Lo peor del asalto a Ceuta parece haber pasado, pero las heridas humanitarias y políticas continúan bien abiertas. La llegada masiva de 60.000 migrantes magrebíes ha dejado decenas de muertos, una frontera sacudida, muchas preguntas sin respuesta y un incendio diplomático que este sábado se propagó por Europa en forma de cartas. La crisis ya no se juega solo en el espigón del Tarajal: también se dirime en los despachos de Bruselas y, este domingo, en las portadas. Los diarios, en definitiva, no discuten tanto sobre qué ha pasado en Ceuta como sobre quién debe pagar el coste político. Sánchez intenta convertir una crisis española en un problema europeo; sus adversarios quieren convertirla en la prueba definitiva del fracaso de su política migratoria. Mientras tanto, Marruecos vuelve a presentarse como un socio imprescindible después de haber demostrado hasta qué punto puede desestabilizar la frontera, y las víctimas corren el riesgo de quedar sepultadas bajo una avalancha de cartas, reproches y cálculos electorales.
El fuego cruzado enfrenta al gobierno de Pedro Sánchez con una amplísima mayoría de los socios comunitarios. Por un lado, el ejecutivo español saca pecho de haber revertido la situación en 48 horas, defiende la cooperación de Marruecos y acusa a algunos gobiernos europeos de actuar con “egoísmo”, prejuicios e intereses políticos. Por otro, 22 de los 27 países de la UE -con la Italia de Giorgia Meloni a la cabeza- exigen una respuesta común más contundente, reforzar las fronteras exteriores y analizar los posibles factores de atracción, entre los que sitúan la regularización impulsada por España y los efectos de la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente.
Las cartas cruzadas permiten a cada diario elegir su propio Sánchez. Para una parte de la prensa, el presidente español es la víctima de una ofensiva ideológica de la derecha europea, decidida a explotar el miedo generado por Ceuta. Para las cabeceras conservadoras, es el responsable de una política migratoria fracasada que lo ha dejado aislado ante el 82% de sus socios comunitarios. Entre una interpretación y la otra, quedan Marruecos, casi siempre tratado con guantes diplomáticos, y una tragedia que ya ha dejado oficialmente 67 muertos, aunque algunas fuentes elevan el balance por encima del centenar.
Sánchez, entre el jaque de Marruecos y la derecha europea
El País prefiere buscar el origen de la crisis antes que recrearse en la batalla política. "Las 24 horas en que Marruecos mantuvo a España en jaque", titula el diario, que presenta la avalancha migratoria como una prueba para la cohesión de la Unión Europea. La formulación señala claramente a Rabat y sitúa la apertura de la frontera como una decisión deliberada o, como mínimo, consentida por las autoridades marroquíes. El diario de Prisa tampoco ignora el choque comunitario, pero lo lee en clave de "guerra ideológica": la crisis habría alineado a la derecha europea contra Sánchez y su política migratoria. El presidente español no aparece, pues, como un dirigente aislado por su gestión, sino como el objetivo político de unos gobiernos que quieren convertir Ceuta en munición para justificar el endurecimiento de las fronteras. La cabecera acompaña esta lectura política con la dimensión humana de la tragedia. "Hay más muertos en el mar", advierte en una información sobre la "desgracia sumergida" ante la costa ceutí. También recoge la indignación de Felipe VI, que reclama al Estado medidas para que una situación similar no se repita. Más allá de Ceuta, El País alerta de que 8,5 millones de personas viven en España en zonas con un riesgo elevado de incendio, viaja hasta Yakarta, la ciudad más poblada del mundo y que "se hunde en el mar", y constata que el topless pierde terreno en las playas por el efecto de las nuevas tecnologías y la presión estética. Del drama fronterizo al climático y de ahí a los nuevos pudores del verano.
La derecha mediática sentencia a Sánchez
En la prensa conservadora no hay mucho espacio para los matices. El ABC proclama que "Sánchez se enfrenta a sus socios europeos y se aferra a Marruecos". El verbo no es inocente: el presidente español no coopera con Rabat, sino que se aferra a él mientras pierde apoyos en Europa. La portada contrapone los elogios del gobierno español a la colaboración marroquí con los reproches contra los países europeos que han reclamado una reunión urgente para abordar la crisis. El ABC también destaca la reacción del rey —"El Estado debe velar por su seguridad"— y pone el foco en la vida cotidiana de una Ceuta donde los militares ya custodian los supermercados. Una imagen que resume hasta qué punto la crisis migratoria ha acabado alterando también los gestos más elementales de la ciudad.
