El abogado Gonzalo Boye, letrado de Antoni Comín y Meritxell Serret, ha pedido a la sala segunda del Tribunal Supremo la recusación del magistrado instructor del caso del 1-O, Pablo Llarena, por su falta de imparcialidad por su amistad con el presidente grupo municipal del PP en Barcelona, Alberto Fernández Díaz. Llarena y Fernández Díaz cenaron juntos el sábado pasado en un restaurante de Mont-ras (Baix Empordà).

En el escrito presentado ante el alto tribunal, Boye pide "que se someta a valoración si la relación de amistad entre el magistrado instructor y Alberto Fernández Díaz daría lugar a entender que el juez que conoce la pieza separada en que se encuentran investigados mis clientes guarda apariencia de imparcialidad o, como sostenemos y argumentaremos, ciertamente no es posible considerarlo imparcial".

Boye sostiene en su escrito que hay que tener en cuenta “el intenso perfil político” de Alberto Fernández Díaz, así como su extensa carrera en el PP, partido ―recuerda― que ha gobernado hasta hace un mes en el estado español. El abogado manifiesta que la relación de amistad entre el político popular y el magistrado hace que Llarena no pueda ser considerado imparcial.

Proximidad al PP

El letrado entiende que los jueces, como cualquier ciudadano, tienen ideología, pero destaca que se trata de saber hasta qué punto su proximidad al partido político que ha estado al frente del gobierno español hasta hace un mes “ha podido contaminar la instrucción practicada”.

Esta petición de recusación de Llarena por imparcialidad se suma a las presentadas en los últimos días por Puigdemont, Rull, Turull, Sánchez, Junqueras, Romeva, Puig y Ponsatí.

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