Punto y final al legado del expresidente balear del PP José Ramón Bauzà. El Parlamento isleño celebrará este martes un pleno extraordinario para debatir y votar la toma en consideración de una proposición de ley para que el catalán sea un requisito necesario para trabajar en la Administración Pública. La iniciativa legislativa ha sido presentada conjuntamente por el PSIB, MÉS, Podemos y Gent per Formentera (GxF), y previsiblemente ganará la votación, ya que su suma (34 de 59) es mayoría absoluta en la cámara.

La intención de esta propuesta no es más que la de acabar con las consecuencias de la particular cruzada de Bauzà contra el catalán. Durante sus poco más de tres años de mandato, del 2012 al 2015, y después de una holgada mayoría absoluta con 35 escaños, se reformó la ley 3/2007 para hacer constar el catalán como un simple mérito. Entre otras cosas, también paralizó el Consejo Social de la Lengua Catalana y llegó afirmar que existen el "mallorquín", el "menorquín", el "ibicenco" y el "formenterense".

Pero su obsesión tampoco cogió a nadie por sorpresa. En los mítines electorales lo dejaba bien claro: "queremos que la lengua en la escuela no sea el catalán". Y paralelamente a la modificación de la ley de Lenguas en la Función Pública se tuvo que terminar modificando otros por "coherencia jurídica" como la ley de Régimen Jurídico o la ley de Coordinación de Policías Locales.

El cambio del 2015

Estas políticas desencadenaron la mayor caída de la historia del Partido Popular en las Baleares. En mayo del 2015, a pesar de ganar los comicios, los 15 diputados perdidos vislumbraron enseguida un acuerdo tripartito de izquierdas de los socialistas mallorquines con Podemos y la coalición econacionalista MÉS.

La misma noche, la candidata del PSIB-PSOE, Francina Armengol, tomó simbólicamente las riendas del país y se comprometió a ejercer la "gran responsabilidad" de promover un gobierno alternativo "propio del nuevo tiempo político". Aunque los de Pablo Iglesias en las Baleares decidieran no entrar en el gobierno, Armengol ha contado con su apoyo en cuestiones fundamentales, como es la de recuperar el catalán en las instituciones y la vida pública balear.

Primeros pasos

En noviembre su gobierno ya formalizó el reingreso en el Institut Ramon Llull, del que Bauzá se había desvinculado en 2012, un organismo que tiene el objetivo de promover y difundir internacionalmente la lengua y cultura de los Países Catalanes. Justo un mes después recuperaba la cuota en catalán en la oferta televisiva. En una entrevista en el Matí de Catalunya Ràdio explicaba el retorno de las emisiones del 3/24, Super 3 y 33, tras el veto impuesto por el PP nueve meses atrás.

Armengol ha intentado tender desde el primer momento los máximos puentes posibles con Catalunya, con la que está estrechamente vinculada, ya que es donde cursó sus estudios universitarios. En una entrevista el mes de junio se mostraba partidaria de reconocerla como nación "si esto puede resolver el sentimiento de pertenencia". Es más, también veía con buenos ojos un referéndum de autodeterminación, siempre que fuera "dentro de la legalidad y no desde el enfrentamiento".

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