Un par de meses después de que el Congreso de los Diputados rechazara la proposición de ley de Vox para prohibir el burka y el nicab, la cámara ha votado una iniciativa similar de Junts per Catalunya. “Ni burka, ni Vox”, espetaba entonces Míriam Nogueras, un eslogan para resumir el posicionamiento de los independentistas, contrarios al hecho de que fuera la extrema derecha quien liderara este debate. Sin embargo, el Congreso ha tumbado este martes la proposición de ley de los juntaires. Han votado en contra el PSOE, Sumar, PP y Vox, mientras que el PNV y ERC se han abstenido. Así, la medida solo ha recibido los votos afirmativos de Junts per Catalunya. Los socialistas han evitado sumarse a una iniciativa que, según ellos, “llevaría a la exclusión de estas mujeres”. Por su parte, populares y ultraderechistas, que sí que están en contra de los velos integrales, han situado las cesiones competenciales que incluía Junts en la ley para oponerse a ella.
Junts incorporó en su texto sobre el burka una disposición adicional que insta al Govern de la Generalitat a impulsar de forma inmediata el proyecto normativo necesario para formalizar la delegación a Catalunya de las competencias sobre seguridad en puertos y aeropuertos, control de fronteras —incluida la ejecución de devoluciones— y emisión de documentos de identificación (DNI, pasaporte, NIE). La mezcla de las dos cosas —regularización del burka y cesión de competencias— ha sido lo que ha provocado que la iniciativa haya terminado con tan pocos votos. Bildu, por ejemplo, ha manifestado que sí que hubiera votado a una ley que únicamente pidiera traspasar a Catalunya las competencias sobre seguridad. Se han pronunciado de forma similar formaciones como Sumar o el PNV. En cambio, Vox y PP se han mostrado en contra, no por la cuestión del burka, sino sobre la posibilidad de ceder competencias a Catalunya.
Ahora mismo, el planteamiento que más consenso genera en el Congreso es el del PNV. Los jeltzales han propuesto la creación de una subcomisión con expertos que analice qué derechos pueden entrar en colisión en la regulación del burka, atender la jurisprudencia europea y garantizar la convivencia. Durante el debate de este martes, la diputada del PSOE Andrea Fernández ha “invitado” a la cámara a crear “una comisión de estudio u otro modelo que se considere oportuno” para tener un debate que los socialistas “no rehúyen”. “Estamos dándole vueltas a la idea de presentar una propuesta seria que traiga a mujeres y expertos”, manifestaba unas horas antes Patxi López, el portavoz del grupo parlamentario socialista, en rueda de prensa.
La propuesta de Junts
La iniciativa de Junts debatida este martes no planteaba una reforma penal como proponía Vox hace unas semanas. El texto se limitaba a prohibir el uso de estas prendas de ropa. Sería el policía quien instara a la mujer a quitarse el burka y, en caso de no hacerlo, sería sancionada por un delito de desobediencia. Los juntaires han defendido que no se puede ser punitivista con unas mujeres que ya sufren una importante asfixia machista. La norma se refería a cualquier “prenda o elemento que cubra total o sustancialmente el rostro cuando impida o dificulte de manera relevante la identificación de una persona”, e incluía “entre otros” el velo integral; con excepciones como motivos de salud, de prevención de riesgos laborales, de actividades deportivas, culturales, festivas o tradicionales, o cuando una autoridad requiera protección.
“No podemos aceptar que en nuestras calles haya personas invisibilizadas, borradas, cosificadas por una práctica que es humillación, sumisión y esclavitud”, ha manifestado este martes el juntaire Josep Pagès, el diputado encargado de defender la iniciativa. “Nos dirán que somos racistas; nos da igual; la convivencia, seguridad y la igualdad son más importantes que lo que digan unas organizaciones más preocupadas por las subvenciones y su supervivencia”, ha añadido.
Y así ha sido. Podemos ha acusado a los independentistas de “legitimar a la extrema derecha” y presentar un texto que “dice a las mujeres cómo deben vestir”. Bildu ha dicho que la iniciativa pertenece a “un debate tramposo dentro de un marco racista que nace de la voluntad de señalar a un colectivo concreto de mujeres”. Y Sumar ha acusado a Junts y Vox de “plantear el racismo disfrazado de feminismo”. También Esquerra Republicana, a través de la diputada Pilar Vallugera, ha asegurado que presentar la medida sirve para que los electores vean que “Junts está tan en contra de los musulmanes como Aliança Catalana”.
ERC abogaba por sancionar el uso del burka sin que sea delito
Hace unas semanas, después del debate sobre el burka impulsado por Vox, fuentes de la dirección de Esquerra Republicana explicaban a este diario que se abrían a negociar la sanción del burka y el niqab solo si no se criminalizaba su uso y se hacía acompañado de medidas integradoras para las mujeres que actualmente lo llevan. Esquerra Republicana planteaba entonces acabar con el uso del burka sin tocar el Código Penal, en la misma línea que las normas registradas por los juntaires y el PP.
El PP, igual que Junts, también presentó su propia iniciativa cuando descarriló la de Vox. La medida de los populares también menciona la misma idea de darle la vuelta a la sanción y convertirlo en una excusa para integrar a estas mujeres en la sociedad occidental. El partido de Alberto Núñez Feijóo propone que se puedan “sustituir” multas de 100 euros —en caso de reiteración ascenderían hasta los 600— por “la participación voluntaria en programas públicos de sensibilización, formación o integración social”.
