La crisis migratoria de Ceuta entra también en una nueva fase sanitaria. El Ministerio de Sanidad ha convocado de urgencia a las comunidades autónomas este lunes para activar un mecanismo de solidaridad que permita enviar vacunas a la ciudad, donde todavía permanecen miles de migrantes llegados durante la entrada masiva que comenzó a finales de julio. La medida contrasta con el mensaje que ha mantenido hasta ahora el departamento de Mónica García, que insiste en que el sistema sanitario ceutí está fuertemente tensionado, pero no colapsado. La ministra lo volvió a defender durante su visita a la ciudad el pasado 16 de agosto, cuando aseguró que se había podido responder a una "situación excepcional" sin alterar la atención ordinaria a los residentes.
La reunión extraordinaria de la Comisión de Salud Pública, que ha avanzado El Mundo, se celebrará telemáticamente el lunes a las doce del mediodía y tendrá prácticamente un único objetivo: poner en marcha el "mecanismo de solidaridad para vacunas en relación con la situación en Ceuta". La convocatoria reunirá al director general de Salud Pública y Equidad en Salud, Pedro Gullón, con sus homólogos autonómicos. Sanidad quiere que las comunidades que dispongan de stocks puedan ceder dosis a Ceuta. Entre las vacunas que se prevé enviar se encuentra la triple vírica —contra el sarampión, las paperas y la rubéola—, así como vacunas contra la varicela, la poliomielitis, el tétanos y la difteria.
No se trata necesariamente de responder a brotes de estas enfermedades, sino de poner al día la inmunización de personas de las que se desconoce el historial vacunal y reducir el riesgo de transmisión en una situación marcada por la convivencia de miles de personas en espacios precarios y, en algunos casos, sobreocupados. Los calendarios de vacunación acelerada utilizados en España ya prevén, cuando no se puede acreditar una vacunación previa, pautas para enfermedades como la polio, el tétanos, la difteria o la triple vírica.
De 1.149 asistencias en un día a unas 330 diarias
La decisión llega después de más de tres semanas de una presión sanitaria excepcional. Entre el 31 de julio y el 14 de agosto, el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), un organismo público dependiente del Ministerio de Sanidad que gestiona directamente la asistencia sanitaria pública en Ceuta y Melilla, contabilizó 5.801 asistencias vinculadas a la crisis, a las que hay que añadir más de 2.500 atenciones prestadas por la Cruz Roja en el dispositivo instalado en la playa de El Trampolín.
El momento de máxima presión se produjo el 31 de julio, con 1.149 asistencias en solo una jornada. Posteriormente, el volumen se ha ido estabilizando alrededor de las 330 atenciones diarias. Todavía el 19 de agosto, el Ingesa informaba de 288 asistencias en 24 horas dentro del dispositivo extraordinario, mientras aseguraba que la actividad ordinaria continuaba funcionando con normalidad. Es precisamente aquí donde se ha instalado una de las grandes controversias de la crisis: ¿qué significa exactamente que el sistema no esté colapsado cuando necesita refuerzos, dispositivos extraordinarios, médicos voluntarios para cubrir guardias y ahora también vacunas procedentes de otras autonomías?
🔴 Sanidad contrata médicos, enfermeras y TCAE en Ceuta: "Se han incorporado más de 90 profesionales de refuerzo"
— Redacción Médica (@redaccionmedica) August 21, 2026
💼 Mónica García mantiene que "es mentira que el sistema sanitario esté colapsado" en la ciudad autónoma y avala la acción del Ingesa https://t.co/Qia9184Gvz
Los profesionales sanitarios piden el estado de alarma
El Ministerio sostiene que la capacidad asistencial de Ceuta no se ha roto. Los profesionales, en cambio, describen una situación mucho más delicada. Médicos, enfermeras y sindicatos denuncian que la crisis migratoria ha caído sobre un sistema que ya arrastraba déficits estructurales de personal y que ahora trabaja al límite. El Consejo General de Enfermería (CGE) reclamó este miércoles que se declare el estado de alarma en Ceuta ante el "colapso sanitario sin precedentes" que reportan las profesionales que trabajan en la ciudad autónoma, donde afrontan 200 asistencias diarias, con picos de hasta 1.400.
🚨 Enfermeras de Ceuta piden declarar el estado de alarma ante el colapso sanitario
— WQ Radio (@wq_radio) August 19, 2026
El Consejo General de Enfermería (CGE) reclamó declarar el estado de alarma en Ceuta ante el “colapso sanitario sin precedentes” que, según denuncian las profesionales, atraviesa la ciudad… pic.twitter.com/vx8t0SYeuB
Gastroenteritis, sarna, impétigo y tuberculosis
A la presión asistencial se han añadido las consecuencias sanitarias de las condiciones en que viven algunos de los migrantes. El hacinamiento, la falta de higiene, las heridas sin tratar o la convivencia prolongada en espacios precarios facilitan la aparición y la transmisión de infecciones. El Colegio de Enfermería de Ceuta ha alertado de más de 200 casos de gastroenteritis aguda, una veintena de casos de sarna, 21 de impétigo y cuatro de tuberculosis, aparte de los contagios detectados entre militares y de casos que pueden quedar fuera de las estadísticas en asentamientos donde el seguimiento sanitario es más difícil.
Sanidad ha ofrecido cifras más prudentes en algunos de estos diagnósticos. El ministerio informó, por ejemplo, de 18 menores con una prueba de Mantoux positiva y dos casos confirmados de tuberculosis. La presencia de estas enfermedades, sin embargo, no significa que los migrantes las hayan "traído" a Ceuta. La Sociedad Española de Epidemiología ha advertido contra esta asociación y recuerda que el principal factor de riesgo es el hacinamiento y la precariedad de las condiciones de vida. La misma ciudad autónoma ha reforzado la vigilancia epidemiológica, la limpieza, el saneamiento, la desinfección y el control ambiental ante la permanencia de miles de personas después de la entrada masiva del 30 de julio.
El número dos de Mónica García vuelve a Ceuta
La activación del mecanismo de vacunas coincidirá con una nueva visita del secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, que también preside el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), organismo que gestiona directamente la sanidad de Ceuta. Padilla volverá a la ciudad para comprobar el impacto de la crisis sobre el Hospital Universitario y los centros de Atención Primaria y reunirse con los responsables del dispositivo. La visita llega justo una semana después de la de Mónica García y en medio de un enfrentamiento cada vez más visible entre la Administración y los profesionales.
El mismo Hospital Universitario ha llegado a pedir a sus servicios listas de facultativos dispuestos voluntariamente a hacer guardias extraordinarias en Urgencias, mientras que la Confederación Española de Sindicatos Médicos ha reclamado al Defensor del Pueblo que envíe una delegación a Ceuta para comprobar sobre el terreno la situación. Sanidad continúa descartando formalmente el "colapso", pero las medidas adoptadas son progresivamente más excepcionales: refuerzos asistenciales, dispositivos específicos, petición de médicos para guardias, una nueva delegación ministerial y, ahora, un llamamiento urgente al conjunto de las autonomías para que envíen vacunas. Ceuta, casi un mes después del inicio de la crisis, continúa lejos de recuperar la normalidad.