El PSOE no quiere dejar espacio para que las disidencias internas perjudiquen los resultados electorales del partido el 26-J, por lo que esperará a que pasen las elecciones generales para abrir "un espacio de reflexión interna", como ha explicado la presidenta andaluza y líder del PSOE en la comunidad, Susana Díaz, en un desayuno informativo este miércoles en Madrid. En este escenario, el mar rojo socialista podría abrir sus aguas entre aquellos que quieren más federalismo y aquellos que sólo quieren un cambio de liderazgos.
"Quien esté pensando ahora en las cuestiones internas, no es consciente de lo que viven los ciudadanos" ha esquivado Díaz, indicando que "todo aspecto orgánico" debería esperar. Ferraz aplazó "sine die" el congreso federal para la elección del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, a finales de marzo, gesto que permitió a Sánchez ganar tiempo en un momento que había que cerrar filas, ante el advenimiento de una nueva contienda electoral, y el un momento donde se estaban produciendo las negociaciones con Podemos y Ciudadanos.
Entonces también se perfiló que su candidatura como única, para los próximos comicios. Sánchez salió elegido como cabeza de lista sin otro opositor que recabar los avales necesarios. Pero con la situación actual y el miedo al sorpasso de la coalición Unidos Podemos, los socialistas son menos reticentes a agitar las aguas internas, en un partido donde la tónica son los enfrontants los barones con la dirección central.
Así las cosas, a la andaluza no le valen medias tintas, después de haber dejar la pista libre a Sánchez para que continúe al frente del partido durante estos meses. "El PSOE tiene que salir a ganar" ha dicho, advirtiendo a su líder que sólo sería presidente de España "si gana las elecciones" que vienen.
Con este aviso, Díaz le deja claro a Ferraz que no tendrá apoyo de la región septentrional para pactar con Podemos después del 26-J, por lo que Sánchez podría verse en la tesitura de tener que ceder el paso al PP, a través de su abstención. La presidenta andaluza, que tiene cierta influencia en las direcciones del partido, es de la opinión de que unas terceras elecciones serían "nefastas" para España.
Las aguas ya hacen remolinos a la luz de las encuestas, que muestran a día de hoy que Sánchez no conseguirá desbancar al PP, y en todo caso, podría llegar a quedar rebasado por Unidos Podemos. Dado el caso de ocupar la tercera plaza, los críticos, entre los que se encuentran el presidente de la Generalitat y secretario general del Partido Socialista del País Valenciano (PSPV), Ximo Puig, podrían tomar parte en la reformulación del partido.
Estrategia y liderazgo
El liderazgo de Sánchez sería el primer elemento en cuestionamiento. Algunas fuentes territoriales opinan, según publicó el diario El Mundo esta semana, que ha convertido el PSOE en su "proyecto personal". El presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, indicó el una ocasión que había que repensar si éste era un liderazgo por el PSOE. Díaz es apuntada por la opinión pública y los círculos del partido como la potencial candidata.
La línea del partido sobre la política de pactos sería otro ítem a "repensar". El propio Puig no se estuvo de mostrar su molestia porque la ejecutiva federal le tumbara el pacto con Compromís y Podemos por el Senado, en tanto que él defendería más firmemente un modelo federal, donde cada región sea autónoma en la toma de decisiones . Ya en su momento, el secretario de organización del PSPV, Alfred Boix, indicó que "no había cabida" en la estrategia nacional de Ferraz de pactar con Podemos.
Este miércoles Puig ha reiterado su malestar sobre "la interferencia nacional" en los asuntos de la Comunidad Valenciana, en el encuentro que ha mantenido con el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. Puig ha defendido que "el pueblo de Catalunya" tome sus decisiones, desmarcándose así de las directrices de Madrid sobre el derecho a decidir que él parece no condenar.
Sin embargo, el PSOE que defiende el valenciano, más federal, y el que defiende Díaz, más contrario a pactar con parte de las "almas" de Podemos, seguramente no son lo mismo. Díaz no ha querido valorar los pactos del PSC con Barcelona en Comú, ni entre Ahora Madrid y el PSOE madrileño. Pero es sabido que la andaluza es reticente a una parte de Podemos, y que el PSOE que vendrá después del 26-J, en su sede, quizá no se desmarque tanto en esencia del PSOE actual sobre la política de pactos.