Era el año 1938 cuando Josep Aubeso, escayolista de profesión, se despidió de su mujer y sus tres hijos en la Estació de França de Barcelona. Compró una chocolatina para la menor, una niña de 3 años. Cuando subió al tren poco se podía imaginar que sería la última vez que vería a su familia. El ejército Republicano lo destinó a la unidad de fortificaciones y obras en la batalla del Ebro. "Mi abuela explica que lo reclutaron por la fuerza porque no tenía ninguna ideología política", relata Roger Roig, nieto de Aubeso a quién nunca conoció.

Él no es el único nieto que busca a un abuelo o tío abuelo desaparecido durante la represión de la Guerra Civil o la dictadura Franquista. "Los nietos han perdido el miedo", explica la historiadora Queralt Solé. Una idea con la cual también coincide Gemma Domènech, directora General de Memoria Democrática de la Generalitat. "Es la generación más joven que busca a los familiares, porque la represión y el silencio se impuso. Los efectos de la Guerra Civil todavía perduran hoy y, después, con la dictadura, imperó el silencio absoluto", relata Domènech.

Josep Aubeso / cedida por Roger Roig (nieto)Josep Aubeso con su mujer / foto cedida por Roger Roig (nieto de Aubeso)

¿Dónde está mi padre?

Con todo, en el caso de la familia Aubeso no fue así al inici. Si no que la hija menor, que el único recuerdo que tenía de su padre es que le compró una chocolatina, ochenta años después començo su búsqueda. Por eso, el primer paso que realizó Carme Aubeso fue acudir a la institució del Memorial Democràtic. Una vez allí, inscribió a su progenitor en el Censo de Personas desaparecidas y dio su ADN para que, si encontraban los restos de su padre, pudieran cruzar los datos, comprobar que realmente era este y recuperar su cuerpo.

El hijo de Carme, Roger Roig, narra que ahora le ha tomado el relevo porque ella es mayor. Según les habían dicho a la familia, durante Guerra Civil, el abuelo había recibido el impacto de una bomba derramando su cuerpo por el campo de batalla. Pero ahora, gracias a las investigaciones que se han llevado a cabo en el marco del Pla de Fosses, esta versión quedaría desmentida.

En las afueras de Móra d'Ebre, en la Sierra de Caballos se encuentra el Mas de Santa Magdalena, donde el ejército republicano instauró un hospital de campaña. Como era el que estaba más cerca del frente, funcionó de agosto a septiembre de 1938 como hospital de selección. Los que morían en este centro médico improvisado, se los enterraba en una fosa común. Allí trabajaba el doctor Miquel Gras, que registró en una libreta los nombres de las personas que fallecieron en esta instalación.

"Este verano recibo una notificación del Memorial Democrático, que se ha identificado mi abuelo en el registro-diario del doctor Miquel Gras y, por lo tanto, estableciendo el lugar, el momento y la causa de su muerte", explica Roig.

apuntes de Miquel Gras del hospital de Campaña / foto cedida por Roger RoigAnotaciones sobre Josep Aubeso, que apuntó al doctor Miquel Gras en su diario / foto cedida por Roger Roig

Así pues, Josep Aubeso llegó al Mas de Santa Magdalena el 21 de agosto de 1938 malherido. Aunque el doctor Gras intentó curarlo, al día siguiente falleció a raíz de las heridas y, todo apunta, que fue enterrado en una fosa común con otros soldados que murieron en este hospital.

El Pla de Fosses

Todo el proceso que ha realizado la familia Aubeso se enmarca dentro del Pla de Fosses impulsado por la Generalitat. Ahora bien, llegar hasta esta iniciativa ha sido fruto de un largo camino que se inició en el 2007 cuando Catalunya aprobó una ley de memoria histórica, la primera de todo el estado español. Esta comportó la creación del Memorial Democrático, una institución que tiene como finalidad preservar la memoria democrática de la Segunda República, la Generalitat Republicana, así como reparar a las víctimas de la represión de la Guerra Civil por motivos ideológicos, de consciencia, religiososy sociales, así como de la opresión del franquismo.

Es en este contexto que en el 13 de junio del 2008 se abre la primera fosa común en Gurb (Osona) donde se encontraron los restos de trece cuerpos. Un año más tarde, el Parlament aprobó la Ley de Fosas, que tiene como objetivo localizar e identificar a las personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura franquista, así como la dignificación de las víctimas que se encuentran en estos espacios.