El Mundo va todavía más allá y da a Sánchez prácticamente por amortizado en Europa: “La UE da por fracasado a Sánchez y reclama el control migratorio”. El diario subraya que 22 de los 27 estados miembros responsabilizan la regularización española de ejercer un efecto llamada y quieren que la protección de las fronteras europeas se sitúe “más allá” de las decisiones del ejecutivo español. La reunión del martes aparece, así, como una enmienda colectiva a la política de Sánchez. La cabecera refuerza a la vez las sospechas sobre el papel de Marruecos con testimonios de migrantes que aseguran que en la frontera solo había “tres o cuatro gendarmes” y que los empujaban hacia el mar. También muestra el nuevo “muro neumático” instalado ante el espigón: una barrera física y visual con la que el gobierno pretende impedir más entradas por mar y adaptarse a la sentencia del Supremo que limita los retornos en caliente.
La Razón busca los antecedentes administrativos del desastre y recupera las advertencias del Tribunal de Cuentas sobre las deficiencias de los pasos fronterizos. Según el diario, en 2024 solo se invirtieron 7.000 euros en las instalaciones de la frontera. La cifra es manifiestamente minúscula para unas infraestructuras estratégicas sometidas a una enorme presión migratoria, y sirve a la cabecera para reforzar su relato de imprevisión e incompetencia. En un espacio más pequeño, La Razón acusa a Sánchez de querer diluir en Europa el coste de su gestión en Ceuta. Y no deja escapar el detalle estival: el presidente empieza las vacaciones mientras recrimina la insolidaridad de algunos socios de la UE. Incluso en plena crisis fronteriza, el calendario vacacional de Sánchez sigue siendo material de portada.
Catalunya mira Ceuta con diferentes distancias
En Catalunya, La Vanguardia también sitúa el choque europeo en el centro: "Sánchez califica a algunos países de egoístas y lleva la crisis de Ceuta a la UE". La diferencia respecto a la prensa conservadora madrileña es significativa. El diario no afirma que el presidente esté derrotado o aislado, sino que traslada el conflicto al ámbito comunitario y reclama una respuesta europea. La fotografía principal muestra la "barrera en el mar" levantada en el espigón del Tarajal, mientras el subtítulo recuerda que los equipos de rescate ya han recuperado 67 cadáveres en la tragedia más letal registrada en una frontera española. El contraste es contundente: mientras los gobiernos intercambian cartas y acusaciones, el mar sigue devolviendo cuerpos. La cabecera de los Godó también encuentra espacio para hacer un reportaje ciudadano sobre la estatua de Colón, "el gigante ignorado por los barceloneses", y recoge otras noticias como el fracaso de Gianni Infantino en el intento de privatizar el Mundial, una entrevista con el conseller de Justícia, Ramon Espadaler, las dificultades de Ucrania para frenar los misiles rusos y otra consecuencia de la crisis climática: el calor vacía las calles y favorece una sociedad cada vez más sedentaria.
El Periódico aparca excepcionalmente la vivienda para fijarse en el gran interrogante diplomático de la crisis: "La cooperación migratoria de Marruecos, bajo sospecha". El diario señala que Sánchez evita responsabilizar directamente a Rabat y prefiere reclamar una respuesta común de la UE después de cargar contra algunos de sus socios. Es una portada que apunta al vecino del sur sin dejar de remarcar los equilibrios del presidente español, obligado a denunciar lo que ha pasado sin romper con el país del que depende que no vuelva a pasar.
El Ara y El Punt Avui, en cambio, toman distancia y relegan Ceuta a un segundo plano. El Ara abre con "El peligro de la desconexión informativa" y aborda cómo mantener una relación saludable con los medios. La crisis migratoria queda reducida a una pequeña llamada sobre la carta en la que Sánchez tacha de egoístas a algunos países de la UE y reclama una reunión urgente. El Punt Avui dedica el dossier al "boom" en la compra de asesorías, impulsado por los fondos de inversión, la falta de relevo generacional y la revolución tecnológica. Su lectura de Ceuta es breve pero ideológicamente inequívoca: "Postureo ultra por Ceuta". El foco no recae en la soledad europea de Sánchez, sino en los líderes que utilizan la crisis para exhibir mano dura y alimentar el discurso antiinmigración.
