A pesar de los mensajes públicos de la Casa Blanca sobre una supuesta derrota militar de Irán, nuevas evaluaciones secretas de la inteligencia estadounidense indican que Teherán mantiene una capacidad armamentística muy superior a la que había asegurado la administración de Donald Trump. Según estos análisis que ha sacado a la luz The New York Times, Irán ha recuperado el acceso operativo a 30 de las 33 bases de misiles situadas en el estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el comercio mundial de petróleo y para el despliegue naval de Estados Unidos. Los datos también apuntan a que el régimen conserva aproximadamente el 70% de los lanzadores móviles y de su arsenal de misiles previos a la guerra.
Los informes a los que ha tenido acceso el rotativo estadounidense, elaborados menos de un mes después de las últimas declaraciones públicas del Pentágono, contradicen directamente el discurso mantenido durante meses por Trump y el secretario de Defensa, Pete Hegseth. El presidente estadounidense había asegurado el 9 de marzo a CBS News que los misiles iraníes estaban “dispersos” y que el país “ya no tenía nada militarmente hablando”. Hegseth, por su parte, afirmó el 8 de abril que la operación conjunta con Israel había “diezmado el ejército iraní y lo dejó inoperativo durante años”. Las nuevas estimaciones militares, basadas en imágenes por satélite y otros sistemas de vigilancia, indican también que Irán ha recuperado el acceso a cerca del 90% de sus instalaciones subterráneas de almacenamiento y lanzamiento de misiles, consideradas ahora “parcialmente o totalmente operativas”.
La Casa Blanca lo niega de todas todas
La respuesta oficial de la Casa Blanca ha sido negar estas conclusiones y la portavoz Olivia Wales ha reiterado que el ejército iraní había sido "aplastado" y ha asegurado que cualquiera que piense que Irán ha reconstruido sus capacidades militares "o bien vive alejado de la realidad o es un portavoz de los Guardianes de la Revolución Islámica". Desde el Pentágono, Joel Valdez, secretario de prensa en funciones del Departamento de Defensa, ha afirmado que "es vergonzoso que The New York Times y otros actúen como agentes de relaciones públicas del régimen iraní para presentar la operación Furia Épica como cualquier cosa diferente de un éxito histórico".
Los informes llegan en un momento especialmente delicado para Washington, ya que los servicios de inteligencia alertan de que, si se rompe el alto el fuego vigente desde hace un mes y se reanudan los combates, Estados Unidos podrían verse obligados a consumir aún más reservas de munición estratégica, ya muy reducidas después del conflicto. Durante la guerra, el ejército estadounidense utilizó más de 1.000 misiles Tomahawk, unos 1.300 misiles interceptores Patriot y cerca de 1.100 misiles de crucero de largo alcance. Según fuentes militares, recuperar estos arsenales podría requerir años de producción industrial.