Según Domènech, cuando Raül Romeva asumió la conselleria de Afers Exteriors, Relacions Institucionals y Transparència se potenció las políticas de memoria histórica y, en este contexto, en el 2017 se creó el Pla de Fosses. "Se hicieron políticas decididas de reparación y reconocimiento de las víctimas",subraya.

Romeva fosas|fosos - GencatRomeva delante de una fosa / Generalitat de Catalunya

Por su parte, la historiadora Solé expone que, en un primer momento, "faltaba voluntad política" y el levantamiento de fosas se había tratado "con más timidez", pero que a partir del 2017 "se da relevancia a esta cuestión y se dota un presupuesto fuerte" para poder abrirlas.

¿Qué perfil de cuerpos hay en las fosas?

Desde el 2009 se recoge información sobre las posibles fosas|fosos que hay en Catalunya. De momento, la dirección de Memoria Democrática tiene documentadas 527 y se calcula que hay unas 20.000 personas enterradas.

En estas, relata Solé, principalmente se encuentran enterrados soldados con que murieron en el campo de batalla como pueden estar en el frente del Ebro o del Segre. En este sentido, matiza que el frente se estabiliza del abril de 1938 y al diciembre de 1939 alrededor de los ríos Noguera Pallaresa, Segre y Ebro, lo que produce que haya combates. "Aparte de las fosas que aparecen durante el combate, después viene la retirada y aquí también se van produciendo muertos. De ahí vienen los muertos de Salomó", resalta Solé, en referencia los 22 soldados republicanos que el departament de Justícia recuperar en esta localidad tarragonesa el 1 de diciembre. Los mismos vecinos son los que los entierran en fosas comunes dentro del cementerio, como en caso de Salomó, o si no hay lugar fuera, como pasa en el Prat del Lluçanès.

En esta línia, indica Domènech, un 44% de las fosas se encuentran en la provincia de Lleida vinculadas al frente del Segre, "Nosostros no hacemos distinción entre unos y los otros", precisa Domènech en referencia a los saldados que combatieron en favor o en contra la República.

Ahora bien, tanto la directora General de Memoria Democrática como la historiadora precisan que en el caso de los combatientes rebeldes a la República, el régimen de Francisco Franco ya se encargó de exhumarlos y devolverlos a sus familiares o bien los dignificó.

fosa|foso salomó / departamento JusticiaEspecialistas trabajan en la fosa de Salomó, donde a principios de mes se recuperaron en 22 soldados / departament de Justícia

También, pero en menor medida, asegura Domènech, hay víctimas de la represión, es decir, personas que las fueron a buscarlas a casa por su ideología política o por su cargo, como alcaldes o concejales, y las fusilaron. "Este es el imaginario que tenemos todos de las cunetas", alega.  

En este caso, dice Solé, pasa lo mismo como con los soldados. Así pues, las víctimas de la represión republicana fueron exhumados y devueltas a sus familiares. "Estos son utilizados con un uso y abuso para sostener la ideología en contra de los rojos y la Guerra Civil. 

Por el contrario, las muertes de civiles del régimen franquista, añade, son principalmente las fosas del Pallars. "Son civiles que les pasan por consejos de guerra, sufren un sumarísimo. Son condenados a muerte y enterrados en cementerios de toda Catalunya", indica Solé.

Localizar las fosas

En el marco del Plan de Fosas, el primer paso es inscribirse en el familiar el censo de personas desaparecidas, tal como hizo Carmen Aubeso con su padre. Esto se puede hacer tanto presencial como telemáticamente. Actualmente, especifica Domènech, tienen 6.000 expedientes en este censo, los cuales se han resuelto 63%. "Sabemos lo qué pasó. Son expedientes que duran mucho en el tiempo porque la investigación es muy larga, pero hemos enviado a la familia toda la información que hemos podido recabar", precisa Domènech.

Ahora bien, expone, es un censo que va creciendo. "Hoy en día aún no sabemos el nombre de todas las personas", lamenta.

El segundo paso es la localización y apertura de fosas. A la hora de elegir en cuáles actúan, explica Domènech, tienen en cuenta que esté bien documentada a través de estudios históricos para garantizar que está allá. También, que haya un solicitante, que una persona haya reclamado uno de los cuerpos. "Si abrimos una fosa, que podamos hacer el cruce genético para poder contrastar y devolver el cuerpo", enfatiza. 

