El ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, prometió tan sólo llegar al Gobierno una amplia reforma del Código Penal. Entre estas modificaciones contemplaba la de los delitos de rebelión y sedición, tan cuestionados por la justicia europea en la causa del procés. Hubiera comportado la rebaja automática de las penas de los presos políticos catalanes al ser revisadas sus sentencias. El pasado enero, la vicepresidenta Carmen Calvo incluso situó un horizonte temporal: antes del verano. Pero cinco meses y una pandemia después, aquella reforma ha quedado aparcada en un cajón.

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes, Juan Carlos Campo ha admitido que, hoy por hoy, ni tienen una fecha fijada ni es su primera prioridad. Si bien ha defendido que se trata de unas tipos penales que "no se tocan desde hace 200 años" y que necesita una actualización, no ha querido comprometerse a nada. "No ha habido ningún compromiso por parte del gobierno, ni ningún calendario de la reforma del Código Penal sobre la rebelión y la sedición", ha insistido el dirigente socialista.

Fuentes del Ministerio reconocen que ni siquiera contemplan que esta reforma vaya a las Cortes en lo que queda año. En estos momentos, sostienen, su prioridad es hacer frente a la reconstrucción económica y social. El ministro de Justicia ha insistido en que quieren reformar el Código Penal con el máximo consenso posible, y después de un debate político calmado.

Antes de la crisis sanitaria abierta por el coronavirus, Carmen Calvo defendió la "necesidad" de reformar estos tipo penales para que estén "a la altura" de la legislación europea. "Son anteriores a la Constitución y se acompasan mal con acontecimientos nunca queridos", aseguró la vicepresidenta primera del Gobierno. "Hay que acompasar comportamientos democráticos a estos tipos penales que alguna sentencia europea nos advirtió que sonaban extraños", añadió.

Sánchez Torra efe

Foto: Los presidentes Pedro Sánchez y Quim Torra en La Moncloa, durante la primera y única reunión de la mesa de diálogo entre el Estado y la Generalitat (EFE)

La mesa de diálogo, congelada

Lo que también está congelado, hoy por hoy, es la mesa de diálogo entre el Estado y la Generalitat. Desde el Gobierno insisten en su voluntad en reunirla durante el mes de julio, si así lo quiere el Gobierno. No obstante, fuentes de La Moncloa señalan la actitud "errática" del presidente Quim Torra. "A veces parece que quiere y a veces no", lamentan desde el ejecutivo central. De momento, no se ha producido "ningún avance" en los contactos entre gobiernos. Como mínimo tendrá que esperar a que pasen las elecciones vascas y gallegas de este domingo.

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