El portavoz de ERC, Isaac Albert, ha querido rebajar este lunes la tensión con Junts per Catalunya después de la polémica generada por la intervención del portavoz republicano en el Congreso, Gabriel Rufián. Albert ha asegurado que, a pesar del malestar expresado por la cúpula juntaire, el diálogo entre las dos formaciones “es fluido” y ha quitado hierro al enfado de los juntaires. “No nos gusta que nadie se enfade y se moleste. Eso no es motivo para que nosotros no tengamos una acción política determinada”, ha afirmado, dejando claro que ERC mantendrá su posicionamiento independientemente de las reacciones de otros partidos. En este sentido, ha remarcado que “es evidente que no les gustó lo que escucharon” (haciendo referencia a los juntaires), pero ha contrapuesto este malestar con el de “una gran mayoría que está a favor de la regulación de la vivienda que también está enfadada” después del rechazo de los juntaires al decreto de vivienda.
Albert ha insistido en que las emociones no pueden condicionar la acción política: “Que estemos enfadados, contentos o tristes no es un elemento político clave a valorar”. También ha explicado que ERC hace siempre una valoración interna de las intervenciones de sus portavoces, pero ha negado que haya ninguna consecuencia política derivada del malestar de Junts. “No tenemos constancia de ninguna denuncia de Junts”, ha añadido Albert, haciendo referencia a la denuncia a Mossos de una supuesta campaña de los republicanos contra los juntaires.
Los desplantes de Rufián contra Junts
La polémica tiene origen en el debate del pasado martes en el Congreso de los Diputados sobre la convalidación del decreto de vivienda impulsado por el Gobierno, que evidenció la fractura entre las fuerzas independentistas. Durante la sesión, Gabriel Rufián protagonizó una intervención especialmente dura contra Junts, hecho que ha provocado malestar dentro de las mismas filas de Esquerra Republicana. El dirigente republicano calificó la votación como “una de las peores” que ha vivido en la cámara baja y cargó contra los diputados de Junts por su oposición al decreto. En un discurso muy contundente, llegó a decir: “Señora Madrenas de Vox”, en referencia a la diputada de Junts Marta Madrenas, y acusó al partido de alinearse con la derecha española.
Rufián también afirmó que Junts “comparte bandera con PP y Vox, que es la del dinero”, mostrando un billete de 50 euros, y les reprochó que votaran en contra de una norma que, según él, busca aliviar la situación de los inquilinos. Por el contrario, Madrenas justificó el “no” de su grupo apelando a defectos técnicos y a la ineficacia del decreto. Después de esto, toda la cúpula de Junts por Catalunya, con Carles Puigdemont y Jordi Turull al frente, salieron a defender a sus diputados en Madrid e, incluso, la diputada Madrenas sufrió un susto en las calles de Madrid.
Consorcio de inversiones: “Acuerdo blindado”
Más allá de la polémica, Albert ha querido poner en valor otras carpetas de negociación abiertas. Sobre el consorcio de inversiones, ha asegurado que es “un elemento clave” y que ya hay un acuerdo cerrado tanto con el Govern de la Generalitat como con el Estado. Según ha explicado, este instrumento debe servir para dar respuesta a los años de desinversión en Catalunya y combina una estructura institucional, que es la que fue tumbada la semana pasada en el Congreso, con una sociedad mercantil más operativa. “El acuerdo del consorcio está blindado”, ha afirmado, destacando que también fue una pieza central en los acuerdos de investidura.
Presupuestos: negociación abierta con el PSC
En cuanto a los presupuestos, el portavoz republicano ha confirmado que las negociaciones con el Partido de los Socialistas de Catalunya y el Govern continúan en marcha. Albert ha advertido que ERC solo dará apoyo a unas cuentas con “ambición nacional” y capacidad de respuesta a los grandes retos del país. Ha situado como prioridades los ámbitos educativo, sanitario, económico, la movilidad, el equilibrio territorial y la soberanía, así como un refuerzo de la defensa del catalán. También ha admitido que la negociación se está alargando: “Hace mucho tiempo que hablamos de presupuestos y puede generar cansancio, pero es un elemento importante”.
En este contexto, ha justificado el “secretismo” como una herramienta para avanzar en las conversaciones y ha recordado la complejidad de la aritmética parlamentaria. Aun así, ha insistido en que ERC mantiene la voluntad de llegar a un acuerdo que permita sacar adelante unos presupuestos ambiciosos para el país.