La crisis migratoria de Ceuta abre ahora un nuevo frente político: el riesgo sanitario. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha reclamado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que estudie confinar Ceuta por razones de salud pública ante la detección de casos de sarna, tuberculosis, gastroenteritis y varicela tras la entrada masiva de migrantes de finales de julio. La ministra de Sanidad ha reaccionado horas después y ha calificado la posibilidad de un confinamiento de "injustificada y totalmente desmesurada" con los datos epidemiológicos disponibles. Feijóo ha formulado la petición después de reunirse con responsables del Colegio de Médicos y del Colegio de Enfermería de Ceuta. Según ha explicado en la segunda parte de una entrevista a Europa Press, los profesionales le habrían trasladado la existencia de casos de tuberculosis y sarna, más de 450 gastroenteritis y algún caso de varicela. "Estamos hablando de enfermedades infectocontagiosas", ha advertido el presidente del PP, que considera que "creo que se dan los supuestos de confinamiento por riesgo sanitario". Feijóo admite que la oposición no dispone de todos los datos epidemiológicos, pero pide al Gobierno que "estudie muy bien" la posibilidad de decretar esta medida extraordinaria.
Su argumentación parte sobre todo de las condiciones en que continúan viviendo miles de personas llegadas durante la crisis. Feijóo asegura que todavía hay miles de migrantes sin alojamiento adecuado, repartidos por playas, barrancos y otras zonas de Ceuta, en unas condiciones de insalubridad que, según él, incrementan el riesgo de propagación de enfermedades. También ha recordado que se han detectado casos de sarna entre militares desplegados en la ciudad.
La respuesta de García
La respuesta del departamento de Mónica García ha sido contundente. Sanidad sostiene que los datos actuales no justifican confinar ni al conjunto de Ceuta ni a las personas que llegaron durante los días 30 y 31 de julio. El ministerio considera "totalmente desmesurado" adoptar una medida de esta magnitud por motivos de salud pública y remarca que las personas migrantes alojadas o atendidas por los dispositivos de emergencia no conviven habitualmente en los mismos espacios que la población ceutí. Las interacciones puntuales que se pueden producir en la calle, asegura Sanidad, no representan por sí solas un riesgo epidemiológico que justifique un confinamiento.
Mónica García, en un larguísimo comunicado distribuido a través de las redes sociales, ha querido introducir, además, un elemento político en la respuesta: las competencias en salud pública corresponden al gobierno de Ceuta, presidido por el popular Juan Jesús Vivas. "Cada vez que Feijóo dice que esto es una emergencia de salud pública, lo primero que debería hacer es preguntar al gobierno de la ciudad qué está haciendo", ha replicado la ministra. García considera que la medida del confinamiento que pide Feijóo "no parece que esté justificada, sino que podría ser contraproducente" y lo argumenta señalando que "los confinamientos como medida de salud pública deben tener relación con el mecanismo de transmisión de las enfermedades que se pretenden controlar y, en este caso, podría ser mucho más perjudicial que beneficioso en términos de salud pública", ha defendido.
Hoy el señor Núñez Feijóo ha pedido que confinemos a la población migrante de Ceuta por motivos de salud pública. Creo que merece la pena responder señalando algunos aspectos importantes desde la ciencia:
— Mónica García (@Monica_Garcia_G) August 23, 2026
1. Las competencias en materia de salud pública en Ceuta las tiene el…
Tres casos de tuberculosis, pero solo uno potencialmente vinculado a la crisis
Sanidad también ha desglosado las enfermedades citadas por Feijóo para intentar rebajar la alarma. En el caso de la tuberculosis, el ministerio habla de tres casos detectados: dos no serían contagiosos y el tercero correspondería a una persona que ya se encontraba en Ceuta antes de la llegada masiva de finales de julio. La ciudad está haciendo pruebas sistemáticas entre la población alojada en los centros y deriva al Ingesa, la empresa pública que gestiona la salud en Ceuta y Melilla, a las personas con una prueba de tuberculina positiva para que se confirme o descarte la infección. Una prueba de Mantoux positiva no equivale necesariamente a tener tuberculosis activa ni a poder contagiarla. En los últimos días también se había informado de 18 menores con esta prueba positiva, que requieren estudios posteriores.
Sobre la varicela, Sanidad afirma que de los tres casos sospechosos inicialmente, uno ya ha sido descartado y los otros dos continúan ingresados en espera de confirmación, pero no estarían relacionados con la población migrante llegada durante la crisis. En relación con la sarna, el ministerio recuerda que es una enfermedad contagiosa, pero que habitualmente se controla con tratamiento farmacológico y medidas higiénicas y no requiere ni ingreso hospitalario ni confinamiento generalizado. García también ha puesto en contexto las cifras, recordando que entre 2021 y 2023 se detectaron más de 11.000 casos de sarna en el conjunto del Estado. Finalmente, Sanidad sitúa en 55 los casos probables de E. coli enteroinvasiva, asociada a episodios de gastroenteritis, y asegura que el brote está controlado y que no se han detectado nuevos casos posteriores.
Una situación tensionada, pero sin colapso
La disputa llega después de semanas de discrepancias sobre el estado real de la sanidad ceutí. Durante su visita del 16 de agosto, Mónica García reconoció una situación "tensionada", especialmente en Urgencias, Medicina Interna y Atención Primaria, pero negó que se pudiera hablar técnicamente de colapso sanitario. Entre el 31 de julio y el 14 de agosto, el Ingesa registró 5.801 asistencias sanitarias relacionadas con la crisis, a las que hay que añadir más de 2.500 atenciones del dispositivo extraordinario de la Cruz Roja en la playa de El Trampolín. El pico llegó el primer día, con 1.149 asistencias, pero posteriormente la presión bajó de manera considerable. El Ministerio de Sanidad asegura que no fue necesario suspender intervenciones ni consultas programadas.
Esta lectura, sin embargo, contrasta con la de los colegios profesionales y sindicatos sanitarios de Ceuta, que denuncian que unas plantillas que ya sufrían déficits estructurales antes de la crisis se han visto sometidas a una presión extraordinaria.
Vacunas de urgencia este lunes
A pesar de negar que exista una situación que justifique el confinamiento, Sanidad sí está reforzando las medidas preventivas. Este lunes, 24 de agosto, ha convocado de manera extraordinaria a la Comisión de Salud Pública con todas las comunidades autónomas para coordinar el envío de vacunas a Ceuta. El objetivo es disponer de dosis contra enfermedades como la varicela, la poliomielitis o el tétanos, especialmente para proteger a personas que han llegado sin una pauta de vacunación conocida o que viven temporalmente en condiciones de mucha precariedad.
Y es aquí donde las dos versiones aparentemente opuestas tienen un punto de contacto. Sanidad rechaza que haya un riesgo generalizado para la población de Ceuta, pero reconoce que las condiciones de hacinamiento e insalubridad pueden favorecer brotes entre las personas migrantes. Por eso insiste en que el gobierno de la ciudad debe ceder más espacios para que puedan ser alojadas en condiciones adecuadas. La Sociedad Española de Epidemiología también ha advertido estos días que el factor de riesgo no es la condición de migrante, sino precisamente el hacinamiento, la falta de higiene y la insuficiencia de espacios y recursos.
