.
Equilibrar las fuerzas en el Senado, objetivo socialista
Comenzamos por la maniobra del PSOE para intentar arrebatar al PP el control del Senado, que concentra los titulares de buena parte de la prensa madrileña. El Mundo abre con "Sánchez lanza un 'frente popular' en el Senado para atar de manos al PP", mientras el ABC opta por "Sánchez presiona para que sus socios no se presenten en varias provincias". El País explica que "El PSOE plantea a la izquierda alternativa ir al Senado en listas conjuntas", y La Vanguardia resume la operación con "El PSOE busca listas conjuntas de izquierdas para el Senado". Cuatro titulares, cuatro maneras de presentar una misma estrategia: aprovechar las particularidades del sistema electoral de la cámara alta para evitar que la división del voto progresista favorezca al PP. Los socialistas estudian tanto candidaturas compartidas como acuerdos para que otras formaciones renuncien a presentarse en determinadas provincias. El objetivo es impedir que la derecha vuelva a controlar el Senado y pueda condicionar renovaciones institucionales como la del Tribunal Constitucional. La maniobra todavía se tiene que negociar, pero la cuenta atrás electoral ya ha comenzado.
El rey de Marruecos prepara la llegada de los reyes a Ceuta y Melilla
Pero, si Sánchez intenta mover las piezas del tablero institucional español, la música cambia de registro cuando la batuta pasa a manos de Mohamed VI, que ha decidido lanzar una advertencia a España. El rey alauita ha decidido hacer oír su voz desde Rabat y ha lanzado una advertencia a España contra las presiones y los chantajes en la cooperación entre ambos países, en un momento especialmente sensible de las relaciones bilaterales después de la crisis migratoria de Ceuta. Lo más significativo, sin embargo, es el momento escogido: a solo cuatro días de la visita que Felipe VI y Letizia tienen prevista a Ceuta y Melilla los días 13 y 14 de octubre. Una visita cargada de simbolismo, porque Marruecos no ha renunciado a sus reivindicaciones sobre las dos ciudades autónomas. El monarca alauita no ha vinculado expresamente sus palabras al viaje de los reyes españoles, pero la coincidencia temporal da una dimensión política evidente a su discurso. El País abre con "Mohamed VI advierte contra las 'presiones o el chantaje' desde España", mientras El Mundo recoge que "Mohamed VI acusa a España de 'chantaje' antes del viaje real a Ceuta". La Vanguardia también destaca que, según el monarca alauita, "La cooperación con España no debe someterse a 'chantaje'". Mohamed VI no ha vinculado explícitamente sus palabras a la visita de los monarcas españoles, pero el momento escogido difícilmente pasará desapercibido.
La doble partida de Trump
Y si hablamos de maniobras internacionales, Donald Trump jugó simultáneamente dos partidas, pero las portadas solo recogen una. La primera, contra el Tribunal Penal Internacional (TPI), en una coincidencia más que evidente. La Vanguardia destaca la ofensiva de Washington contra esta institución justo después de que el Nobel de la Paz de 2026 haya sido concedido a Navi Pillay, la jurista sudafricana que presidió la comisión de las Naciones Unidas que concluyó que Israel había cometido un genocidio en Gaza. Pillay también había sido jueza del TPI, una institución que la Administración Trump combate por sus actuaciones contra responsables israelíes. El diario de los Godó abre su portada con esta noticia: "Trump ataca el Tribunal Penal Internacional por el Nobel a una exjueza". El País también le dedica un espacio destacado con "Nobel de la Paz a la justicia internacional bajo el acoso de Trump", y La Razón remarca que el presidente estadounidense sanciona al tribunal después de que el premio haya sido concedido a una de sus exjuezas. El Nobel de la Paz es, precisamente, el reconocimiento que Trump ha expresado reiteradamente que querría recibir. La coincidencia entre la concesión del galardón y las nuevas sanciones de Washington contra el TPI ofrece una imagen especialmente reveladora, aunque no se ha acreditado que una decisión sea consecuencia de la otra: mientras Oslo premia la defensa de la justicia internacional, Washington intensifica la presión sobre una de las instituciones que tiene precisamente la misión de combatir la impunidad.
