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El requisito del nivel C2 de catalán para el profesorado ha vuelto a situarse en el centro del debate político después de que el Departament d'Educació haya decidido flexibilizar la exigencia para los nuevos docentes. La medida, que permite a los aspirantes a la bolsa de interinos incorporarse sin acreditar el certificado en el momento de entrar —siempre que se comprometan a obtenerlo durante el curso 2026-2027—, ha provocado las críticas de ERC, que acusa el Govern de rebajar una exigencia clave para el sistema educativo.

El diputado republicano Jordi Albert ha interpelado a la consellera de Educación, Esther Niubó, recordando que la ley de educación de 2009 ya preveía el C2 como requisito para todos los docentes, una obligación que, según ha dicho, "quedó en el cajón" hasta que ERC la recuperó en 2022 y se reincorporó con el decreto del régimen lingüístico de 2024. "¿Qué ha pasado ahora?", ha preguntado Albert, denunciando que el Departamento ha emitido una resolución que transforma este requisito en "un compromiso".

Niubó asegura que no hay desaparición del C2

La modificación de la Resolución EDU/1872/2024 elimina el punto que fijaba la acreditación del C2 como mérito puntuable e introduce esta flexibilización como una medida "excepcional" ante la "falta de profesorado". Según Niubó, el objetivo es garantizar que haya "suficientes profesores para cubrir bajas", manteniendo el compromiso de que los docentes obtengan el nivel durante el curso. Niubó ha defendido la decisión asegurando que "no hay una desaparición" del C2 y que el Govern comparte la necesidad de que el conjunto del profesorado disponga del máximo nivel de competencia en catalán. "Es el primer curso que pasa de ser un mérito a un requisito", ha afirmado, recordando que su aplicación había quedado suspendida por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) y que recientemente se ha reactivado.

La consellera ha insistido en que la flexibilización es temporal y responde a la necesidad de hacer compatible la exigencia lingüística con la cobertura de plazas docentes. "No queremos tener un sistema educativo sin suficientes profesores", ha dicho, subrayando que se han triplicado los cursos para obtener el C2 y que a lo largo del próximo curso todos los docentes deberán acreditarlo.

Albert, sin embargo, ha advertido que el cambio supone, de facto, dejar el requisito en papel mojado. "¿Qué pasa si este compromiso no se cumple? ¿Volveremos al día de la marmota?", ha cuestionado. El diputado ha alertado de que los problemas de acceso a la profesión no se pueden justificar por la falta de acreditación y ha reivindicado que los recursos existen: "Hasta 2022 solo un millar de personas acreditaban el C2 cada año, mientras que el último curso hubo más de 13.000". Los republicanos reclaman al Govern que rectifique y mantenga la exigencia efectiva del C2, al considerar que es una herramienta clave para garantizar la calidad del sistema educativo y la plena normalización del catalán en las aulas. Mientras tanto, el Departament defiende que la medida es transitoria, a pesar de que el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya (DOGC) no concreta hasta cuándo estará vigente esta excepcionalidad.