Estos son los criterios que propiciaron que el 14 de diciembre empezaran las tareas para localizar la fosa del Mas de Santa Magdalena donde, supuestamente, se encuentra enterrado Josep Aubeso. No obstante, de momento, no se ha conseguido localizarla.

"Abrieron justo delante del Mas, a unos 20 metros, pero yo creo que tienen que estar más abajo", opina Roig que asistió a este lugar en Móra d'Ebre el día que se inició la búsqueda de la fosa. 

capilla fosa|foso mora ebre / JusticiaLa consellera de Justícia, Ester Capella, y Domènech el 14 de octubre en la fosa del Mas de Santa Magdalena / departament de Justícia

Encontrar estas fosas no es una tarea fácil, explican tan Solé como Domènech. Muchas veces fueron los vecinos de la zona que las enterraron de una manera rápida por miedo a la represión de las tropas o el régimen franquista. Por eso, su localización, principalmente, se transmite a través de la memoria oral de los que estuvieron aquel día o de familiares a los cuales les indicaron la situación antes de morir. Eso puede hacer que la ubicación no sea precisa.

Por otra parte, han pasado ochenta años desde que se crearon estas fosas, por lo cual los restos óseos también han sido víctimas del paso del tiempo a la vez que se pueden haber movido con las lluvias, por desprendimientos de tierras o simplemente el paisaje haya cambiado. Además, Solé recuerda que cuando se acabó la dictadura algunas personas fueron con pico y la pala allí donde creían que podían estar sus familiares.

No obstante, la historiadora argumenta que podrían haber más fosas de las que se tienen documentadas. "Recuerdo a Figuerola de Orcau donde se actuó a una fosa de soldados franquistas en 2017, mientras la abrían se iban acercando vecinos o gente de la zona que decía, escucháis si desea sé de otra que mi abuelo me dijo que en enterraron cinco, u otro que decía que en otro ", recuerda Solé que agrega: "Es muy difícil dar una cifra aproximada y cerrada e, incluso, con los estudios históricos que se han hecho es muy difícil saberlas todas".

Más allá de las fuentes orales, señala, también existe documentación como la de los hospitales militares como la de Miguel Gras, pero también la del Valle de los Caídos o investigaciones que se han llevado a cabo en el ámbito local "No sé si saldrá más documentación de la que ha salido ",defiende.

Por su parte, Domènech también añade que la distancia temporal de los hechos dificulta saber dónde están. Además, como se ha vivido "un tiempo de silencio absoluto, puede ser, se encontraban los cuerpos en una obra y se tiraban sin decir nada". Por ello, encargan a especialistas e historiadores que hagan trabajos para saber dónde están las fosas.

Una vez encontrada la fosa, se inician las tareas de apertura con el fin de extraer los cuerpos, pero también otros objetos que se pueden encontrar como botas, botones o ropa. 

En la apertura de fosas trabajan diferentes especialistas como arqueòlogos, historidadores, antropòlogos, forenses y se realiza "un primer análisi in situ" para determinar si se trata de hombres, mujeres, adultos o niños.

Luego los restos se trasladan en los laboratorios de la Universitat Autònoma de Catalunya, donde se hace una investigación en profundidad de los cuerpos. Asimismo, se en el hospital universitario de la Vall d'Hebron analizan muestras genéticas para determinar coinciden con los de familiares que esten vivos.

mapafosses

Este es el mapa de las fosas que el departament de Justícia tiene localitzades que existen en Catalunya

El banco de ADN

Por eso, existe el Programa d'Idetificació Genètica que incluye un banco de ADN donde las personas que buscan a un familiar dan una muestra genética que después se cruzará con los cuerpos que se han encontrado. "El programa de identificación genética, que es un acuerdo con Salut, es lo que permite tirar el Pla de Fosses adelante", defiende Domènech que explica que una vez una persona inscribe a un familiar en el censo de personas desaperegudes recibe la convocatoria para hacerse el análisis genético. "Los genetistas eligen la persona más adecuada para sacar la muestra, que es gratuita", puntualiza.

De momento, a raíz de esta iniciativa les autoritats disponen actualmente de unas 2.500 muestras de ADN de donantes vivos, entre las cuales se encuentra Carme Aubeso, madre de Roger Roig. Además, también tienen detallados 300 perfiles genéticos de restos de fosas.

