Preocupante aumento de la retórica de Vox en las instituciones públicas, fomentando la violencia política, coincidiendo con un momento en el que el partido que lidera Santiago Abascal ha experimentado un estancamiento electoral en las encuestas y disputas de la actual dirección con antiguos exdirigentes de la formación de ultraderecha. En la última semana se han producido dos incidentes con miembros de Vox que han generado controversia. El martes, José María Sánchez García, diputado y portavoz en la Comisión Constitucional, fue expulsado del pleno del Congreso después de acumular varias llamadas al orden y encararse con el vicepresidente de la cámara Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que en aquel momento estaba ejerciendo la presidencia. El último episodio se produjo este miércoles en el pleno de la Asamblea Regional de Murcia, cuando el diputado de Vox, Antonio Martínez Nieto, aseguró que “tenemos el deber de combatir, incluso con violencia, la aberración moral del aborto y la eutanasia”, una grave declaración de la cual, a estas alturas, no se ha retractado. Esta declaración se produjo un día después de la expulsión de Sánchez en el Congreso, que fue muy criticada por el resto de las formaciones políticas, que ven mientras que Vox no ha anunciado sanciones e incluso algunos de sus miembros han justificado estas posturas endurecidas.

La declaración de apología a la violencia para combatir el aborto y la eutanasia por parte de Martínez Nieto se ha producido mientras se debatía una moción presentada por el PP para exigir al gobierno central a aprobar una ley de cuidados paliativos, que no prosperó. Fue durante su turno de intervención cuando el diputado de ultraderecha pronunció estas palabras, que han generado una gran polémica en el hemiciclo regional. El mismo diputado de Vox también se ha preguntado, durante su turno de intervención, “cómo puede el Partido Popular pensar que el Gobierno socialista, que quiere introducir la cultura de la muerte en la Constitución, regulará los cuidados paliativos a su gusto”. Asimismo, Antonio Martínez ha acusado al PP y al PSOE de promover “la cultura de la muerte” al querer incluir el aborto y la eutanasia en la Constitución, y criticó al PP por confiar en un gobierno socialista para regular paliativos a su medida. Citó al médico británico John Langdon Down, descubridor del síndrome de Down, para defender el trato a los más vulnerables y afirmó: “Tenemos el deber de combatir, incluso con violencia, la aberración moral del aborto y la eutanasia”.

Antonio Martínez Nieto es uno de los referentes de Vox en Murcia, con un rol muy activo en los debates autonómicos desde que entró en la Asamblea Regional en junio de 2023. Acumula polémicas previas, como insultos a la ley LGTBI en 2025, cuando calificó la ley como “pepona travestida” y propuso celebrar únicamente “el Orgullo agrario”. En 2024 también generó controversia cuando afirmó que la pobreza está “alimentada por la ideología del parasitismo social”.

Este nuevo episodio en Vox llega un día después de que una diputada del partido haya pasado al Grupo Mixto de la Asamblea de Murcia, hecho que deja a la formación sin el papel clave que tenía para garantizar la mayoría del presidente popular, Fernando López Miras. Se trata de Virginia Martínez, que ha explicado en las redes sociales que abandona el partido por la "profunda decepción" que le provoca "el rumbo" que ha tomado Vox bajo la actual dirección estatal.

La coincidencia de los dos incidentes de dirigentes de Vox esta semana se produce en un momento delicado para la formación de ultraderecha, lo que alimenta las teorías de que existe nerviosismo por la caída en los sondeos y las denuncias acumuladas. Vox ha experimentado un freno en las encuestas de abril de 2026 después de meses de crecimiento, con caídas de hasta 1,2 puntos en sondeos como los de Sigma Dos y 40dB. Este retroceso se atribuye a factores como las crisis internas, los bloqueos en gobiernos autonómicos y una menor fidelidad de su electorado, especialmente después de las elecciones en Castilla y León. En este contexto, el partido pierde terreno ante el avance del PP y el PSOE, hecho que alimenta la preocupación sobre su posible techo electoral.

Además, las denuncias de exfundadores de la formación ultraderechista también han hecho daño mediáticamente. Exdirigentes como Iván Espinosa de los Monteros, junto con una quincena más de miembros, impulsaron en marzo de 2026 un manifiesto en el que reclamaban la convocatoria de un congreso extraordinario. Denunciaban una “deriva ideológica”, falta de democracia interna y opacidad en las retribuciones dentro del entorno de Abascal. El exsecretario general de Vox, Javier Ortega Smith, también apuntó directamente a Abascal, al que le ha declarado la guerra. La tensión ha ido a más y ha derivado en investigaciones judiciales por supuestas filtraciones de información confidencial contra sectores disidentes, en las cuales aparecen implicados cargos destacados como Juan de Dios Dávila. A todo ello se añaden expulsiones anteriores de miembros fundadores, apartados por la dirección de Abascal, hecho que refuerza la percepción interna de una organización tensionada y con el poder fuertemente centralizado.