Nueva imputación en el caso Leire Díez. El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha citado a declarar como imputado al exdirector de la Guardia Civil Leonardo Marcos González el 10 de septiembre en la causa en la que investiga a una supuesta trama que buscaba desestabilizar los procedimientos judiciales que afectaban al PSOE y a la familia del presidente Pedro Sánchez. En una providencia, conocida este miércoles, el magistrado acuerda esta diligencia a petición de la acusación popular, que coordina el Partido Popular (PP).
El PP pidió imputar al antecesor de la actual directora, Mercedes González, también investigada, argumentando que "los hechos investigados responden a una actuación coordinada por la cúpula de la Guardia Civil". En su escrito, el PP exponía que el exjefe de la UCO Rafael Yuste también denunció "presiones" procedentes del exdirector del cuerpo para que la unidad "se pusiera de perfil". González declaró en el juzgado que se sentía "víctima" del exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, también imputado.
Citación de un fiscal como testigo
En la providencia, el instructor también ha acordado la declaración como testigo para el mismo día del fiscal jefe de Badajoz, José Luis Tejuca. En la misma resolución, el juez acuerda entregar oficio a la Fiscalía General del Estado (FGE) y a la Fiscalía Provincial de Badajoz para que remitan al juzgado diversa documentación relacionada con el expediente relativo a la denuncia presentada contra la exmilitante socialista Leire Díez. Díez es considerada la líder de esta trama juntamente con Santos Cerdán.
Precisamente, la Fiscalía General del Estado confirmó al juez de la Audiencia Nacional que la mano derecha del ex fiscal general, Daniel Villafañe, mantuvo reuniones con Leire Díez. Fue en marzo y abril de 2025 y se reunió con Jacobo Teijelo, abogado de Cerdán y también investigado, y Díez.
Uno de los últimos imputados a declarar ante el juez que investiga las alcantarillas del PSOE fue el director adjunto operativo (DAO) de la Guardia Civil, Manuel Llamas, el 16 de julio pasado. Llamas negó rotundamente haber aprovechado su posición para presionar a mandos del cuerpo con la intención de interferir en las diferentes investigaciones que afectan a miembros del PSOE o del Gobierno y familiares del presidente Sánchez.
Leire en nombre del "one"
Paralelamente, un colaborador de la Guardia Civil ha declarado como testigo este miércoles ante el juez Pedraz que la exmilitante del PSOE Leire Díez le pidió ayuda en nombre del "one", a quien identificó como el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y señaló que estaba en contacto con la directora del cuerpo, Mercedes González, según han informado fuentes jurídicas a la agencia Efe. Preocupado por quién era esa Leire Díez, contactó con el exasesor ministerial Koldo García, a quien conocía de la lucha antiterrorista. Este le dijo que era una persona del PSOE, sin cargo pero con poder, a quien todo el mundo en el partido cogía el teléfono, que trabajaba con Santos Cerdán y que podía tener acceso a Pedro Sánchez.
Él fue quien puso en contacto a Leire Díez con el comandante de la Guardia Civil Rubén Villalba, investigado por recibir presuntas mordidas a cambio de dar protección a la trama del conocido como caso Koldo. Según su declaración, Díez le pidió una reunión con el comandante y, tras hacer esa consulta a Koldo García, organizó un encuentro en un bar de un polígono industrial de Leganés (Madrid), de cuya ubicación informó a la exmilitante 45 minutos antes, aunque esta quería celebrarlo en el despacho del abogado Jacobo Teijelo, también investigado.
El objetivo de Díez, según ha contado, era que este abogado defendiese a Villalba gratis a cambio de información sobre la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y el mando de esta unidad, Antonio Balas, a quienes dijo querer desacreditar, añaden las mismas fuentes. Este colaborador, que había advertido a Villalba de que Díez podría pedirle algo ilícito, ha explicado que se encargó de poner cámaras junto a un equipo de seis personas —cinco hombres y una mujer— que no pertenecían a la Guardia Civil, y también retiraron los móviles a los asistentes. La idea, ha contado, era también grabar el audio, pero no lograron un sonido claro. En el encuentro, Villalba habló de un destino en Roma, lo que, según este colaborador, era una forma de tender una trampa a la exmilitante socialista, con la meta de que las gestiones que se pudieran realizar al respecto dejasen un rastro.
Tras un segundo encuentro, la exmilitante pidió su móvil a este testigo diciéndole que tendría llamadas de la directora de la Guardia Civil y él la escuchó hablar con una mujer a quien llamó Mercedes, indican las fuentes. Según su relato, Leire Díez sostenía que en Moncloa estaban enfadados porque no lograban atajar los casos judiciales y el director adjunto operativo no "tenía huevos" y afirmó que ella iba a nombrar a un nuevo DAO. Villalba dio cuenta a la Guardia Civil de dichos encuentros, como también hizo el colaborador en un informe verbal a la persona de la jefatura de información a quien reportaba, según ha declarado.
Cuando la exmilitante socialista pidió ayuda al testigo para convencer a Villaba, invocando al "uno", el testigo preguntó quién era, si Cristiano Ronaldo o Florentino Pérez, y Díez dijo que se trataba del presidente, aunque nunca se refirió a él como Sánchez, sino únicamente como Pedro o presidente. Este testigo dio credibilidad a Leire Díez, quien, ha dicho, le inspiró miedo, según fuentes jurídicas.