Inspiración en el aire de reflexión y silencio. Este ha sido el ofrecimiento del pare abat de Poblet a los diputados de Junts pel Sí que se han reunido en el monasterio cisterciense para hacer aquello que alguno de los presentes define como “terapia de grupo”. Una mañana de niebla ha recibido a los parlamentarios. Nada comparado con el panorama que habían dejado aparcado en el parque de la Ciutadella.
El encuentro ha empezado con una detallada explicación de la reunión que los negociadores de Junts pel Sí y el president mantuvieron con la CUP la víspera de la segunda votación en el Parlament. Miércoles por la noche. De eso se ha encargado el cabeza de lista Raül Romeva. El presidente y la portavoz del grupo, Jordi Turull y Marta Rovira, han abordado también el estado de la cuestión.
El mensaje es que hay tiempo. Esto no se ha acabado. "No nos moveremos de la mesa". Hay un mandato democrático que no se puede echar a perder. Rovira explica fuera de la reunión que se ha apoyado por “unanimidad” seguir adelante con las conversaciones. Que Artur Mas ha quedado ratificado como único candidato.
También se habla del papel de la CUP. Incluso lo hace Artur Mas, pero no en Poblet sino en Barcelona. “Nosotros, el movimiento que teníamos que hacer para llegar a un acuerdo ya lo hemos hecho, es público, es conocido, por lo tanto a partir de ahora veremos qué dicen los otros”, afirma chutando la pelota al campo anticapitalista.
En Poblet, a puerta cerrada, se analiza la complejidad de negociar con los cuperos. Gente que se presenta muy bien preparada a las reuniones, pero que se mueven con parámetros muy diferentes. Todo es mucho más complicado. Eso sí, muy agradables. Pero llevan fatal la presión. Como la rabieta por el hecho de que trascendiera el encuentro en la Generalitat cuando fueron ellos los que llegaron atravesando la plaça Sant Jaume, explican, aunque se les había avisado que entraran por la calle Canonges.
Mensaje de tranquilidad
Dentro de la reunión también hay otro mensaje importante. De tranquilidad en relación a la suspensión del Tribunal Constitucional. Los diputados han dado un repaso punto por punto de la resolución que da por iniciado el proceso para la creación del Estado catalán. Con especial atención en los puntos dos y ocho. Se encarga el vicepresidente del Parlament, Lluís Corominas. Reclama tranquilidad ante los movimientos del TC. Nada se pondrá en marcha hasta que el Govern funcione. El punto ocho no habla de desobediencia. El grupo parlamentario no dejará a nadie expuesto.El conseller Germà Gordó aborda las posibles respuestas ante los movimientos legales del Estado y alerta que habrá que recurrir la decisión del TC. Si más adelante se pretende acudir a instancias internacionales, habrá que demostrar que se han agotado todas las vías ordinarias dentro del Estado.
Hay muchas intervenciones. Los diputados explican la preocupación que escuchan en la calle sobre el procés. Como es habitual son los independientes los que más hablan. El resto reciben información a través de los partidos.
Los temas se van desgranando poco a poco durante las tres horas de reunión. Y con la comida. Entre la ensalada o la escudella, el pollo al horno o la merluza, que los diputados comen, compartiendo esta curiosa jornada de convivencia bajo la regla de sant Benet. 20 euros el cubierto, con visita al monasterio incluida. Y de postres pudin o yogur.