"Han engañado a mi marido como un desgraciado", sentenció la esposa del teniente coronel Antonio Tejero, Carmen Díez Pereira, en las conversaciones telefónicas con otras personas durante el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Se trata de las transcripciones que aparecen en uno de los documentos relativos al 23F que este miércoles el gobierno español ha desclasificado. Concretamente, se encuentran en el documento llamado "Transcripción de cintas grabadas con conversaciones telefónicas con diversas personas intervenidas a la mujer de Tejero", donde esta se refería numerosas veces a su marido como un “tonto” o “desgraciado”.
Este documento revela la preocupación de Carmen Díez por la situación de su marido, mientras este estaba en el Congreso de los Diputados. Durante las incesantes llamadas con sus interlocutores —muchas veces no identificados—, la mujer de Tejero afirma estar "desesperada" por poder hablar con su marido. "Estoy intentando varias veces que Antonio me llame a mí. El Director General de Seguridad quería que grabaran mi voz y con un megáfono decirlo, pero yo conozco a Antonio y Antonio piensa que me han forzado. Yo lo que quiero es hablar con él por teléfono", señalaba Carmen Díez.
Díez intenta comunicarse con su marido a través de militares o la misma Guardia Civil e, incluso, en la primera de las conversaciones asegura que ha llamado al capitán general de Valencia y al coronel del Estado Mayor, a quien pedía “un coche” para que la llevaran a hablar con Tejero, después de constatar que el golpe de estado no tenía suficientes apoyos y a su marido lo habían "dejado tirado como una colilla". A pesar de los esfuerzos que hizo la mujer del militar para contactar con él, no lo conseguía. "Estoy intentando hablar con mi marido toda la noche y no puedo hablar con él. No puedo", decía.
La mujer de Tejero también estaba preocupada por si el capitán general de Valencia, Jaime Milans del Bosch, sacaba los tanques a la calle y viajaba a Madrid para apoyar el golpe. En una llamada con el general Fajardo, esta aseguraba que había llamado a Capitanía General. "Me han dicho que estaba durmiendo. Y aquí se creen que viene de camino”, decía, refiriéndose al capitán Milans del Bosch; y Fajardo respondía: "No lo sé, nosotros no tenemos más noticias que las que se dan en la radio". "Pues estoy apañada", contesta Díez. "Llamaré otra vez a Valencia al Ayudante para que me diga la verdad, si es que me la quiere decir, claro", añade. Con todo, el capitán intenta tranquilizarla, pero ella suelta: "Cómo voy a estar tranquila. Por dios", y vuelve a insistir en el hecho de que "la han dejado como una colilla. Por dios, si esto es indigno".
Por otro lado, en otra llamada con una mujer, de nombre Carmen Elvira, la mujer de Tejero vuelve a criticar al Ejército: "Tanto amor a la Patria, tanto darlo todo, mira cómo han engañado", dice. En esta conversación, de hecho, Carmen Elvira se refiere a él como "tonto" y como "desgraciado" en varias ocasiones. "El burro desgraciado, lo han dejado solo, para no variar", afirma. "Qué desgraciado, Elvira, qué desgraciado", repite una y otra vez.