En medio de las negociaciones en Extremadura, Aragón, Castilla y León y con las elecciones autonómicas de Andalucía ya fijadas para el próximo 17 de mayo, esta ha sido una semana muy difícil para Vox. Por ejemplo, con la apertura de un expediente para expulsar a uno de los fundadores y caras visibles de la formación ultra durante sus primeros años, Iván Espinosa de los Monteros, que había pedido un congreso extraordinario para poder “enderezar” el rumbo del partido, muy poco después de que Javier Ortega Smith fuera también expulsado después de un largo culebrón. Además, se han publicado informaciones sobre asesores fieles al presidente del partido, Santiago Abascal, que habrían facturado casi 1,3 millones de euros del partido en tan solo un año, unos pagos que la cúpula ha justificado. Además, ahora se le debe sumar una nueva crisis y en un lugar muy especial: Torre Pacheco. Este municipio de la costa de Murcia, que durante el verano fue el epicentro de la violencia ultra contra la inmigración, se ha convertido en un polvorín.
Este jueves, Vox y el PP llegaron a un acuerdo, cuando falta poco más de un año para las elecciones municipales, para que los ultras entren en el gobierno municipal. Una decisión que habrían tomado a espaldas de la dirección nacional del partido, empantanada también con otras cuestiones. Según la formación, el objetivo detrás de este pacto es dar “estabilidad política” al ayuntamiento. “Hemos pedido permiso en reiteradas ocasiones para firmar los presupuestos y siempre nos han ignorado”, declaró su portavoz local, José Francisco Garre, en medios murcianos. Una de las cuatro concejalas que consiguió el partido en 2023 abandonó el pleno.
El exportavoz denuncia “intentos de amedrentamiento”
Pero pocas horas más tarde, el hasta esta mañana portavoz del partido en el municipio ha tramitado la baja del partido y también renunciará a la vicepresidencia del Comité de Garantías de los ultras, denunciando haber sufrido “presiones” de la cúpula de Santiago Abascal. Unos comportamientos que ha tildado de “casi mafiosos”. Su intención es mantenerse como concejal del consistorio y como portavoz del grupo municipal, aunque figurará como independiente, siguiendo el ejemplo del polémico Hermann Tertsch. Garre ha hablado de “quince días brutales”, donde habría sufrido “intentos de amedrentamiento” después de todo el revuelo generado por la expulsión de José Angel Antelo, que era hasta hace muy poco el líder del partido y del grupo parlamentario en la Asamblea regional. En declaraciones a Europa Press, ha cargado contra Abascal por haber dicho que “aquellos que no quieran estar en Vox y quieran ir a lo suyo ya saben lo que tienen que hacer”, asegurando que son unas palabras “desafortunadas”. “Nunca se puede menospreciar a nadie y mucho menos a compañeros que hemos trabajado de forma altruista por este proyecto y por España".
