La Junta Electoral de Zona (JEZ) ha decidido llevar ante la Fiscalía de Girona al alcalde de Torroella de Montgrí, Jordi Colomí (UPM), porque no retiró las pancartas a favor de los presos y los lazos amarillos de la fachada del Ayuntamiento durante las elecciones del 10-N.

Esta actuación responde a la denuncia presentada por Ciudadanos ante la Junta de la Bisbal d'Empordà el mismo día de las elecciones, en la cual se adjuntaron fotografías que, según la JEZ, "evidencian que el Ayuntamiento de Torroella no cumplió el acuerdo de esta Junta que le requería expresamente la retirada de símbolos partidistas del consistorio".

Concretamente, en las fotos se apreciaban lazos amarillos, una estelada y pancartas referentes a la libertad de los presos políticos y en contra de la sentencia de Tribunal Supremo por el 1-O. La Junta recuerda que ya advirtió al consistorio que, "en caso de no cumplir el acuerdo, podría ser constitutivo de un delito de desobediencia". Por eso, la JEZ ha trasladado el caso a la Fiscalía de Girona para que "se inicien las acciones penales pertinentes en relación con los hechos ocurridos".

Colomí, que ya había sido concejal del equipo de gobierno entre 1991 y el 2003, fue elegido alcalde en las elecciones municipales celebradas el pasado mes de mayo ―donde su formación Unitat i Progrés Municipal (UPM) obtuvo seis concejales― y asumió el cargo en junio después de pactar con ERC, que consiguió a cuatro concejales.

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