Cada 15 de diciembre aparece alguna pintada o algún elemento en las calles del Hospitalet del Llobregat que lo recuerda. "Pedro Álvarez, asesinado por un policía", se suele leer. 24 años después que fuera asesinado, y que el principal sospechoso de matarlo de tres tiros en la cabeza fuera un miembro de la policía nacional, el caso Pedro Álvarez sigue estando al orden del día. Todavía no se ha juzgado.

Hoy ha sido el turno del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, que ha recriminado al ministro del Interior, José Ignacio Zoido, que haya casos relacionados con la policía nacional sin juzgar preguntándole: "¿Cree que se actúa con suficiente diligencia en los casos de especial gravedad en los que se ven involucrados miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado?". La respuesta del ministro, un reproche: "Ha manchado el buen nombre de la Policía Nacional, que es la garantía de libertad y seguridad de todos los españoles".

¿Qué pasó?

Pedro, un joven de 20 años, acompañaba una madrugada del 15 de diciembre de 1992 a su pareja Yolanda a casa. Llevaban saliendo juntos cinco años. Después de despedirse, un coche casi atropella a su novia y, el conductor, en vez de disculparse, se sintió violentado por la pareja de Pedro que lo había increpado. Salió del coche y la tiró al suelo.

Entonces, él volvió para defenderla y empezó a discutir con quien sería su asesino. Según más tarde, le disparó tres tiros. Como si nada, el asesino volvió al vehículo y lo aparcó. Pero casi al momento fue detenido y confirmada su identidad por Yolanda, la pareja de Pedro.

Las balas coincidían con las utilizadas por las fuerzas y cuerpos de seguridad nacionales. También coincidía la marca, el modelo y el color del vehículo, un Opel Vectra blanco. Pero su coartada surgió efecto.

Giro de 360º

El policía aseguró que dormía en su casa después de haber acompañado a su madre al hospital. A partir de aquí, la investigación da un giro de 360 grados. La jueza no pide comprobar las huellas dactilares del coche, ni tampoco identificar a la mujer que viajaba con él en el vehículo. La policía, de su lado, somete a interminables interrogatorios la novia de Pedro llegando a hacerla dudar en algunos aspectos.

Dos días más tarde, se exculpa el agente por "falta de pruebas". Y, también, dos días más tarde se acabó toda investigación relacionada con el caso. Y no sólo eso. Según la Plataforma Pedro Álvarez, "los policías que iniciaron las investigaciones tratan de criminalizar a Pedro, buscando antecedentes que no existían, para culparlo de lo que pasó y defender a su compañero".

La misma plataforma asegura que el caso Pedro Álvarez "no es un caso aislado" y lo relacionan con otros como el del vecino del Raval muerto después de recibir una paliza de los Mossos.

En lucha constante

Su familia, y decenas de vecinos, piden justicia cada 15 de diciembre para que se juzgue el caso. El gobierno de Ada Colau se ha comprometido a estudiar el tema, aunque no promete nada, pero será el primero del consistorio a mostrarse dispuesto a, como mínimo, mirárselo, después de 24 años.

En este documental, familiares y conocidos relatan la historia y cómo se han ido "tapando unos a otros" (en las instituciones).

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