El juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, ha archivado la querella de la Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos (ASADEH) contra el líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, por genocidio, en relación con los hechos presuntamente cometidos contra los ciudadanos marroquíes entre 1975 y en 1990.

El juez considera que los hechos estarían prescritos y que no se ha acreditado la comisión del delito de genocidio, ya que, el magistrado "no aprecia subgrupos étnicos en el pueblo saharaui que lo justifiquen". El magistrado también tiene en cuenta las declaraciones de los testimonios, aportados por los mismos querellantes, que contradicen los argumentos en los cuales se aguanta la acusación. El procedimiento contra Ghali adquirieron una gran repercusión cuando se hizo público su entrada en el Estado español para tratarse de la covid-19 y del cáncer que sufre en un hospital de Logroño.

La querella presentada el año 2008

La querella, que ahora ha sido archivada, se presentó el año 2008 contra 13 militares del Frente Polisario por delitos de genocidio en concurso con asesinatos, lesiones, detención ilegal, terrorismo, torturas y desapariciones, presuntamente, cometidas entre los años 1975 y 1990. La querella se ha ido ampliando progresivamente hasta el 2014 y el magistrado solo archiva la parte referida a Ghali, quien negó los hechos por los cuales se lo imputa.

El juez, en su auto, explica que los delitos estarían prescritos al haber pasado más de 20 años. Recuerda, además, que el Código Penal de entonces (1973) no figuraba el delito de genocidio, mientras que el actual, de 1995, sí que lo contempla y está declarado imprescriptible.

Evitar la imprescriptibilidad

Santiago Pedraz añade que, "aunque no es necesario analizar los hechos por los cuales se acusa Ghali, las conductas expuestas a la querella no integran todos los elementos que requiere este tipo de delito". Para que haya intención de delito se necesita "la intención conjunta que guía según la querella los asesinatos y torturas a los disidentes de destruir total o parcialmente el mismo grupo nacional en el cual pertenece. No hay rastros de subgrupos en los cuales dividen al Pueblo Saharauí según su localización geográfica", dice el magistrado.

Además, el juez constata que se trata de forzar la forma penal para conseguir la calificación indicada y evitar la aplicación de la figura de la imprescriptibilidad del delito de genocidio.

Un conflicto de hace décadas

Los hechos se remontan mucho antes de la irrupción de Ghali. En febrero de 1976, España abandonó su antigua colonia al Sáhara Occidental, después de 91 años de permanencia, dejando atrás un territorio ocupado militarmente por Marruecos y Mauritania y con un proceso de descolonización en virtud de unos acuerdos con Madrid firmados en noviembre de 1975. Con ellos, el régimen franquista se desentendía de sus obligaciones como potencia administradora y cedía la administración del territorio a Rabat y Nuakchot. Desde entonces, los saharauis han soportado 45 años de exilio y ocupaciones con una represión feroz, miles de desaparecidos, bombardeos en la población civil y penas abusivas.

Durante las primeras décadas después de la marcha española, Brahim Ghali era el responsable militar del ejército saharaui, que acabó en un conflicto con Marruecos y la construcción de un muro militar que, todavía ahora, divide la antigua colonia. El año 1973, Ghali lideró la fundación del Frente Polisario, el movimiento de autodeterminación del Sáhara Occidental. Posteriormente, fue designado ministro de Defensa hasta el año 1989. De 1999 en el 2008, fue el representante en España de este frente y sumaba sitios de responsabilidad diplomática por todas partes.

 

Imagen principal: El líder del Frente Polisario, Brahim Ghali / Europa Press.

 

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