Y la segunda maniobra de Trump es la que protagoniza con Vladímir Putin, que tiene como objetivo abaratar los carburantes en Estados Unidos antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, pero que, paradójicamente, ha sido obviada por las portadas. El presidente estadounidense ha facilitado operaciones con diésel ruso para intentar contener los precios, en una decisión que abre grietas en las restricciones comerciales impuestas a Moscú por la guerra de Ucrania. Una maniobra con una contradicción evidente: Washington presiona a Rusia por la invasión ucraniana, pero a la vez busca su colaboración para aliviar el malestar de los consumidores estadounidenses. Para Trump, la gasolina barata puede tener un valor electoral considerable; para Putin, cualquier flexibilización de las sanciones es una oportunidad.
Y, en medio de todo este ruido diplomático, Gaza sigue sufriendo la violencia israelí cuando se cumple un año del alto el fuego. Las portadas de La Vanguardia y el Ara lo recuerdan con dos fotografías impactantes de la devastación de la Franja. El diario de los Godó titula "Un año de alto el fuego sin paz" y denuncia que Israel ha confinado a dos millones de palestinos en un tercio de Gaza. El Ara, por su parte, pone el foco en "La destrucción del sistema sanitario de Gaza", con una imagen de las ruinas y una mujer caminando entre los escombros. Después de tres años de ofensiva israelí, la falta de equipos y material sanitario agrava una crisis humanitaria que parece no tener fin. Las dos cabeceras establecen, además, un contraste especialmente punzante con el Nobel concedido a Pillay. Mientras la comunidad internacional reconoce la defensa de los derechos humanos y Trump combate el TPI, las fotografías recuerdan que, sobre el terreno, la paz sigue siendo una promesa incumplida. Es, probablemente, la nota más amarga de toda la orquesta.
Mercado en suspenso y bajo presión
Volvamos a casa, porque las maniobras también llegan al mercado inmobiliario, uno de los principales campos de batalla de la precampaña. El Periódico abre con "Grandes tenedores frenan su oferta de alquileres hasta el 29N", bajo un antetítulo bastante explícito: "Mercado en suspenso". Fondos de inversión, aseguradoras y grupos inmobiliarios están dejando sin arrendar viviendas disponibles mientras esperan conocer qué gobierno saldrá de las elecciones y qué política de vivienda aplicará. Una decisión que llega después de las movilizaciones masivas por la vivienda y de la muerte de Maricarmen, convertida en símbolo de la crisis de los desahucios. Mientras los propietarios pueden esperar a que hablen las urnas, los ciudadanos que buscan un alquiler asequible no tienen esa posibilidad. Y la incertidumbre política todavía complica más un mercado en el que la oferta ya es insuficiente.
La otra maniobra inmobiliaria llega desde Barcelona y protagoniza la portada del Ara, que titula "Barcelona incrementa un 150% el IBI a los pisos turísticos". La medida impulsada por el gobierno de Jaume Collboni establece incrementos de entre el 50% y el 150% en función del número de viviendas turísticas que acumule cada propietario. Según destaca el diario, la subida afecta a 10.600 viviendas, el 60% de las cuales están en manos de empresas. El Ayuntamiento quiere aprovechar el nuevo marco legal para desincentivar esta actividad antes de la eliminación prevista de las licencias turísticas en 2028. Dos maniobras de signo bien diferente, la de los grandes tenedores y la del consistorio barcelonés, que evidencian hasta qué punto la vivienda se ha convertido en una cuestión central del debate político.
Colau maniobra para convencer a Rufián
Y todavía hay otra maniobra a la izquierda, aunque solo parece haber despertado el interés del Ara y El Punt Avui. La protagoniza Ada Colau, que intenta convencer a Gabriel Rufián para que se incorpore al Frente Amplio, la coalición que las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE quieren construir para el 29N. "ERC confía en el sí de Rufián pero Colau quiere que se sume al Frente Amplio", titula el Ara, mientras El Punt Avui lo resume con un sugerente "Pendientes de Rufián". La exalcaldesa de Barcelona querría aprovechar el carisma y la proyección del portavoz republicano para reforzar una candidatura que aspira a evitar la fragmentación de la izquierda. Pero la propuesta topa con las reticencias de ERC a diluirse en una coalición estatal. Y aquí también el calendario presiona: el plazo para registrar coaliciones termina el 16 de octubre.







