La tensión entre el gobierno vasco y representantes de la Policía Nacional se ha disparado a raíz de las detenciones de personas implicadas en las agresiones a aficionados de la selección española durante la final del Mundial de fútbol. El conflicto ha estallado después de que el consejero vasco de Seguridad, Bingen Zupiria, acusara a mandos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional de querer "alterar el sistema vasco de seguridad". El Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha respondido con dureza y le acusa de politizar la actuación de los cuerpos policiales.
El detonante: las detenciones por los ataques a aficionados de La Roja
El origen del enfrentamiento son las actuaciones policiales relacionadas con las agresiones contra aficionados de La Roja durante la final del Mundial. En referencia a las detenciones de personas implicadas en estos hechos, Zupiria aseguró que mandos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional "buscan alterar el sistema vasco de seguridad". Unas palabras que han provocado el rechazo frontal del principal sindicato de la Policía Nacional.
El SUP considera que las declaraciones del consejero suponen, "una vez más", un intento de politizar la actividad de las fuerzas y cuerpos de seguridad en Euskadi. El sindicato reclama "respeto a la labor policial" y exige al responsable de Seguridad del Govern vasco que ponga fin al uso de los cuerpos policiales "para enmascarar complejos, problemas o estrategias electorales".
Acusaciones de división y de intereses electorales
La central policial va más allá y acusa a responsables políticos vascos de alimentar la "polarización y crispación pública" en vez de trabajar por la colaboración entre los diferentes cuerpos. Según defiende, la Policía Nacional, la Ertzaintza y la Guardia Civil cooperan y se apoyan con normalidad en el ámbito operativo. Por eso, critica que desde el propio gobierno autonómico "insistan en dividir y reventar la integración, la buena convivencia y la colaboración".
El sindicato también reprocha al gobierno vasco que, mientras se celebra una presencia cada vez mayor de la Ertzaintza en foros y grupos de trabajo estatales e internacionales, al mismo tiempo se produzca, según denuncia, una política de "segregación, aislamiento y señalamiento" de los agentes cuando pertenecen a los cuerpos estatales. El SUP atribuye esta actitud a una "utilización política" de las fuerzas de seguridad con el objetivo aparente de obtener "réditos electorales".
El sindicato defiende la cooperación entre todos los cuerpos
El SUP reivindica la "profesionalidad y preparación técnica" tanto de los mandos de la Policía Nacional como de los de la Ertzaintza y la Guardia Civil. También sostiene que el objetivo de los agentes de los diferentes cuerpos presentes en el País Vasco es cumplir las funciones que les atribuyen la Constitución española y el Estatuto de Gernika, ya sea de manera exclusiva o compartida.
Finalmente, el sindicato recuerda al consejero vasco de Seguridad que, si algún agente comete un hecho punible, existen vías legales para denunciarlo. Con este argumento, vuelve a exigir que se acabe con lo que considera una utilización de los cuerpos de seguridad como herramienta política y reclama que las relaciones entre las diferentes policías continúen basándose en la cooperación y la convivencia operativa.
