El paraninfo de la Universidad de Barcelona (UB) ha quedado pequeño ante la expectación levantada po un acto convocado por la Comisión Independiente para el Diálogo, la Mediación y la Conciliación, formada por representantes sindicales, patronales, universidades y otros colegios profesionales, El objetivo de esta Comisión es encontrar una salida pactada al problema catalán mediante el diálogo, y apuesta por huir de "posiciones extremas". "Encontramos el acuerdo a través del diálogo", afirma el eslogan de la Comisión.
Reivindicación del espíritu crítico
El acto ha sido presentado por el rector de la Universitat de Barcelona, Joan Elias, quien había sido criticado por no colaborar con el referéndum ofreciendo los espacios de la UB como colegios electorales. Elias, miembro de la Comisión, ha defendido que los conflictos políticos tienen que tener soluciones políticas y ha añadido que la diversidad de pensamiento político, en la Universidad o en la sociedad, se tiene que resolver mediante el debate y el espíritu crítico. El mismo Elias ha leído el Manifiesto de la Comisión, creada el 4 de octubre, en que se afirma que esta organización ha abierto contactos con los gobiernos del Estado y de la Generalitat, y también con varias formaciones políticas, y ha apostado por crear vías de diálogo. "Se trata de crear, entre todos, el camino para crear un futuro de paz social y de reconstrucción de nuestro país", asegura el manifiesto, que entre sus propuestas incluye la apertura de vías de debate, la reforma de la Constitución, la solución del problema territorial... Elias ha apostar para que las dos partes cedan. Ahora bien, el rector, en nombre de la UB, ha rechazado de forma tajante la aplicación del 155 y la intervención de la autonomía, y ha afirmado su lealtad a las instituciones catalanas.
No es tarde
Argèlia Queralt, profesora de Derecho Constitucional de la UB ha moderado el debate, argumentando que "no es tarde" para llegar al diálogo y asegurando que todavía hay cosas que hacer para parar el conflicto. M. Eugènia Gay, decana del Colegio de Abogados de Barcelona y una de las impulsoras de la iniciativa, también ha asegurado que hay margen para actuar. Han participado en el debate Federico Mayor Zaragoza, ex director general de la UNESCO y presidente de la Fundació Cultura de Pau, Esther Giménez-Salinas, catedrática emérita de Derecho Penal de la Universidad Ramon Llull, Francesc Xavier Moreno, profesor de la UAB especialista en mediación y la periodista Milagros Pérez Oliva.
¿Esperanza de una salida negociada?
Mayor Zaragoza ha afirmado que todavía estamos a tiempo de llegar a un entendimiento, y ha asegurado que también el retorno de Josep Tarradellas parecía imposible y se consiguió. Esther Giménez-Salinas ha hecho una defensa del diálogo, "incluso en el caso de que el otro no quiera dialogar", pero al mismo tiempo ha advertido que la represión no resolverá el conflicto. Francesc Xavier Moreno ha afirmado que el diálogo es "la única vía" para una "salida civilizada" al conflicto. Milagros Pérez Oliva ha relativizado el optimismo de sus compañeros, afirmando que hoy por hoy hay un espacio muy pequeño para el diálogo, pero ha apuntado que finalmente las cosas sólo se podrán resolver con diálogo, y que todo el tiempo que pase antes de conversar sólo servirá para empeorar la situación.
Contra la DUI
Milagros Pérez Oliva ha afirmado que el independentismo hoy por hoy no tiene posibilidades de hacer realidad su programa; pero también ha matizado que el PP no puede gobernar Catalunya sin el consentimiento de la gente, y que tiene que admitir la posibilidad de separación (además de respetar el Estado de derecho, cosa que no está haciendo). Mayor Zaragoza en cambio, ha apostado por moderar las reivindicaciones del soberanismo, y ha sugerido que el Parlament tendría que luchar por una reforma constitucional (ya que el peso de la dictadura no permitió modificarlo anteriormente). Mayor Zaragoza también ha asegurado que el derecho a la autodeterminación sólo es válido para los países con situación colonial o bajo ocupación militar; y ha afirmado, incluso, "que la secesión está prohibida por Naciones Unidas". El ex director general de la UNESCO ha afirmado que la gente no quiere tanto la independencia sino, sobre todo, "autogobierno" y "ser catalán", una afirmación que no ha sido discutida por los otros ponentes|poniente.
Propuestas poco concretas
La mayoría de ponentes han hecho propuestas muy teóricas, sin mucha aplicación práctica. Francesc Xavier Moreno ha afirmado que haría falta un diálogo sin premisas previas. Y ha afirmado que el mejor diálogo sería una negociación directo entre las partes, sin mediadores (una propuesta con que otros ponentes no estaban de acuerdo). Esther Giménez-Salinas ha apostado por una "tregua", porque considera que en la situación actual cualquier forma de diálogo es inviable. Milagros Pérez Oliva es quien ha tomado posición más claramente, y ha apuntado, a diferencia del resto de ponentes, que la principal dificultad, hoy por hoy, es que el gobierno español no quiere mediación, porque considera (erróneamente según ella) que puede ganar por la fuerza. Y ha afirmado que quizás sólo aceptará una mediación en el momento en que la situación se convierta en un peligro para la estabilidad del Estado. Ha criticado, además, la posición del rey de España, que ha dinamitado una de las posibilidades más claras de negociación. Ha advertido que una DUI se produciría en contra de una parte importante de la sociedad catalana, pero también ha afirmado que el 155, o mantener el estatus quo, supondría un ataque contra una parte todavía más importando del país. Ha acabado afirmando que los grandes beneficiarios del diálogo serían la cohesión social, y la democracia, porque se rompería con la dinámica del "todo si vale" que está suponiendo graves peligros para el país.
¿Equidistancia?
Los participantes han intentado situarse en un punto intermedio entre el gobierno catalán y el español. De hecho, algunos han leído su intervención para medirla estrictamente. A pesar de todo, Milagros Pérez Oliva, se ha posicionado más que el resto de ponentes, afirmando que a la larga hará falta alguna forma en que los catalanes puedan expresarse, y ha abogado por un referéndum acordado (cosa que el resto de miembros de la comisión no han querido afirmar, quizá por prudencia). Además ha afirmado que las políticas de fuerza del gobierno del PP harán crecer el sentimiento de humillación de los catalanes, que al fin volverán a votar y mostrar su rechazo hacia el gobierno central. Ha sido la intervención más aplaudida. El público mayoritariamente parecía más interesado en escuchar las propuestas de la Comisión que en adherirse a sus posiciones. En realidad, algunas aportaciones se han recibido con mucha frialdad, como las de Mayor Zaragoza. En la clausura de la sesión ha habido pocos aplausos. Y muchas caras de escepticismo. "Esperaba más", afirmaba uno de los asistentes al acabar el acto...