El municipio de Elna, en la Catalunya Nord, fue clave en la celebración del referéndum del 1-O. La población rossellonesa tejió durante las semanas y meses previos una red de apoyo muy importante para hacer posible la votación. El secretismo impera pero se sabe que de aquí salieron 6 millones de papeletas y miles de urnas. "Era más fácil llevarlo todo del exterior que hacerlo desde dentro", dice una persona conocedora de la operación, que prefiere no identificarse. Aunque el relato real es todavía difícil de reconstruir, el material habría viajado en vehículos particulares atravesando la frontera por los caminos del exilio y esquivando controles policiales. La operación se explica, sobre todo, por los vínculos históricos entre "norte y sur" pero también por el efecto rebote que el crecimiento del independentismo en Catalunya ha provocado "en todos los sectores de la sociedad norcatalana".

Situada a escasos 15 kilómetros de Perpignan, la población rossellonesa de Elna es desde hace años punto de referencia histórica obligada. Hace ochenta años, la maestra suiza Elisabeth Eidenbenz creó una maternidad para atender mujeres embarazadas refugiadas de la Guerra Civil procedentes de los campos norcatalanes. Dieron a luz a unos 600 bebés. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la maternidad también acogió madres judías hasta que el ejército alemán la cerró, el año 1944.

maternidad Elna

Maternidad de Elna / ACN

La historia ha vuelto a situar Elna en el mapa. El municipio tejió durante las semanas y meses previos a la celebración del referéndum de Catalunya una red de apoyo muy importante para hacer posible la votación. La operación "clandestina" contó con la participación de decenas de personas anónimas que, en algunos casos, ni tan sólo se conocían entre sí. Nadie tenía toda la información. Se hizo con la más absoluta discreción. Tanto es así que muchos de los vecinos de esta localidad de casi 9.000 habitantes no supieron, hasta que los medios de comunicación lo hicieron público, que algunos de sus habitantes habían participado.

Algunos de los que conocen la operación aseguran que el relato real de cómo se hizo todo todavía es difícil de reconstruir. "Quizás algún día se sabrá del todo. O no", dice una persona próxima a la operación, que prefiere no identificarse. "Aquí la gente lo hizo de manera bastante natural", añade. De hecho, insiste, "no se sabe qué caminos cogió pero se estructuró de una manera, yo no diría militar, pero sí tomando muchas precauciones".

Lo que se sabe seguro es que en las afueras de Elna la pequeña imprenta familiar Salvador imprimió 6 millones de papeletas. El encargo llegó una semana antes del 1-O y "alguien" recogió el pedido cuando estaba a punto. Nadie quiere revelar la identidad de los implicados, ni el coste exacto que todo tuvo ni el nombre de quien lo pagó. Silencio absoluto.

Imprime Elna 1 ACN

Imprime Salvador / ACN

Tampoco quieren desvelar como se organizó el traslado de las urnas. La empresa china Smart Dragon Ballot Expert confirmó que había enviado un pedido de 10.000 urnas (iguales a las utilizadas aquel día) al puerto de Marsella, en Francia. Después, se habrían almacenado en algún punto de la Catalunya Nord.

A partir de aquí, el relato es diverso. "Se ha dicho, incluso, que se guardaron en la maternidad de Elna, qué burrada!", asegura. Nadie confirma ni desmiente, en cambio, que se trasladaran durante el verano en furgonetas y todo tipo de vehículos particulares pasando por los caminos del exilio y esquivando los controles policiales de la frontera. Después, supuestamente, habría empezado la segunda fase del operativo para distribuirlas hasta los puntos de votación.

"Era más fácil llevar las cosas del exterior que hacerlo todo desde dentro porque en Catalunya había Guardia Civil, había perquisiciones e investigaciones", insiste. "La ayuda de la Catalunya Nord facilitó mucho la organización del referéndum", concluye.

Vínculos históricos

Pero, y el porqué de esta implicación?. "La Catalunya Nord es un territorio que siempre ha tenido vínculos con Catalunya por su proximidad, por la historia y por la retirada", explica. La "sensibilidad" ya estaba pero ha crecido a la vez que lo ha hecho el independentismo en Catalunya. "Ha habido una evidente repercusión en el norte entre los años 2010 y 2018 con una radicalización progresiva de todos los sectores de la sociedad norcatalana", añade.

plaza de Elna ACN

Plaza de la localidad de Elna / ACN

"Es decir, los independentistas, que eran muy minoritarios y que públicamente no hacían bandera, han empezado a asumir públicamente sus convicciones", detalla. También la gente que "sólo se movía por razones culturales o lingüísticas ha empezado a interesarse más por Catalunya" y, finalmente, aquellos que eran "más neutrales" y "no se interesaban mucho por lo que pasaba en Catalunya, han prestado más atención".

"En el momento más álgido de la situación política en Catalunya previa a la celebración del referéndum, supongo que no ha sido difícil encontrar a bastante gente de aquí para implicarse de una manera más operativa", añade.

En este sentido, dice que cree que todo ha tenido un efecto "muy positivo para la Catalunya Nord". Por una parte, insiste, porque "ha permitido a la gente del sur" tener otra visión hacia el norte. "El Nord ha cogido un protagonismo positivo y ya "no es sólo una reserva de indios de los países catalanes, una zona folclórica que intenta vivir con dos escuelas catalanas, la USAP y la sardana", apunta.

"La Catalunya Nord está en situación de reconquista lenta y difícil y la implicación y encaje dentro del proceso más amplio que ha habido en Catalunya permite dignificar la catalanidad en el norte", añade.

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