Unas 50.000 personas —60.000 según el gobierno de Ceuta— habrían entrado en la ciudad autónoma en el último asalto a la frontera marroquí-española que culminó con la entrada, bien a pie, bien nadando, de miles de marroquíes, mayoritariamente hombres jóvenes, por el paso del espigón del Tarajal. "Vi los vídeos en Instagram de marroquíes nadando", explica un joven proveniente de la ciudad de Meknes a RTVE y asegura que "no sabía si estaría abierto [el paso fronterizo], pero decidí venir". Como este testimonio, miles de jóvenes reaccionaron a varias publicaciones de redes sociales que desinformaban sobre la situación de la frontera española en Ceuta, sobre todo a raíz de una sentencia del Tribunal Supremo del pasado 8 de julio que reducía las posibilidades legales de las "devoluciones en caliente" en el enclave africano. Los jóvenes atienden a los medios de comunicación a ambos lados de la frontera y explican también su desesperación: la alta desocupación entre la juventud, ligada con la falta de oportunidades y la mitificación de la vía europea para encontrar una vida mejor. "No hay trabajo, no hay nada", dicen sobre Marruecos.
Miles de personas cruzaron entre el pasado jueves y los días anteriores la frontera marroquí con la ciudad española de Ceuta. Este viernes, sin embargo, ya hay decenas de miles de personas que han vuelto hacia Fnideq, antiguamente conocida como Castillejos, y que es el punto de salida de los saltos masivos hacia Ceuta. La mayoría de los comercios de esta ciudad fronteriza, como en Ceuta, están cerrados por el temor a posibles saqueos o disturbios entre los jóvenes desesperados, y ahora decepcionados, y la policía, que vuelve a hacer acto de presencia en la ciudad después de su evidente pasividad ante el asalto masivo a la frontera con Ceuta. Ya durante la noche del jueves hubo varias cargas violentas por parte de la policía, que usó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar grupos violentos que usaron la quema de vehículos y las piedras como armas contra la policía.
Es difícil, sin embargo, que un asalto masivo como el vivido el jueves vuelva a ocurrir. Sobre el terreno, helicópteros de las fuerzas de seguridad sobrevuelan la franja fronteriza, mientras las Fuerzas Auxiliares y la policía marroquí mantienen blindados los accesos a Ceuta para evitar que la marea de personas se vuelva a reorganizar.
Vídeos virales sobre la travesía nadando y desinformación
La desinformación en decenas de publicaciones en las redes sociales corrió entre los jóvenes marroquíes con perfiles que se hacían virales y desaparecían rápidamente en TikTok, Instagram o Facebook. En sus publicaciones se podía ver contenido que celebraba a las personas que cruzaban la frontera española nadando y mostraba, con música alegre y ritmos rápidos, la "gloria" de los jóvenes marroquíes paseando tranquilamente por Ceuta después de la travesía, escenificada como algo fácil y rápido. Además, hay grupos de WhatsApp o Facebook con miles de personas donde jóvenes hacen preguntas sobre la manera más fácil de cruzar nadando, compran y venden aletas para hacer la travesía o quedan para hacerla de forma conjunta. Imágenes satelitales tomadas de Google Maps servían para calcular las distancias entre diferentes playas de la zona y Ceuta, y mostraban los puntos principales para cruzar como el espigón del Tarajal y la zona rocosa de Belyounech.
Las redes sociales, sin embargo, también han amplificado las noticias falsas sobre la situación de la frontera española, con algunos mensajes asegurando que la seguridad en la frontera había colapsado o que las autoridades españolas estaban dando la residencia automáticamente a todo el que entraba. Una parte esencial para impulsar esta ola de desinformación ha sido la sentencia del Tribunal Supremo del pasado 8 de julio que limitaba las "devoluciones en caliente" a los inmigrantes que llegan a Ceuta y Melilla a las personas que superen los "elementos físicos de contención fronteriza" como, en este caso, las vallas. El tribunal dice, en su resolución que las personas interceptadas en aguas territoriales españolas deben ser llevadas a tierra, procesadas individualmente y se les debe garantizar acceso a las medidas de protección internacional como el asilo. Por esta razón, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció este viernes desde Ceuta que estudiaría la instalación de boyas "para que se vea, desde el punto de vista administrativo, que existe una barrera de contención, una barrera física en términos visuales, para que se pueda facilitar la repatriación en frontera".