En el marco del Pla de Fosses y el Programa d'Identificació Genètica, detalla Domènech, del 2017 al 2019 se han recuperado 26 fosas y este año ocho, que han comportado la localización de 338 personas. También, se han podido devolver siete muertos a sus familiares. Por otro lado, resalta que, este septiembre, se ha localizado un octavo cuerpo en Navarra, en el marco de un convenio con esta comunidad autónoma para intercambiar datos genéticos, pero que de momento no se ha podido devolver por la situación de la pandemia de la Covid. Así pues, cuando sea posible se entregará a sus descendientes.

 "Cuando puedes devolver un cuerpo a la familia es maravilloso", expresa con un tono de emoción Domènech al otro lado del teléfono.

Al detalle, los restos óseos se tratan en los laboratorios de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), mientras que las muestras genéticas se procesan en el Hospital Universitario del Valle de Hebron.

Capella y Aragonès laboratorio antropológico UABLa consellera de Justícia, Ester Capella, y el vicepresident amn funcions de president, Pere Aragonès, visitan el laboratorio antropológico de la UAB / ACN

En el caso de los cuerpos que no se han podido devolver, expone Domènech, se clasifican y se guardan de manera individualizada por si en el futuro un familiar vivo ofrece su ADN, se pueden cruzar los datos y devolverlo a sus descendientes.

Con todo, Solé lamenta que no exista un banco genético común en todo el ámbito del Estado español. En este sentido, expone que muchas personas de varias comunidades autónomas vinieron a luchar a Catalunya y, por lo tanto, eso permitiría devolver a las víctimas a sus familiares aunque se encontraran en otros lugares del territorio español, así como que catalanes que hayan muerto en otros puntos de la península puedan regresar a sus lugares de origen.

Pese a ello, Domènech informa que tienen un acuerdo con Navarra y Balear para compartir datos de perfiles genéticos. Adicionalmente, también están a punto de cerrar otro con el País Valencià que no sólo servirá para compartir datos genéticos de los desaparecidos, sino también para trabajar conjuntamente en programas de memoria histórica como exposiciones o actividades pedagógicas.

80 años después

Una vez finalizada todas estas tareas, Domènech explica que, en el mismo lugar donde fueron enterradas, se dignifica a las víctimas con placas conmemorativas u otros elementos que indican donde murieron. Estas incluyen el nombre de las personas y la situación de las fosas.

"Es importante reparar el dolor de la familia y trascendental por el resto de la sociedad. Cuando abrimos una fosa explicamos lo que pasó para que todo el mundo lo sepa, también la gente joven, para que no vuelva a pasar", defiende Domènech sobre la importancia de abrir estas tumbas más de ochenta años después de acabar la Guerra Civil.

"Yo creo que el valor que tiene una sociedad es el respeto que tiene a sus muertos", considera Solé, que añade: "dice poco de nuestra sociedad que hasta la actualidad no se haya podido dignificar a las víctimas" de la Guerra Civil o la dictadura.

Además, remarca que ciertos discursos que todavía se pueden escuchar en España no muestran "ningún tipo de empatía" ni "respeto" por aquellas personas que no han podido recuperar a sus muertos que perdieron en la contienda o en el régimen franquista. En vez de eso, expone, se ha querido "imponer la visión del bando ganador". Por eso, más allá de la importancia de dignificar las víctimas, Solé también resalta que es una deuda con las personas (o sus descendientes), que hace más de ochenta años que busca a sus familiares.

restos óseos fosa|foso / departamento justicia

Unos restos óseos que podrían mostrar el impacto de una bala / departamento de Justicia

Esta búsqueda, apunta a Domènech, "es una losa" para muchos familiares o, incluso, para los nietos que no han conocido a sus abuelos, pero los prometieron a los padres o los tíos que los encontrarian. Por eso, afirma que con el Pla de Fosses los descargan de esta tarea: "Les decimos que no se preocupen, que ahora el Govern se encargará de eso y está aquí para buscarlos".

Roig confiesa que cuando su madre le comentó que había empezado a buscar su padre miró todo el proceso desde la distancia. "Eso de remover huesos de muertos, no me parecía importante. Si cambié de opinión fue, también en parte, por el éxito de la investigación del Memorial Democràtic", afirma.

Ahora bien, Roig también argumenta que los acontecimientos que han sucedido en los últimos años a Catalunya con represaliados políticos también lo han hecho cambiar de opinión. "Ha puesto sobre la mesa que la supuesta transición democrática de los 80 fue un engaño y se construyó enterrando la verdad", sentencia con contundencia.

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