Como si fuera la presidenta de Wuhan, Isabel Díaz Ayuso ha construido un "hospital de pandemias" en tiempo récord: 100 días. Este martes, 1 de diciembre, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha cortado la cinta roja del Hospital Enfermera Isabel Zendal, en homenaje a una sanitaria fallecida a causa del coronavirus. El acto solemne ha contado con un vacío institucional y del sector. Bueno, los sanitarios estaban en la acera de enfrente, protestando contra la precariedad de la sanidad pública y la falta de personal. Ayuso ha tenido que entrar por la puerta de atrás para esquivar a los manifestantes que le pedían la dimisión.

Isabel Díaz Ayuso se ha paseado por el interior de un hospital vacío, sin médicos ni pacientes. Sólo había políticos, y todos de la derecha. Ha acudido parte del gobierno autonómico del PP y Ciudadanos, el alcalde José Luis Martínez Almeida, la representante de Vox Rocio Monasterio e incluso el líder de la oposición estatal Pablo Casado. En cambio, no ha habido ningún representante del PSOE, ni Unidas Podemos, ni Más Madrid. Tampoco ningún representante del Ministerio de Sanidad. Salvador Illa ha excusado su ausencia "por problemas de agenda". Todo muy poco institucional.

L'hospital de la polémica

El hospital de pandemias, que se ha inspirado en el hospital de campaña de Ifema, ha estado rodeado de polémica desde el principio. La presidenta Isabel Díaz Ayuso se ha vanagloriado de la obra en tiempo récord. En la infraestructura han trabajado 1.350 trabajadores de 635 empresas, que durante 100 días han organizado tres turnos para cubrir las 24 horas de los siete días de la semana. Según ha defendido, la presidenta madrileña ayudará a toda España ante la crisis de la covid e incluso servirá para futuras emergencias sanitarias. Incluso lo ha propuesto como almacén y centro lofístico de las vacunas para todo el Estado. Será "un hospital de referencia".

Los sanitarios han cuestionado directamente la infraestructura. Los sindicatos del sector han protestado hoy ante el Isabel Zendal y han abucheado a Ayuso. Hay dos grandes interrogantes. El primero, ¿quién será el personal? Inicialmente se planteó que trabajaran voluntarios. Sólo han conseguido poco más de un centenar para una infraestructura de 1.000 camas. El segundo gran interrogante es qué se hará una vez pase la pandemia. Tiene una superficie superior a los 800.000 metros cuadrados.

Pero hay más. A pesar del tiempo récord, la obra llega tarde, cuando los hospitales madrileños ya no necesitan de esta infraestructura, una vez superado el pico de la segunda ola. Y ni siquiera está del todo operativo: a partir de hoy sólo tendrá abierto uno de sus cuatro pabellones.

Incluso Comisiones Obreras ha denunciado la muerte de dos trabajadores en la construcción del hospital. El primero después de una caida en altura el pasado 1 de octubre, porque faltaban protecciones individuales y colectivas. El segundo operario muerto, por un infarto. No tuvo lugar en las obras, pero el sindicato teme que sea como consecuencia del ritmo acelerado de trabajo.

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