Esta decisión judicial se convirtió rápidamente en una falsa realidad: "la frontera está legalmente abierta". Las traducciones rápidas y mal hechas por perfiles con miles de seguidores dejaron la sensación, entre una juventud con pocas oportunidades de prosperar en su país y vivir en libertad, de que una vez que cruzaban la frontera nadando, la policía española no los podría devolver a Marruecos. Ante la circulación de vídeos de este cariz en las redes, la actividad en los grupos planificando las entradas se aceleró, como también el movimiento de jóvenes marroquíes hacia Fnideq provenientes de ciudades como Fez, Tánger, Marrakech o Alhucemas. La gran cantidad de gente dirigiéndose hacia la frontera hizo frente rápidamente a cualquier control por parte de las fuerzas de seguridad marroquíes que los dejaron pasar hacia el paso del Tarajal. De hecho, Abdullah Abaakil, representante del Partido Socialista Unificado de Marruecos, partido opositor, en Casablanca, dijo en declaraciones a la prensa que había habido toda una serie de mensajes en torno a la decisión en redes, pero "lo sorprendente fue que el Estado marroquí no tomó ninguna medida de precaución o protectora".
Dudas sobre la actuación de Marruecos
La actuación marroquí, apuntan algunas declaraciones, no fue solamente de pasividad ante el auge de la concentración de personas. Según algunos testimonios cuentan a periodistas del New York Times en Ceuta, cuando su grupo se acercó a la frontera, la policía marroquí les indicó el camino correcto. "No paraban de decirnos: 'Id en esta dirección, en esta dirección'", dice Youssef Aloui. Por su parte, otros, que se acercaron a la frontera después de verlo en redes sociales, aseguran que los policías les dijeron "Id a España", mientras se dirigían hacia El Tarajal. El Gobierno mantiene su agradecimiento a la cooperación "fluida" y "rápida" de Marruecos para afrontar la crisis, como reiteró este viernes Sánchez en su comparecencia desde Ceuta. Algunos incluso especulan abiertamente con que el gobierno marroquí podría tener motivaciones políticas en dejarles pasar. Justo la semana anterior, Sánchez viajó a Argelia, donde firmó un acuerdo de colaboración en materia energética, y el Congreso aprobó en comisión la proposición de ley de Sumar para conceder la nacionalidad española a los saharauis nacidos cuando el territorio era colonia española y a sus descendientes.
El efecto llamada de las redes sociales, con mensajes falsos sobre la supuesta apertura de la frontera española para el libre paso sin documentos, ha servido ahora también para que miles de personas vuelvan a Marruecos. "Hermana, ni lo intentes. Los españoles están muy movilizados, no dejan entrar a nadie y los que conseguimos pasar estamos volviendo. Que no se te ocurra venir", advierte exhausto uno de los jóvenes a una reportera de EFE a quien confunde con una migrante. Muchos han pasado la noche a la intemperie en Ceuta, sin comer ni beber, vagando por las calles con los comercios cerrados por miedo al vandalismo y vuelven con impotencia al ver el sueño que han construido a través de las redes sociales truncado por la realidad.
La gran mayoría de los jóvenes se plantea la inmigración ilegal
Un estudio del Observatorio del Norte de Derechos Humanos de Marruecos concluyó esta semana que el 81% de los jóvenes encuestados considera que el contenido sobre migración difundido en las redes hace que la inmigración irregular parezca "una solución para mejorar las condiciones de vida". La investigación, basada en una encuesta a 500 jóvenes de la región de Tánger, Tetuán y Alhucemas, en el norte de Marruecos, también señala que el 78,4% de los participantes afirma que los jóvenes encuentran con facilidad publicaciones que fomentan la migración irregular, mientras que el 74,2% asegura seguir en las redes páginas que ofrecen información o ayuda para planificar desplazamientos ilegales hacia España.
La tasa de paro juvenil en Marruecos es muy alta. Los datos más recientes, del año 2025, apuntan a que sería de un 37,2%, aunque otras fuentes de datos la rebajan hasta un 22 o 25%, que todavía es más del doble del 10% aproximado de paro para la población en general. La elevada tasa de paro es síntoma de una falta de oportunidades para el desarrollo personal de los jóvenes marroquíes. A estos datos, se debe sumar el elevado riesgo de pobreza y una creciente desigualdad, así como las carencias del sistema educativo para responder a las necesidades formativas y, también, las aspiraciones a vivir en un país sin la represión y la falta de libertades que hay en Marruecos, un estado autoritario.
La travesía, sin embargo, tampoco es fácil. Algunos nadan durante horas en aguas que, a pesar de estar en el Mediterráneo, son frías y tienen fuertes corrientes que son peligrosas teniendo en cuenta el entorno rocoso de la zona. Interior ha cifrado en hasta 57 el número de personas que habrían muerto intentando cruzar la frontera nadando cuando cruzaron unas 50.000 personas. Según el gobierno español, la gran mayoría de estas ya habrían hecho el camino contrario hacia Marruecos, aunque algunos grupos continúan entrando por la costa. Es allí donde queda el rastro de este intento masivo de salto en Ceuta que han podido impulsar la desinformación y las redes sociales. Flotadores, neoprenos y aletas llenan la franja de mar y la costa rocosa del espigón del Tarajal, ahora ya en una situación más calmada después del asalto masivo del jueves.
