Cautela. Esta es la palabra que mejor define la actitud con la que Junts pel Sí (JxSí) reanuda hoy las negociaciones con la CUP.

La dirección de JxSí considera que la oferta a la CUP ya está formalizada. No hay intención de hacer nuevas propuestas. Su voluntad es que los cuperos se comprometan con claridad a acompañar el acuerdo con una garantía de estabilidad para la legislatura, que se traduciría en un pacto sobre los presupuestos.

Este pacto, pues, no se limitaría al plan de choque –concretado en un documento de 20 puntos, parte del cual se tiene que incluir en un nuevo presupuesto– sino al conjunto de la acción de Gobierno.

En este punto coinciden tanto convergentes como republicanos. No basta atar la investidura y quedar entregados a una inestabilidad que desembocaría igualmente en un adelanto electoral.

El presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas, quitaba hierro este jueves en un mitin en Vilanova i la Geltrú a la posibilidad de volver a las urnas el mes de marzo. “Saldremos adelante. Hemos salido de situaciones peores. Espero que sea a través de una investidura y, si no, a través de unas nuevas elecciones”, subrayó.

Tanto convergentes como republicanos son conscientes que la incapacidad de cerrar un pacto en el Parlament provoca la desmovilización del electorado independentista y que lo mejor sería abandonar ese callejón sin salida antes del día 20 anunciando un acuerdo. Pero no a cualquier precio.

(FOTO: Llach i Comín, de JxSí, hoy en el Parlament / EFE)