La Mesa del Congreso de los Diputados ha decidido este miércoles retirar de forma cautelar la acreditación de periodista a Vito Quiles y Bertran Ndongo. El órgano de gobierno de la cámara baja toma esta decisión a la espera de resolver multitud de denuncias sobre estos dos activistas y comunicadores de extrema derecha. Acumulan tantas que, según fuentes de la Mesa, se espera que la expulsión acabe siendo definitiva. Quiles tiene ocho y Ndongo, tres. La sanción llega después de la crispación que estos agitadores ultra han provocado en el Congreso en los últimos años. Han amenazado a periodistas, los han acosado, los han expuesto en las redes sociales, han provocado empujones a profesionales de la información y políticos por los pasillos del Congreso, han interrumpido a gritos ruedas de prensa, y han grabado en distintos lugares sin permiso, entre muchas otras cosas.
El PP —que contrató a Vito Quiles en el acto de cierre de campaña de las elecciones aragonesas del pasado febrero— ha abandonado la reunión de la Mesa y no ha participado en la votación para retirar las acreditaciones a estos dos agitadores. La mayoría de PSOE y Sumar ha decretado la suspensión cautelar aplicando la ley de procedimiento común de las administraciones públicas para proteger los intereses y derechos de políticos y periodistas. El argumento es que estos dos ultras hace tiempo que "deterioran la convivencia" con "altercados". Ahora estas dos personas podrán recurrir contra la decisión ante el Tribunal Supremo.
La medida, sin embargo, es de aplicación inmediata —este jueves ya no podrán entrar en el Congreso— a la espera de la resolución definitiva de los numerosos expedientes que tienen abiertos, fruto de la reforma del Reglamento del Congreso aprobada hace casi un año. La decisión se ha tomado porque, tal como apuntan fuentes del equipo de la presidenta de la cámara, Francina Armengol, en las últimas semanas ha habido un "crecimiento exponencial" de las quejas contra ellos dos y de la "gravedad" de los hechos denunciados.
Solo en la reunión de este miércoles, la Mesa ha tenido que tramitar cuatro informes emitidos por el Consejo Consultivo de Comunicación (formado por políticos, funcionarios y periodistas) por "episodios de intolerable violencia verbal". O incluso algún caso de violencia física: hace unos días Ndongo no dejó entrar en un taxi a Aina Vidal, diputada de los Comunes.
Los dos agitadores ultras, vinculados a la extrema derecha española —Vito Quiles se presentó en las listas de Se Acabó la Fiesta en las elecciones europeas, el partido de Alvise Pérez—, entraron en el Congreso con acreditaciones de prensa: Quiles por EDA TV y Ndongo por Periodista Digital. Desde el principio protagonizaron altercados e incidentes diversos dentro de la sede parlamentaria, hasta el punto de que los mismos periodistas acreditados, de líneas editoriales muy diversas, reclamaron su expulsión y llegaron a emprender protestas para denunciar que se dedicaban a entorpecer el trabajo del resto. "Señalar no es periodismo" fue el eslogan de una de las concentraciones celebradas contra ellos en febrero del año pasado, como respuesta al acoso sufrido por algunos de estos trabajadores.
Quiles y Ndongo no hacen periodismo. Enfangan las redes sociales con informaciones que a menudo son falsas. No fiscalizan las formaciones de derecha y extrema derecha. En una entrevista en un pódcast, Quiles reconoció que si gobernara Vox no haría lo mismo que hace con el Gobierno de PSOE y Sumar, así como con formaciones como Podemos o el independentismo; especialmente Bildu, a quien constantemente trata como parte de un grupo armado.
