Y como pasa en muchos desalojos, las críticas afloran. La CUP ha pedido explicaciones al Govern por las actuaciones de los Mossos d'Esquadra ayer en Badalona, cuando desalojaron un centenar de migrantes de una nave que ocupaban para vivir y donde se produjeron cargas policiales. De hecho, dos diputadas anticapitalistas, Dolors Sabater y Basha Changue, fueron golpeadas durante el dispositivo.

A raíz de la intervención policial el grupo de la CUP ha registrado dos preguntas en la Mesa del Parlament para que el Ejecutivo responda sobre el desalojo, preguntando por qué no se respetó que fuera a partir de las 14h "tal como se había acordado en la mediación" y también por qué los agentes "no llevaban de manera visible y clara la identificación pertinente". En otra pregunta el grupo parlamentario pregunta qué gestiones ha realizado la Secretaría de Vivienda e Inclusión Social "para garantizar alojamiento en las personas afectadas".

Esta no ha sido la única pregunta sobre el desalojo que se ha hecho a la Cámara catalana. Ayer por la noche la presidenta Laura Borràs, a raíz de la noticia que Sabater y Changue fueron golpeadas, valoró que "nadie tendría que ser golpeado por la policía por manifestarse pacíficamente contra un desahucio, y tampoco miembros electos del Parlament".

Asimismo, Borràs explicó, a través de su perfil de Twitter, que contactó con las dos diputadas cupaires para saber sobre su estado, y que al mismo tiempo pidió al conseller de Interior, Joan Ignasi Elena, que se aclaren rápidamente los hechos ocurridos en Badalona.

17 unidades de los antidisturbios

El desalojo de la nave de Badalona contó con la implicación de unas 17 unidades de los antidisturbios de la policía catalana, que actuaron por mandato judicial. Unas 70 personas se concentraron delante de la nave para intentar impedir el desalojo.

En julio ya había una orden de desalojo de la nave, pero la defensa de los migrantes pidió aplazarlo acogiéndose a la moratoria que se aprobó durante la pandemia, y finalmente se acabó aceptando. Después se señaló un nuevo lanzamiento y el juzgado rechazó suspenderlo al considerar que los informes de vulnerabilidad no reunían los requisitos para detener el desalojo siguiendo este criterio.

Los ocupantes pidieron hasta a última hora posponer la orden de lanzamiento, el juzgado, sin embargo, se negó de manera reiterada. Ante esta situación, algunas de las personas recogieron sus pertenencias y a lo largo de la mañana abandonaron el espacio voluntariamente. Finalmente, hacia las 12 del mediodía, los Mossos cargaron contra las personas concentradas en las puertas de la nave y tomaron el control del espacio para acabar de desalojar a las personas que todavía quedaban en el interior.