La Assemblea Nacional Catalana, reunida en Torroella de Montgrí, ha aprobado una nueva hoja de ruta que persevera en el camino hacia "implementar la República", un proceso que su vicepresidente, Agustí Alcoberro, reconoce como "largo y difícil" por la "represión policial y judicial".

La hoja de ruta intenta evitar cualquier marcha atrás: la ANC no entendería que se modificara la "mayoría aritmética clara" que tiene el independentismo en el Parlament. Desde la entidad recuerdan que "es el pueblo de Catalunya" quien ha escogido a los diputados y por lo tanto "tienen que ser ellos" los que representen a los ciudadanos. "Todos aquellos que han salido escogidos como diputados tienen que poder ejercer su función, aunque estén injustamente encarcelados", subraya Agustí Alcoberro.

Una de las líneas principales del ANC para llegar a su objetivo es internacionalizar el conflicto con el Estado español. Alcoberro ha reconocido que "no hay soluciones mágicas" y que "hará falta coraje". Para Alcoberro, "habrá que estar pendiente de los movimientos del Estado español" y ha querido dejar claro que el problema de la unilateralidad no surge de Catalunya, sino de la negativa del Estado a negociar.