¿Quién animó a decenas de miles de personas a dirigirse hacia Ceuta los días 30 y 31 de julio? Y, sobre todo, ¿había alguien coordinando aquellas llamadas? Son dos de las grandes preguntas que la Policía Nacional y la Audiencia Nacional intentan responder casi dos meses después de la entrada masiva, pero la investigación se enfrenta ahora a un doble obstáculo importante: buena parte del rastro digital de las cuentas que alimentaron la movilización ha desaparecido y, además, durante los momentos más críticos de la entrada masiva en Ceuta de aquellos días, en Marruecos pasó algo insólito en internet. En varios intervalos de aquellas 48 horas, se impidió que desde fuera del país se pudiera acceder a determinados dispositivos o redes sociales marroquíes, según revela El Periódico citando fuentes de la seguridad del Estado.
Según publica el rotativo, influencers, usuarios más o menos organizados, posibles bots y los llamados por la Policía "guías activos" participaron durante aquellas horas en una intensa campaña a través de las redes sociales y las aplicaciones de mensajería. Consumada la entrada en Ceuta, sin embargo, muchos de los mensajes fueron eliminados y la actividad de sus autores dejó de ser visible. A las autoridades españolas, en algunos casos, solo les quedan capturas de pantalla. La dificultad consiste ahora en reconstruir aquella red: saber quién publicaba los mensajes, desde dónde lo hacía, qué cuentas los amplificaban y si existía algún grado de coordinación entre ellos. Y mientras miles de personas se dirigían hacia Ceuta y las redes bullían de mensajes que animaban a cruzar la frontera, observadores externos no podían ver durante determinados periodos qué estaba pasando en el tráfico de datos y comunicaciones del país. Este extraño corte digital se interpreta como una actuación de contrainteligencia marroquí en plena crisis.
Dos fases: primero entrar, después esconderse
Las investigaciones policiales han detectado dos fases muy diferenciadas durante las horas decisivas de la crisis. En una primera etapa, los mensajes circulaban sobre todo por redes abiertas y de gran alcance como Facebook o TikTok e incitaban directamente a dirigirse hacia la frontera y entrar en Ceuta. El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF), dependiente de la Policía Nacional, recogió en un informe enviado a la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón algunos de estos mensajes. La palabra "asalto" aparece repetidamente en las arengas detectadas por el CENIF. "Han abierto la puerta esta mañana", "mañana, si Alá quiere, habrá otro asalto" o "el asalto, el asalto. Alá es grande. Noche de asalto. El último que apague la luz" son algunas de las arengas detectadas durante el 30 de julio y la madrugada del 31.
Una vez que miles de personas ya habían conseguido cruzar la frontera, el contenido cambió. Las instrucciones pasaron a circular también por canales más cerrados, especialmente grupos de WhatsApp y Telegram, y ya no se centraban tanto en entrar como en evitar una posible devolución. "Hay que entrar en Ceuta y esconderse hasta que se calmen los españoles", señalaba uno de los mensajes recogidos por los investigadores. Otro recomendaba que, una vez dentro de la ciudad, los migrantes alegaran que no podían volver a Marruecos por "problemas políticos". Los selfies enviados desde Ceuta por quienes ya habían conseguido entrar también habrían tenido un efecto multiplicador sobre nuevas llegadas.
El rastro que ahora intenta reconstruir la jueza
La jueza María Tardón considera que las redes sociales tuvieron una "singular importancia" durante la crisis porque resultaron "imprescindibles" para conseguir una difusión masiva de los llamamientos a entrar en Ceuta. Por ello, antes de declarar secretas una parte de las actuaciones, pidió a la Policía información sobre los identificadores utilizados en Facebook, WhatsApp, TikTok, Instagram y Telegram. La investigación divide a los posibles actores digitales en cuatro grupos: administradores, dinamizadores, difusores y participantes relevantes.
El problema es que identificarlos ya no es tan sencillo como buscar sus perfiles. Según fuentes policiales citadas por El Periódico, la actividad de las cuentas que impulsaron el movimiento "ya no es trazable a simple vista". Esto no significa necesariamente que todas las pruebas se hayan perdido. Aunque un usuario borre un mensaje o una cuenta, las plataformas tecnológicas pueden conservar durante un tiempo información en sus servidores. Y es aquí donde se centra ahora una de las principales líneas de la investigación.
Meta, TikTok, Telegram, Google y Apple, bajo la lupa
La jueza ha ordenado a la Policía preparar comisiones rogatorias internacionales y órdenes europeas de investigación para obtener información de las grandes empresas tecnológicas. Entre los destinatarios se encuentran Meta, Facebook, Instagram, WhatsApp, TikTok, Telegram, Google y Apple. El objetivo es obtener datos correspondientes al periodo entre el 1 de julio y el 15 de agosto: contenidos publicados, identidad de los emisores y posibles relaciones entre las diferentes cuentas.
La Policía, según las fuentes consultadas por el diario, ya había hecho antes peticiones para que determinadas plataformas conservaran la información. Es lo que los investigadores llaman "la salvaguarda": pedir a una empresa que no elimine temporalmente determinados datos mientras llega la orden judicial formal. Esta congelación puede preservar no solo los mensajes, sino también información técnica especialmente valiosa para los investigadores: el dispositivo utilizado, la red desde la que se conectó y, potencialmente, el lugar desde donde se enviaron los contenidos.
¿Qué pasa si las cuentas operaban desde Marruecos?
Aquí aparece el principal cuello de botella de la investigación. Si una cuenta operó desde un país de la Unión Europea, las autoridades pueden recurrir a los mecanismos de cooperación judicial europeos para intentar obtener los datos. Pero si las cuentas fueron utilizadas desde Marruecos, España necesita la colaboración de las autoridades marroquíes. Fuentes policiales citadas por El Periódico se muestran escépticas sobre esta posibilidad. Recuerdan que otras peticiones españolas relacionadas con inmigración irregular o narcotráfico no siempre han tenido respuesta satisfactoria, aunque Rabat sí ha colaborado en investigaciones antiterroristas contra reclutadores yihadistas.
Así, casi dos meses después de la crisis, la investigación intenta reconstruir no solo cómo llegaron miles de personas a la frontera, sino también qué pasó en internet mientras lo hacían: quién lanzaba las consignas, qué o quién las amplificaba, quién las coordinaba y por qué, precisamente en algunas de las horas más sensibles, y cuando una parte del tráfico digital marroquí quedó fuera de la vista exterior.
