Hansi Flick vuelve a insistir en una necesidad que considera prioritaria para el Barça: fichar un delantero centro de garantías en enero. Después de que la operación por Julián Álvarez se enfriara, el técnico ha pedido reactivar una alternativa que ya estuvo encima de la mesa durante el verano. Se trata de Luis Suárez, delantero colombiano del Sporting CP, cuya cláusula de rescisión alcanza los 80 millones de euros.
El nombre de Suárez apareció durante las últimas semanas del mercado como una posibilidad real si Julián no terminaba llegando. Deco valoró positivamente su perfil, pero la postura del Sporting bloqueó cualquier avance. El club portugués dejó claro que no pensaba negociar a la baja por uno de sus futbolistas más importantes y rechazó incluso propuestas procedentes de otros mercados.
Flick quiere un nueve que garantice presencia y gol
La petición del técnico tiene una lógica clara. Gabriel Jesus no ha terminado de convencer como referencia principal y Raphinha está ofreciendo soluciones, pero Flick sigue creyendo que el equipo necesita un delantero específico para partidos cerrados. Busca un jugador capaz de fijar centrales, atacar el área y convertir en gol el volumen ofensivo que generan Lamine Yamal, Pedri y los extremos.

Luis Suárez encaja en ese perfil por potencia, movilidad y capacidad rematadora. No sería una operación sencilla, pero el Barça considera que tiene unas características diferentes a las de los atacantes que ya están en plantilla. Por eso, su nombre vuelve a ganar fuerza justo cuando se empieza a planificar el mercado de invierno.
Los 80 millones siguen siendo el gran obstáculo
El problema continúa siendo exactamente el mismo que durante el verano. El Sporting no tiene necesidad de vender y remite a una cláusula de 80 millones. Para el Barça, asumir una cifra así exigiría generar margen salarial y priorizar esta operación por encima de otros refuerzos.
Hansi Flick, sin embargo, cree que merece la pena hacer el esfuerzo si el club quiere aumentar su techo competitivo. La experiencia del verano le dejó claro que esperar demasiado puede cerrar oportunidades. Por eso, Luis Suárez vuelve a estar sobre la mesa. No fue el gran protagonista del último mercado, pero puede convertirse en uno de los nombres de enero. Flick lo quiere y el Barça ya sabe el precio, son 80 millones para solucionar, de una vez, el problema del nueve.